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Poemas neste tema

Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

Things that might have been

Pienso en las cosas que pudieron ser y no fueron.El tratado de mitología sajona que Beda no escribió.
La obra inconcebible que a Dante le fue dado acaso entrever,
ya corregido el último verso de la Comedia.
La historia sin la tarde de la Cruz y la tarde de la cicuta.
La historia sin el rostro de Helena.
El hombre sin los ojos, que nos han deparado la luna.
En las tres jornadas de Gettysburg la victoria del Sur.
El amor que no compartimos.
El dilatado imperio que los Vikings no quisieron fundar.
El orbe sin la rueda o sin la rosa.
El juicio de John Donne sobre Shakespeare.
El otro cuerno del Unicornio.
El ave fabulosa de Irlanda, que está en dos lugares a un tiempo.
El hijo que no tuve.



"Historia de la noche" (1977)


Jorge Luis Borges | "Poesía Completa", pág. 500 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
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Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

Arte poética

Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua.

Sentir que la vigilia es otro sueño
que sueña no soñar y que la muerte
que teme nuestra carne es esa muerte
de cada noche, que se llama sueño.

Ver en el día o en el año un símbolo
de los días del hombre y de sus años,
convertir el ultraje de los años
en una música, un rumor y un símbolo,

ver en la muerte el sueño, en el ocaso
un triste oro, tal es la poesía
que es inmortal y pobre. La poesía
vuelve como la aurora y el ocaso.

A veces en las tardes una cara
nos mira desde el fondo de un espejo;
el arte debe ser como ese espejo
que nos revela nuestra propia cara.

Cuentan que Ulises, harto de prodigios,
lloró de amor al divisar su Itaca
verde y humilde. El arte es esa Itaca
de verde eternidad, no de prodigios.

También es como el río interminable
que pasa y queda y es cristal de un mismo
Heráclito inconstante, que es el mismo
y es otro, como el río interminable.



Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", págs. 150 e 151 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
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Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

De que nada se sabe

La luna ignora que es tranquila y clara
y ni siquiera sabe que es la luna;
la arena, que es la arena. No habrá una
cosa que sepa que su forma es rara.

Las piezas de marfil son tan ajenas
al abstracto ajedrez como la mano
que las rige. Quizá el destino humano
de breves dichas y de largas penas

es instrumento de otro. Lo ignoramos;
darle nombre de Dios no nos ayuda.
Vanos también son el temor, la duda

y la trunca plegaria que iniciamos.
¿Qué arco habrá arrojado esta saeta
que soy? ¿Qué cumbre puede ser la meta?



Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 410 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
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Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

Casi juicio final

Mi callejero no hacer nada vive y se suelta por la variedad de la noche.
La noche es una fiesta larga y sola.
En mi secreto corazón yo me justifico y ensalzo: He atestiguado el mundo; he confesado la rareza del mundo.
He cantado lo eterno: clara luna volvedora y las mejillas que apetece el amor.
He conmemorado con versos las ciudad que me ciñe y los arrabales que me desgarran.
He dicho asombro donde otros dicen solamente costumbre.
A los antepasados de mi sangre y a los antepasados de mis sueños he exaltado y cantado.
He sido y soy.
He trabado en firmes palabras mi sentimiento que pudo haberse disipado en ternura.
El recuerdo de una antigua vileza vuelve a mi corazón. Como el caballo muerto que la marea inflige en la playa, vuelve a mi corazón.
Aún están a mi lado, sin embargo, las calles y la luna.
El agua sigue siendo dulce en mi boca y las estrofas no me niegan su gracia.
Siento el pavor de la belleza; ¿quién se atreverá a condenarme si esta gran luna de mi soledad me perdona?


"Luna de enfrente" (1925)


Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 76 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
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Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

Ein traum

Lo sabían los tres.
Ella era la compañera de Kafka.
Kafka la había soñado.
Lo sabían los tres.
Él era el amigo de Kafka.
Kafka lo había soñado.
Lo sabían los tres.
La mujer le dijo al amigo:
Quiero que esta noche me quieras.
Lo sabían los tres.
El hombre le contestó: Si pecamos,
Kafka dejará de soñarnos.
Uno lo supo.
No había nadie más en la tierra.
Kafka se dijo:
Ahora que se fueran los dos, he quedado solo.
Dejaré de soñarme.


"La moneda de hierro" (1975)


Jorge Luis Borges | "Poesía Completa", pág. 463 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
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Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

Buenos Aires, 1899

El aljibe. En el fondo la tortuga.
Sobre el patio la vaga astronomía
del niño. La heredada platería
que se espeja en el ébano. La fuga
del tiempo, que al principio nunca pasa.
Un sable que ha servido en el desierto.
Un grave rostro militar y muerto.
El húmedo zaguán. La vieja casa.
En el patio que fue de los esclavos
la sombra de la parra se aboveda.
Silba un trasnochador por la vereda.
En la alcancía duermen los centavos.
Nada. Sólo esa pobre medianía
que buscan el olvido y la elegía.


(1977)


Jorge Luis Borges | "Poesía Completa", pág. 497 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
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Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

Buenos Aires [3]

O que será Buenos Aires?
É a praça de Maio à qual voltaram, depois de guerrear
no continente, homens cansados e felizes.
É o dédalo crescente de luzes que divisamos do avião e
sob o qual estão a sotéia, a calçada, o último pátio, as
coisas quietas.
É o paredão da Recoleta contra o qual morreu,
executado, um de meus antepassados.
É uma grande árvore da rua Junín que, sem saber,
depara-nos sombra e frescor.
É uma rua longa de casas baixas, que perde e
transfigura o poente.
É a Doca Sul da qual zarpavam o Saturno e o Cosmos.
É a calçada de Quintana na qual meu pai, que estivera
cego, chorou, por enxergar as antigas estrelas.
É uma porta numerada, atrás da qual, na escuridão,
passei dez dias e dez noites, imóvel, dias e noites que
são na memória um instante.
É o ginete de pesado metal que projeta do alto sua série
cíclica de sombras.
É o mesmo ginete sob a chuva.
É uma esquina da rua Perú, na qual Julio César Dabove
nos disse que o pior pecado que um homem pode
cometer é gerar um filho e sentenciá-lo a esta vida
espantosa.
É Elvira de Alvear, escrevendo em cuidadosos
cadernos um longo romance, que no início
era feito de palavras e no fim de vagos traços
indecifráveis.
É a mão de Norah, traçando o rosto de uma amiga
que é também o de um anjo.
É uma espada que serviu nas guerras e que é menos
uma arma do que uma memória.
É uma divisa descolorida ou um daguerreótipo gasto,
coisas que são do tempo.
É o dia em que deixamos uma mulher e o dia em que
uma mulher nos deixou.
É aquele arco da rua Bolívar do qual se divisa a
Biblioteca.
É o cômodo da Biblioteca, no qual descobrimos, por
volta de 1957, a língua dos ásperos saxões, a língua
da coragem e da tristeza.
É a sala contígua, na qual morreu Paul Groussac.
É o último espelho que repetiu o rosto de meu pai.
É o rosto de Cristo que vi no pó, desfeito a
marteladas, numa das naves de La Piedad.
É uma alta casa do Sul na qual minha mulher e
eu traduzimos Whitman, cujo grande eco oxalá
reverbere nesta página.
É Lugones, olhando da janela do trem as formas que
se perdem e pensando que já não o aflige o dever
de traduzi-las para sempre em palavras, porque
esta viagem será a última.
É, na desabitada noite, certa esquina do Once na qual
Macedonio Fernández, que morreu, continua me
explicando que a morte é uma falácia.
Não quero prosseguir, estas coisas são excessivamente
individuais, são excessivamente o que são, para serem
também Buenos Aires.
Buenos Aires é a outra rua, a que nunca pisei, é o centro
secreto das quadras, os pátios últimos, é o que as
fachadas ocultam, é meu inimigo, se ele existir, é a
pessoa a quem meus versos desagradam (também
me desagradam), é a modesta livraria em que talvez
tenhamos entrado e que esquecemos, é essa rajada
de milonga assoviada que não reconhecemos e que
nos toca, é o que se perdeu e o que será, é o ulterior,
o alheio, o lateral, o bairro que não é teu nem
é meu, o que ignoramos e amamos.


(Tradução: Josely Vianna Baptista)


Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", págs. 326 e 327 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
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Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

Mis libros

Mis libros (que no saben que yo existo)
son tan parte de mí como este rostro
de sienes grises y de grises ojos
que vanamente busco en los cristales
y que recorro con la mano cóncava.
No sin alguna lógica amargura
pienso que las palabras esenciales
que me expresan están en esas hojas
que no saben quién soy, no en las que he escrito.
Mejor así. Las voces de los muertos
me dirán para siempre.


"La rosa profunda"


Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 421 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
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Sophia de Mello Breyner Andresen

Sophia de Mello Breyner Andresen

Cada Dia É Mais Evidente Que Partimos

Cada dia é mais evidente que partimos,
Sem nenhum possível regresso no que fomos,
Cada dia as horas se despem mais do alimento:
Não há saudade nem terror que baste.
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Sophia de Mello Breyner Andresen

Sophia de Mello Breyner Andresen

Caderno I

Quando me perco de novo neste antigo
Caderno de capa preta de oleado —
Que um dia rasguei com fúria e que um amigo
Folha a folha recolou com vagar e paciência —

Tudo me dói ainda como faca e me corta
Pois diante de mim estão como sussurro e floresta
As longas tardes as misturadas noites
Onde divago e divagam incessantemente
Os venenosos perfumes mortais da juventude

E dói-me a luz como um jardim perdido
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Sophia de Mello Breyner Andresen

Sophia de Mello Breyner Andresen

Carta a Ruben A.

Que tenhas morrido é ainda uma notícia
Desencontrada e longínqua e não a entendo bem
Quando — pela última vez — bateste à porta da casa e te sentaste à mesa
Trazias contigo como sempre alvoroço e início
Tudo se passou em planos e projectos
E ninguém poderia pensar em despedida
Mas sempre trouxeste contigo o desconexo
De um viver que nos funda e nos renega
— Poderei procurar o reencontro verso a verso
E buscar — como oferta — a infância antiga
A casa enorme vermelha e desmedida
Com seus átrios de pasmo e ressonância
O mundo dos adultos nos cercava
E dos jardins subia a transbordância
De rododendros dálias e camélias
De frutos roseirais musgos e tílias
As tílias eram como catedrais
Percorridas por brisas vagabundas
As rosas eram vermelhas e profundas
E o mar quebrava ao longe entre os pinhais
Morangos e muguet e cerejeiras
Enormes ramos batendo nas janelas
Havia o vaguear tardes inteiras
E a mão roçando pelas folhas de heras
Havia o ar brilhante e perfumado
Saturado de apelos e de esperas
Desgarrada era a voz das primaveras
Buscarei como oferta a infância antiga
Que mesmo tão distante e tão perdida
Guarda em si a semente que renasce
Junho de 1976
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Sophia de Mello Breyner Andresen

Sophia de Mello Breyner Andresen

Fúrias

Escorraçadas do pecado e do sagrado
Habitam agora a mais íntima humildade
Do quotidiano. São
Torneira que se estraga atraso de autocarro
Sopa que transborda na panela
Caneta que se perde aspirador que não aspira
Táxi que não há recibo extraviado
Empurrão cotovelada espera
Burocrático desvario

Sem clamor sem olhar
Sem cabelos eriçados de serpentes
Com as meticulosas mãos do dia-a-dia
Elas nos desfiam

Elas são a peculiar maravilha do mundo moderno
Sem rosto e sem máscara
Sem nome e sem sopro
São as hidras de mil cabeças da eficácia que se avaria

Já não perseguem sacrílegos e parricidas
Preferem vítimas inocentes
Que de forma nenhuma as provocaram
Por elas o dia perde seus longos planos lisos
Seu sumo de fruta
Sua fragrância de flor
Seu marinho alvoroço
E o tempo é transformado
Em tarefa e pressa
A contra tempo
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Sophia de Mello Breyner Andresen

Sophia de Mello Breyner Andresen

Breve Encontro

Este é o amor das palavras demoradas
Moradas habitadas
Nelas mora
Em memória e demora
O nosso breve encontro com a vida
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Sophia de Mello Breyner Andresen

Sophia de Mello Breyner Andresen

As Três Parcas

As três Parcas que tecem os errados
Caminhos onde a rir atraiçoamos
O puro tempo onde jamais chegamos
As três Parcas conhecem os maus fados.

Por nós elas esperam nos trocados
Caminhos onde cegos nos trocamos
Por alguém que não somos nem amamos
Mas que presos nos leva e dominados.

E nunca mais o doce vento aéreo
Nos levará ao mundo desejado
E nunca mais o rosto do mistério

Será o nosso rosto conquistado
Nem nos darão os deuses o império
Que à nossa espera tinham inventado.
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Sophia de Mello Breyner Andresen

Sophia de Mello Breyner Andresen

Aquele Que Partiu

Aquele que partiu
Precedendo os próprios passos como um jovem morto
Deixou-nos a esperança.

Ele não ficou para connosco
Destruir com amargas mãos seu próprio rosto.
Intacta é a sua ausência
Como a estátua de um deus
Poupada pelos invasores de uma cidade em ruínas.
Ele não ficou para assistir
À morte da verdade e à vitória do tempo.

Que ao longe
Na mais longínqua praia
Onde só haja espuma sal e vento
Ele se perca tendo-se cumprido
Segundo a lei do seu próprio pensamento.

E que ninguém repita o seu nome proibido.
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Sophia de Mello Breyner Andresen

Sophia de Mello Breyner Andresen

Dia

Meu rosto se mistura com o dia
Nuvens telhados ramagens e Dezembro
Apaixonada estou dentro do tempo
Que me abriga com canto e com imagens

Tão abrigada estou dentro da hora
Que nem lamento já a tarde antiga
Tudo se torna presente e se demora
Será que o dia me pede que eu o diga?
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Sophia de Mello Breyner Andresen

Sophia de Mello Breyner Andresen

Penélope

Desfaço durante a noite o meu caminho.
Tudo quanto teci não é verdade,
Mas tempo, para ocupar o tempo morto,
E cada dia me afasto e cada noite me aproximo.
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Sophia de Mello Breyner Andresen

Sophia de Mello Breyner Andresen

Eis Que Morreste. Mortalmente Triste

Eis que morreste. Mortalmente triste
Divaga a flor da aurora entre os teus dedos
E o teu rosto ficou entre as estátuas
Velado até que o novo dia nasça.

Se nenhum amor pode ser perdido
Tu renascerás — mas quando?
Pode ser que primeiro o tempo gaste
A frágil substância do meu sono.
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Sophia de Mello Breyner Andresen

Sophia de Mello Breyner Andresen

Arte Poética V

Na minha infância, antes de saber ler, ouvi recitar e aprendi de cor um antigo poema tradicional português, chamado Nau Catrineta. Tive assim a sorte de começar pela tradição oral, a sorte de conhecer o poema antes de conhecer a literatura.

Eu era de facto tão nova que nem sabia que os poemas eram escritos por pessoas, mas julgava que eram consubstanciais ao universo, que eram a respiração das coisas, o nome deste mundo dito por ele próprio.

Pensava também que, se conseguisse ficar completamente imóvel e muda em certos lugares mágicos do jardim, eu conseguiria ouvir um desses poemas que o próprio ar continha em si.

No fundo, toda a minha vida tentei escrever esse poema imanente. E aqueles momentos de silêncio no fundo do jardim ensinaram-me, muito tempo mais tarde, que não há poesia sem silêncio, sem que se tenha criado o vazio e a despersonalização.

Um dia em Epidauro — aproveitando o sossego deixado pelo horário do almoço dos turistas — coloquei-me no centro do teatro e disse em voz alta o princípio de um poema. E ouvi, no instante seguinte, lá no alto, a minha própria voz, livre, desligada de mim.

Tempos depois, escrevi estes três versos:
A voz sobe os últimos degraus
Oiço a palavra alada impessoal
Que reconheço por não ser já minha.

(Lido na Sorbonne, em Paris, em Dezembro de 1988, por ocasião do encontro intitulado Les Belles Étrangères.)

Sophia de Mello Breyner Andresen | "Ilhas", pág 70 | Texto Editora, 1989
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Sophia de Mello Breyner Andresen

Sophia de Mello Breyner Andresen

Maria Natália Teotónio Pereira

Aquela que tanto amou
O sol e o vento da canção
Agora jaz no silêncio terrestre
Oculta na ressurreição

Porque em seu viver nascia
Porque estando era procura
Sua imagem permanece
Não passada mas futura

Sempre que rio e confio
E passo além do meu pranto
A sua presença irrompe
Erguida em nós como canto

Aquela que agora jaz
Como semente no chão
Ergue no vento seu riso
Transpõe a destruição
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Sophia de Mello Breyner Andresen

Sophia de Mello Breyner Andresen

Para o Ernesto Veiga de Oliveira No Dia da Sua Morte

Àquele que hoje morreu tendo sido
Fiel a cada hora do vivido
Trago o poema desse tempo antigo:
Irisado cintilar dos areais
Na breve eternidade desse instante
Que não pode jamais ser repetido

Foi nesse tempo o tempo:
Longas tardes conversas demoradas
No extático fervor adolescente
Das grandes descobertas deslumbradas
Versos dança música pintura
Um mundo vivo em canto e em figura
Que a vida inteira ficará comigo
Agradecendo a graça do ter sido

Assim pudesse o tempo regressar
Recomeçarmos sempre como o mar
1992
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Sophia de Mello Breyner Andresen

Sophia de Mello Breyner Andresen

Neste Dia de Mar E Nevoeiro

Neste dia de mar e nevoeiro
É tão próximo o teu rosto.

São os longos horizontes
Os ritmos soltos dos ventos
E aquelas aves
Que desde o princípio das estações
Fizeram ninhos e emigraram
Para que num dia inverso tu as visses.

Aquelas aves que tinham
Uma memória eterna do teu rosto
E voam sempre dentro do teu sonho
Como se o teu olhar as sustentasse.
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Sophia de Mello Breyner Andresen

Sophia de Mello Breyner Andresen

Kassandra

Homens, barcos, batalhas e poentes,
Não sei quem, não sei onde, delirava.
E o futuro vermelho transbordava
Através das pupilas transparentes.

Ó dia de oiro sobre as coisas quentes,
Os rostos tinham almas que mudavam,
E as aves estrangeiras trespassavam
As minhas mãos abertas e presentes.

Houve instantes de força e de verdade —
Era o cantar de um deus que me embalava
Enchendo o céu de sol e de saudade.

Mas não deteve a lei que me levava,
Perdida sem saber se caminhava
Entre os deuses ou entre a humanidade.
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Sophia de Mello Breyner Andresen

Sophia de Mello Breyner Andresen

Nunca Mais Te Darei o Tempo Puro

Nunca mais te darei o tempo puro
Que em dias demorados eu teci
Pois o tempo já não regressa a ti
E assim eu não regresso e não procuro
O deus que sem esperança te pedi.
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