Lista de Poemas

Nunca culpable
el que origina el cántico.
La superficie, el ras, el viento,
el giro y la partícula,
pura presencia al fin la ola que canta.
Sola fatalidad: el ser consciente.
👁️ 199
El ala del espíritu
venerable, una vez, en la noche tocó
mi frente. Lluvia de luz,
tormenta
de silencios. Prisionero
para nunca yazgo de su deslumbre.
👁️ 186

Configuración

Como quien bajo un árbol se guarece
de la lluvia. Y se cala. Y así la lluvia entra
lloviendo en el paisaje de su espíritu
y hace su carne lo existente: el mundo.
Luego, al lucir del sol, su pensamiento
en íntimo arcoiris lo deslumbra
más poderoso que la luz de fuera,
y translúcido siente que le acosa
la realidad y la pasión, la vida.
Y él es feliz, pues sabe que aquel orbe
en la movilidad del tiempo esquivo
jamás enfriará la luz de invierno.
👁️ 480

Poblamiento

POBLAMIENTO

Homenaje a Fray Luis de León


Del monte en la ladera

del espíritu.


Sedentario habitante

del espíritu.


Orea el huerto el aire

del espíritu.


Tu plaza recogida

del espíritu.


Abre Fray Luis el mundo

del espíritu


y conozca la paz

de la materia.

👁️ 410

Nunca Culpable

Nunca culpable
el que origina el cántico.
La superficie, el ras, el viento,
el giro y la partícula,
pura presencia al fin la ola que canta.
Sola fatalidad: el ser consciente.
👁️ 440

País Del Águila

Fácil, en la meseta castellana
es el cielo, franco
el espacio, sin puertas, extendido,
país puro del águila... Pero
hondamente aquí
oxígeno mortal llevan sus aires
y un moho la libertad que quema el ámbito
de su llanura, ¡tanta contraria ley
marchitó a quien la puebla!
Y así encina y pinar ofrecen siempre
recogimiento, mas la acidia y la envidia
no abandonan sus hojas
que la lluvia no arrastra, ni lo mezquino
su corazón que poseído hubiera
las vastas galerías donde nace
la luz que cerca habita.

No pudo ser, por eso vengo ahora
a contemplar este abierto ofertorio donde
sobre aquella hermosura
—que acaso no merezcan
sus hombres—
el más hondo pensar aquí se inicia.
👁️ 455

Poética

El ala del espíritu
venerable, una vez, en la noche tocó
mi frente. Lluvia de luz,
tormenta
de silencios. Prisionero
para nunca yazgo de su deslumbre.
👁️ 439

Después Que Cae La Sombra

DESPUÉS QUE CAE LA SOMBRA

Antonio Machado


Definitivamente he comprendido.

Todo el que bulle o hace ruido o grita

y gesticula y queda, unos instantes,

en la primera página de un mundo

inútil, locuaz mudez de muerte

representa. Paso fugaz, ira fugaz

es en el amplio conocer que olvida,

máscara, son, viento de una mañana.


Pero aquel que se sabe poderoso,

encauzado en el mar, llamado dentro

de una mortal entrega, de una lenta

labor, en la que vida o muerte sólo

es material de arquitectura o tránsito,

aquél que sufre y calla, acepta y toma

su herramienta, derrumba y edifica,

desnuda y viste, y multiplica el único

instante concedido, siendo humilde

penetra victorioso, pues conoce

que su ámbito es la luz y allí es su triunfo

👁️ 407

Viento De Octubre

María Teresa, ahora
vira el viento, viene el viento, zumba
en mi frente, trae
sólo sonora soledad rumba
sonora, mísera
materia del olvido, y bisbisea, abre la urna
del corazón, irrumpe
lento, ciego, como si fuese un silbo
solo o como una
sola
luz
gastada. Crece. Luz
recobrada fluye, choca, tumba
el presente, hace
pura
la vida, pasa
como una horrible tolvanera oscura
sobre antiguos legajos, viejas
historias tristes, trastos
que fueron, puyas
dolorosas,
desvaídas vaguadas, cerros, dunas
que remueve, y encuentra
allá en el fondo de mi vida ida
una pequeña paz:
la de tu nombre.
👁️ 485

Epístola A Rafael Alberti Desde La Tierra De Carbajales

Desde una tierra donde
España yace como
en siglos arropada injustamente y dormida.
Bajo mi juventud
de potro y hombre
triste, Alberti, amigo, compañero en la orilla
de la esperanza, oh, bajo
mi corazón te nombro
este silencio y esta durísima ceniza
de la patria:
¿Quién puso
la palabra comercio, o sangre, o muerte, unida
a la niñez? ¿ Quién hizo
el miedo por las calles,
quién despojo la limpia
ternura de los niños? Porque recuerdo ahora
de qué color la vida
se ponía en la tarde,
cómo calzaba a nuestros sueños, cómo
los crecimientos iban
sin luz. Era terrible.
De repente y sin más, igual que un agua fría
nos cayó la tristeza,
para siempre, varones
acosados sin lágrimas, perdida
la fe, perdida
nuestra generación de larga espera.

Acuso hoy como un hombre que tiene
el pecho en alto y un viento verde atiza
sus espaldas. ¿Qué rasa
atardecida
nos abrirá los puentes del silencio, querrá darnos
la voz, la juventud, el aire
claro y la alegría
humilde? Alberti, Alberti,
si vieras las espigas
de la patria, su cielo
azul, el alcotán, el alma
mísera de Castilla, aún tan hermosa,
pero tan apagada y tan vencida...

Tomando la amistad por tu hombro izquierdo
si estuvieses aquí, te llevaría
una mañana al campo
para que vieras las palomas blancas
y grises y zuritas.
Y te hablaría como a un viejo padre
de las cosas sencillas,
a ver si con hablarte y con oírte
lleno de amor, de sueño y metal puro
en el alfar de España amanecía.
👁️ 395

Comentarios (0)

Iniciar sesión para publicar un comentario.

NoComments