Idioma
Si yo te debo una libra, tengo un problema; pero si te debo un millón, el problema es tuyo.
Sólo hay dos voces a las que siempre se debe prestar atención: la de los locos y la de los mercados.
Los hombres prácticos que se creen libres de toda influencia intelectual suelen ser esclavos de algún economista difunto.
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