Lista de Poemas

La Mujer Y La Casa

Hervías la leche
y seguías las aromosas costumbres del café.
Recorrías la casa
con una medida sin desperdicios.
Cada minucia un sacramento,
como una ofrenda al peso de la noche.
Todas tus horas están justificadas
al pasar del comedor a la sala,
donde están los retratos
que gustan de tus comentarios.
Fijas la ley de todos los días
y el ave dominical se entreabre
con los colores del fuego
y las espumas del puchero.
Cuando se rompe un vaso,
es tu risa la que tintinea.
El centro de la casa
vuela como el punto en la línea.
En tus pesadillas
llueve interminablemente
sobre la colección de matas
enanas y el flamboyán subterráneo.
Si te atolondraras,
el firmamento roto
en lanzas de mármol,
se echaría sobre nosotros.
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Ah, Que Tú Escapes

Ah, que tú escapes en el instante
en el que ya habías alcanzado tu definición mejor.
Ah, mi amiga, que tú no querías creer
las preguntas de esa estrella recién cortada,
que va mojando sus puntas en otra estrella enemiga.
Ah, si pudiera ser cierto que a la hora del baño,
cuando en una misma agua discursiva
se bañan el inmóvil paisaje y los animales más
finos:
antílopes, serpientes de pasos breves, de pasos evaporados,
parecen entre sueños, sin ansias levantar
los más extensos cabellos y el agua más recordada.
Ah, mi amiga, si en el puro mármol de los adioses
hubieras dejado la estatua que nos podía acompañar,
pues el viento, el viento gracioso,
se extiende como un gato para dejarse definir.
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Melodía

Melodía de la sombra penetra la dureza
de la piel acompañante y ya me pide
un anhelar pasivo que la incline
al borde níveo donde el aire empieza.

Dulce secreto la gaviota o ya se afine
la sombra que extendía la pereza
de la piel, negando que al irse se descuelgue
de la sonrisa en que muere su destreza.

No es melodía ni fuga en la marina
onda rota que recuerda el sueño salpicado
de pluma y pleamar en piel que el aire olvida.

Corvo vidrio en la mano destrenzado.
Frío dardo cayendo más afina
el humo hacia la flauta y olvido deseado.
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Sólo lo difícil estimula.
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Retrato De Don Francisco De Quevedo

Sin dientes, pero con dientes
como sierra y a la noche no cierra
el negro terciopelo que lo entierra
entre el clavel y el clavón crujiente.

Bailados sueños y las jácaras molientes
sacan el vozarrón Santiago de la tierra.
Noctámbulo tizón traza en vuelo ardientes
elipses en Nápoles donde el agua yerra.

Muérdago en semilla hinchado por la brisa
risota en el infierno, el tiburón quemado
escamas sueltas, tonsura yerto.

En el fin de los fines ¿qué es esto?
Roto maíz entuerto en el faisán barniza
y en la horca se salva encaramado.
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Para Las Décimas De Nicolás Guillén

Sin aumentar su poder,
Júpier ya no merienda,
y que el instante comprenda
la lucidez sin ceder
el rasguño de la venda.
La naturaleza fascina
la escama que se inclina
tanto al aire que al cristal,
cuando hiende el calamar
a la cipriota divina.

Pregunta, deja el reverso
el cumpleaño del verso,
sonrisa de la toronja
la amarilla luz esponja.
Fiesta y final de la luz,
brillan los huesos en cruz.
Azul oscuro la trampa,
la tapa sopla y levanta.
Salta hasta los mismos ojos,
clásicos ya sus antojos.

Viene como los cantores,
taburete, compás y fines.
Silenciosa la sitiería,
cumple la orden día por día.
Felizmente su papeleta
tiene la fecha y la glorieta
de los cantores en la noche,
condecorado va en un coche.
Las mulas son cascabeles
mascan mosquitos y papeles.
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Octavio Paz

En el chisporreo del remolino
el guerrero japonés pregunta por su silencio,
le responden, en el descenso a los infiernos,
los huesos orinados con sangre
de la furiosa divinidad mexicana.
El mazapán con las franjas del presagio
se iguala con la placenta de la vaca sagrada.
El pabellón de la vacuidad oprime una brisa alta
y la convierte en un caracol sangriento.
En Río el carnaval tira de la soga
y aparecemos en la sala recién iluminada.
En la Isla de San Luis la conversación,
serpiente que penetra en el costado como la lanza,
hace visible las farolas de la ciudad tibetana
y llueve, como un árbol, en los oídos.
El murciélago trinitario,
extraño sosiego en la tau insular,
con su bigote lindo humeando.
Todo aquí y allí en acecho.
Es el ciervo que ve en las respuestas del río
a la sierpe, el deslizarse naturaleza
con escamas que convocan el ritmo inaugural.
Nombrar y hacer el nombre en la ceguera palpatoria.
La voz ordenando con la máscara a los reyes de Grecia,
la sangre que no se acostumbra a la tenaza nocturnal
y vuelve a la primigenia esfera en remolino.
El sacerdote, dormido en la terraza,
despierta en cada palabra que flecha
a la perdiz caída en su espejo de metal.
El movimiento de la palabra
en el instante del desprendimiento que comienza
a desfilar en la cantidad resistente,
en la posible ciudad creada
para los moradores increados, pero ya respirantes.
Las danzas llegaron con sus disfraces
al centro del bosque, pero ya el fuego
había desarraigado el horizonte.
La ciudad dormida evapora su lenguaje,
el incendio rodaba como agua
por los peldaños de los brazos.
La nueva ordenanza indescrifrable
levantó la cabeza del náufrago que hablaba.
Sólo el incendio espejeaba
el tamaño silencioso del naufragio.
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A Santa Teresa Sacando Unos Idolillos

A SANTA TERESA SACANDO UNOS IDOLILLOS

...por hacerme placer, me vino a dar

el idolillo, el cual hice echar luego en un río.
SANTA TERESA: Vida


Los ídolos de cobre sobre el río

pusiste en obra del amor llagado.

Su casta fuera, redoble enamorado

tuerce la mueca de inhumano brío.


Cuando la imagen balbuciente al frío

lastima su rostro, espejo despreciado,

y demonio alado disfraza el poderío

que es menester para no ser penado.


Navega el ídolo y no se cierra,

flor especial en noche eterna crece,

cerca al rocío, ángel de la tierra.


Y así en enojos al barro se decrece.

Sólo el fuego libera si se encierra

y sin buscar el fuego, palidece.

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Cubre De Nieve Solícita Figura

VI


Las selvas hizo navegar, y el viento

al cáñamo en sus velas respetaba,
QUEVEDO


Cubre de nieve solícita figura

que alada medianoche esplende.

Negro festón granada que se tiende,

como un astro en su fría luz impura.


Cansado el aire su esbeltez procura

en el cobre del halo que desprende,

pues si cáñamo de cobre es atadura,

la cabellera como cordel extiende.


Calza la sombra en la figura, dormía

más allá de los brazos, atanor

el aliento, las nubes, las pisadas,


ya que con luz violada desafía

el sonido miniado en las nevadas

y el rostro huido en frío rumor.

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Identificación y contexto básico

José Lezama Lima fue un destacado poeta, ensayista y novelista cubano. Es considerado uno de los intelectuales más importantes del siglo XX en América Latina. Su obra se inscribe en la vanguardia literaria y el barroco latinoamericano.

Infancia y formación

Nacido en La Habana, su infancia estuvo marcada por una educación esmerada y el acceso a una vasta biblioteca familiar. Realizó estudios de derecho, pero su verdadera pasión fue siempre la literatura y el pensamiento. Fue un autodidacta voraz, inmerso en la lectura de los clásicos, la filosofía, la teología y las artes.

Trayectoria literaria

Lezama Lima comenzó su carrera literaria en la década de 1930, fundando y dirigiendo importantes revistas literarias como "Orígenes", que se convirtió en un faro para la vanguardia cubana y latinoamericana. Su obra poética y ensayística se desarrolló de manera prolífica, explorando constantemente nuevas formas y temáticas. Su novela "Paradiso" (1966) es considerada una obra cumbre de la literatura en español.

Obra, estilo y características literarias

Entre sus obras más importantes se encuentran la novela "Paradiso" (1966), los poemarios "Muerte de Narciso" (1937) y "Fugacidad" (1940), y sus ensayos "La imaginación infinita" y "Saber y tener" (1957). El estilo de Lezama Lima es profundamente barroco, caracterizado por un lenguaje exuberante, lleno de metáforas audaces, neologismos y referencias eruditas. Su poesía explora temas como el amor, la muerte, el tiempo, la memoria, la religión, el erotismo y la búsqueda de la identidad cubana y latinoamericana. La estructura de su obra es a menudo laberíntica y fragmentaria, invitando a una lectura activa y participativa. Su voz poética es a la vez mítica, sensual y filosófica.

Contexto cultural e histórico

Lezama Lima vivió una época de grandes transformaciones en Cuba y América Latina, desde la influencia del surrealismo hasta los cambios políticos de la Revolución Cubana. Fue una figura central en el grupo "Orígenes", que buscaba una renovación estética y cultural profunda, en diálogo con la tradición y la modernidad. Su obra dialoga con la historia, la mitología y la realidad cubana, creando una visión única del continente.

Vida personal

Su vida fue relativamente discreta, dedicada a la escritura, la docencia y la labor editorial. A pesar de su reclusión relativa, su influencia intelectual fue inmensa. Las experiencias personales, las reflexiones sobre la vida y la muerte, y su profunda espiritualidad se reflejan en su obra.

Reconocimiento y recepción

Aunque en vida tuvo un reconocimiento importante en círculos intelectuales, su obra adquirió una dimensión universal y un reconocimiento crítico mucho mayor después de la publicación de "Paradiso". Hoy es considerado uno de los pilares de la literatura en español del siglo XX, y su obra es objeto de estudio y admiración a nivel internacional.

Influencias y legado

Lezama Lima bebió de fuentes diversas: la tradición clásica grecolatina, la patrística, la filosofía, la poesía del Siglo de Oro español y las vanguardias europeas. Su legado es la creación de un universo literario propio, un lenguaje inconfundible y una profunda reflexión sobre la condición humana, la historia y la cultura latinoamericana. Ha influido a incontables escritores y pensadores, consolidándose como una figura imprescindible del canon literario en español.

Interpretación y análisis crítico

La obra de Lezama Lima es un campo fértil para el análisis crítico, destacando su complejidad, su riqueza simbólica y su profunda meditación sobre la existencia. Sus lecturas van desde lo teológico y lo metafísico hasta lo erótico y lo político, invitando a múltiples interpretaciones.

Infancia y formación

Lezama Lima era conocido por su memoria prodigiosa y su vasto conocimiento enciclopédico. Su casa en La Habana se convirtió en un lugar de encuentro para intelectuales. Su proceso creativo era meticuloso y profundamente intuitivo.

Muerte y memoria

Su muerte dejó un vacío en la escena cultural cubana e internacional. Sin embargo, su obra continúa viva a través de sus publicaciones y el estudio constante de su legado, asegurando su inmortalidad literaria.