Lista de Poemas
Ánsares De Menga
Al arroyo van:
Ellos visten nieve,
Él corre cristal.
El arroyo espera
Las hermosas aves,
Que cisnes suaves
Son de su ribera;
Cuya Venus era
Hija de Pascual.
Ellos visten nieve,
Él corre cristal.
Pudiera la pluma
Del menos bizarro
Conducir el carro
De la que fue espuma.
En beldad, no en suma,
Lucido caudal,
Ellos visten nieve,
Él corre cristal.
Trenzado el cabello
Los sigue Minguilla,
Y en la verde orilla
Desnuda el pie bello,
Granjeando en ello
Marfil oriental
Ellos visten nieve,
Él corre cristal.
La agua apenas trata
Cuando dirás que
Se desata el pie,
Y no se desata,
Plata dando a plata
Con que, liberal,
Los viste de nieve,
Él corre cristal.
¿qué Lleva El Señor Esgueva?
Yo os diré lo que lleva.
Lleva este río crecido,
Y llevará cada día
Las cosas que por la vía
De la cámara han salido,
Y cuanto se ha proveído
Según leyes de Digesto,
Por jüeces que, antes desto,
Lo recibieron a prueba.
¿Qué lleva el señor Esgueva?
Yo os diré lo que lleva.
Lleva el cristal que le envía
Una dama y otra dama,
Digo el cristal que derrama
La fuente de mediodía,
Y lo que da la otra vía,
Sea pebete o sea topacio;
Que al fin damas de Palacio
Son ángeles hijos de Eva.
¿Qué lleva el señor Esgueva?
Yo os diré lo que lleva.
Lleva lágrimas cansadas
De cansados amadores,
Que, de puro servidores,
Son de tres ojos lloradas;
De aquél, digo, acrecentadas
Que una nube le da enojo,
Porque no hay nube deste ojo
Que no truene y que no llueva.
¿Qué lleva el señor Esgueva?
Yo os diré lo que lleva.
Lleva pescado de mar,
Aunque no muy de provecho,
Que, salido del estrecho,
Va a Pisuerga a desovar;
Si antes era calamar
O si antes era salmón,
Se convierte en camarón
Luego que en el río se ceba.
¿Qué lleva el señor Esgueva?
Yo os diré lo que lleva.
Lleva, no patos reales
Ni otro pájaro marino,
Sino el noble palomino
Nacido en nobles pañales;
Colmenas lleva y panales,
Que el río les da posada;
La colmena es vidriada
Y el panal es cera nueva.
¿Qué lleva el señor Esgueva?
Yo os diré lo que lleva.
Lleva, sin tener su orilla
Árbol ni verde ni fresco,
Fruta que es toda de cuesco,
Y, de madura, amarilla;
Hácese de ella en Castilla
Conserva en cualquiera casa,
Y tanta ciruela pasa,
Que no hay quien sin ella beba.
¿Qué lleva el señor Esgueva?
Yo os diré lo que lleva.
Una Moza De Alcobendas
Sobre su rubio tranzado
Pidió la fe que le he dado,
Porque eran de oro las prendas;
Concertados sin contiendas
Nuestros dulces desenojos,
Me pidió sobre sus ojos
Por lo menos un doblón;
Yo, aunque de esmeralda son,
Se le libré en Tremecén.
¿Hice bien?
En el dedo de un doctor
Engastado en oro vi
Un finísimo rubí,
Porque es siempre este color
El antídoto mejor
Contra la melancolía;
Yo, por alegrar la mía,
Un rubí desaté en oro;
El rubí me lo dio Toro,
El oro Ciudad Real.
¿Hice mal?
Cura Que En La Vecindad
Vive con desenvoltura,
¿Para qué le llaman cura,
Si es la misma enfermedad?
El Cura que seglar fue,
Y tan seglar se quedó,
Y aunque órdenes recibió
Hoy tan sin orden se ve,
Pues de sus vecinas sé
Que perdió la continencia,
No le llamen Reverencia,
Que se hace Paternidad.
Cura que en la vecindad
Vive con desenvoltura,
¿Para qué le llaman cura,
Si es la misma enfermedad?
Si una y otra es su comadre
De cuantas vecinas vemos,
De hoy más su nombre mudemos
De Cura en el de Compadre:
Y si le llamare Padre
Algún rapaz tiernamente,
La voz de aquel inocente
Misterio encierra y verdad.
Cura que en la vecindad
Vive con desenvoltura,
¿Para qué le llaman cura,
Si es la misma enfermedad?
Cura que a su barrio entero
Trata de escandalizallo,
Ya no es Cura, sino gallo
De todo aquel gallinero;
Que enfermó por su dinero
A las más que toca el preste
Ya no es cura, sino peste
Por tan mala cualidad.
Cura que en la vecindad
Vive con desenvoltura,
¿Para qué le llaman cura,
Si es la misma enfermedad?
Dineros Son Calidad
¡Verdad!
Más ama quien más suspira
¡Mentira!
Cruzados hacen cruzados,
Escudos pintan escudos,
Y tahúres muy desnudos
Con dados ganan condados;
Ducados dejan ducados,
Y coronas majestad,
¡Verdad!
Pensar que uno sólo es dueño
De puerta de muchas llaves,
Y afirmar que penas graves
Las paga un mirar risueño,
Y entender que no son sueño
Las promesas de Marfira,
¡Mentira!
Todo se vende este día,
Todo el dinero lo iguala;
La corte vende su gala,
La guerra su valentía;
Hasta la sabiduría
Vende la Universidad,
¡Verdad!
En Valencia muy preñada
Y muy doncella en Madrid,
Cebolla en Valladolid
Y en Toledo mermelada,
Puerta de Elvira en Granada
Y en Sevilla doña Elvira,
¡Mentira!
No hay persona que hablar deje
Al necesitado en plaza;
Todo el mundo le es mordaza,
Aunque él por señas se queje;
Que tiene cara de hereje
Y aun fe la necesidad,
¡Verdad!
Siendo como un algodón,
Nos jura que es como un hueso,
Y quiere probarnos eso
Con que es su cuello almidón,
Goma su copete, y son
Sus bigotes alquitira
¡Mentira!
Cualquiera que pleitos trata,
Aunque sean sin razón,
Deje el río Marañón,
Y entre el río de la Plata;
Que hallará corriente grata
Y puerto de claridad
¡Verdad!
Siembra en una artesa berros
La madre, y sus hijas todas
Son perras de muchas bodas
Y bodas de muchos perros;
Y sus yernos rompen hierros
En la toma de Algecira,
¡Mentira!
¡oh Qué Bien Que Baila Gil,
Con las mozas de Barajas,
La chacona a las sonajas,
Y el villano al tamboril!
Fue a Madrid por san Miguel
Y el demonio se soltó,
Que chaconera volvió,
Si iba villano él.
Salgan cuatrocientas mil
Que con todas se hará rajas.
La chacona a las sonajas
Y el villano al tamboril.
Un olmo, que el son agudo
En medio el ejido oyó,
Con las hojas le bailó,
Ya que con el pie no pudo.
Con airecillo sutil
Las altas movió y las bajas.
La chacona a las sonajas
Y el villano al tamboril
Baile tan extraordinario
Nadie le ha visto de balde;
Varas le costó al Alcalde
Y bodigos al Vicario;
El capón del Alguacil
Ha gastado sus alhajas.
La chacona a las sonajas
Y el villano al tamboril.
Del Casamiento Que Pretendió El Príncipe De Gales Con La Serenísima Infanta Mar
Quien ya cuna le dio a la hermosura,
Al Sol que admirará la edad futura,
Al esplendor augusto de María.
Real, pues, ave, que la región fría
De Arcturo corona, esta luz pura
Solicita no sólo, más segura
A tanta lumbre vista y pluma fía.
Bebiendo rayos en tan dulce esfera,
Querrá el Amor, querrá el cielo, que cuando
El luminoso objeto sea consorte,
Entre castos afectos verdadera
Divina luz su ánimo inflamado,
Fénix renazca a Dios, si águila al Norte.
De La Jornada Que Su Majestad Hizo A Andalucía
Si no hubiera, Señor, jurado el cielo
En su arco tu piedad, o hubiera el hielo
Dejado al arca ondas que surcara.
Denso es mármol la que era fuente clara
A ninfa que peinaba undoso pelo;
Montes coronan de cristal el suelo;
Atado el Betis a su margen para.
A inclemencias, pues, tantas no perdona
El Fénix de Austria, al mar fiando, al viento,
No aromáticos leños, sino alados.
Aun a tu Iglesia más que a su corona
Importan sus progresos acertados:
Serena aquel, aplaca este elemento.
Acredita La Esperanza Con Historias Sagradas
A mi esperanza, tantos oprimido
Arrastraré cantando, y su rüido
Instrumento a mi voz será acordado.
Joven mal de la invidia perdonado,
De la cadena tarde redimido,
De quien por no adorarle fue vendido,
Por haberle vendido fue adorado.
¿Qué piedra se le opuso al soberano
Poder, calificada aun de real sello,
Que el remedio frustrase del que espera?
Conducido alimenta, de un cabello,
Uno a otro profeta. Nunca en vano
Fue el esperar, aun entre tanta fiera.
De La Esperanza
Contra mi leño el Austro embravecido,
Que me ha de hallar el último gemido,
En vez de tabla, al áncora abrazado.
¿Qué mucho, si del mármol desatado
Deidad no ingrata la esperanza ha sido
En templo que de velas hoy vestido
Se venera, de mástiles besado?
Los dos lucientes ya del cisne pollos,
De Leda hijos, adoptó: mi entena
Lo testifique dellos ilustrada.
¿Qué fuera del cuitado, que entre escollos,
Que entre montes, que cela el mar, de arena,
Derrotado seis lustros ha que nada?
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