A mi me gustan ellos
Me gustan los ateos, los libres de verdad,
que siguen su conciencia, su propia voluntad.
Sin dogmas ni cadenas que frenen su razón,
su brújula es interna, su guía el corazón.
Si ayudan a alguien, lo hacen por bondad,
no esperan recompensa ni falsa eternidad.
No temen a castigos ni al fuego del averno,
ni buscan el consuelo de un cielo sempiterno.
No sufren la hipocresía de algunos creyentes,
asumen sus actos, son claros, coherentes.
No culpan a demonios ni excusan su maldad,
su sombra les pertenece, suya es la lealtad.
Y viven con más valor, con plena intensidad,
pues saben que esta vida es toda su verdad.
Sin un más allá, aprovechan el ahora,
el tiempo es un tesoro que nunca se demora.
Acércate a un ateo si quieres comprender,
lo que quizás sea Dios, no es algo a temer.
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