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Poemas neste tema

Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

Líneas que pude haber escrito y perdido hacia 1922

Silenciosas batallas del ocaso
en arrabales últimos,
siempre antiguas derrotas de una guerra en el cielo
albas ruinosas que nos llegan
desde el fondo desierto del espacio
como desde el fondo del tiempo,
negros jardines de la lluvia, una esfinge en un libro
que yo tenía miedo de abrir
y cuya imagen vuelve en los sueños,
la corrupción y el eco que seremos,
la luna sobre el mármol,
árboles que se elevan y perduran
como divinidades tranquilas,
la mutua noche y la esperada tarde,
Walt Whitman, cuyo nombre es el universo,
la espada valerosa de un rey
en el silencioso lecho de un río,
los sajones, los árabes y los godos
que, sin saberlo, me engendraron,
¿soy yo esas cosas y las otras
o son llaves secretas y arduas álgebras
de lo que no sabremos nunca?


"Fervor de Buenos Aires" (1923)



Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 56 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
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Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

Barrio norte

Esta declaración es la de un secreto
que está vedado por la inutilidad y el descuido,
secreto sin misterio ni juramento
que sólo por la indiferencia lo es:
hábitos de hombres y de anocheceres lo tienen,
lo preserva el olvido, que es el modo más pobre de misterio.

Alguna vez era una amistad este barrio,
un argumento de aversiones y afectos, como las otras cosas del amor;
apenas si persiste esa fe
en unos hechos distanciados que morirán:
en la milonga que de las Cinco Esquinas se acuerda,
en el patio como una firme rosa bajo las paredes crecientes,
en el despintado letrero que dice todavía La Flor del Norte,
en los muchachos de guitarra y baraja del almacén,
en la memoria detenida del ciego.

Ese disperso amor es nuestro desanimado secreto.

Una cosa invisible está pereciendo del mundo,
un amor no más ancho que una música.
Se nos aparta el barrio,
los balconcitos retacones de mármol no nos enfrentan cielo.
Nuestro cariño se acobarda en desganos,
la estrella de aire de las Cinco Esquinas es otra.

Pero sin ruido y siempre,
en cosas incomunicadas, perdidas, como los están siempre las cosas,
en el gomero con su veteado cielo de sombra,
en la bacía que recoge el primer sol y el último,
perdura ese hecho servicial y amistoso,
esa lealtad oscura que mi palabra está declarando:
el barrio.




Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", págs. 102 e 103 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
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Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

Al iniciar el estudio de la gramática anglosana

Al cabo de cincuenta generaciones
(Tales abismos nos depara a todos el tiempo)
Vuelvo en la margen ulterior de un gran río
Que no alcanzaron los dragones del viking,
A las ásperas y laboriosas palabras
Que, con una boca hecha polvo,
Usé en los días de Nortumbria y de Mercia,
Antes de ser Haslam o Borges.
El sábado leímos que Julio el César
Fue el primero que vino de Romeburg para develar a Bretaña;
Antes que vuelvan los racimos habré escuchado
La voz del ruiseñor del enigma
Y la elegía de los doce guerreros
Que rodean el túmulo de su rey.
Símbolos de otros símbolos, variaciones
Del futuro inglés o alemán me parecen estas palabras
Que alguna vez fueron imágenes
Y que un hombre usó para celebrar el mar o una espada;
Mañana volverá a vivir,
Mañana fyr no será fire sino esa suerte
De dios domesticado y cambiante
Que a nadie le está dado mirar sin un antiguo asombro.

Alabada sea la infinita
Urdimbre de los efectos y de las causas
Que antes de mostrarme el espejo
En que no veré a nadie o veré a otro
Me concede esta pura contemplación
De un lenguaje del alba.


"El hacedor" (1960)



Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 145 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
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Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

Poema de los dones

Nadie rebaje a lágrima o reproche
esta declaración de la maestría
de Dios, que con magnífica ironía
me dio a la vez los libros y la noche.

De esta ciudad de libros hizo dueños
a unos ojos sin luz, que sólo pueden
leer en las bibliotecas de los sueños
los insensatos párrafos que ceden

las albas a su afán. En vano el día
les prodiga sus libros infinitos,
arduos como los arduos manuscritos
que perecieron en Alejandría.

De hambre y de sed (narra una historia griega)
muere un rey entre fuentes y jardines;
yo fatigo sin rumbo los confines
de esta alta y honda biblioteca ciega.

Enciclopedias, atlas, el Oriente
y el Occidente, siglos, dinastías,
símbolos, cosmos y cosmogonías
brindan los muros, pero inútilmente.

Lento en mi sombra, la penumbra hueca
exploro con el báculo indeciso,
yo, que me figuraba el Paraíso
bajo la especie de una biblioteca.

Algo, que ciertamente no se nombra
con la palabra azar, rige estas cosas;
otro ya recibió en otras borrosas
tardes los muchos libros y la sombra.

Al errar por las lentas galerías
suelo sentir con vago horror sagrado
que soy el otro, el muerto, que habrá dado
los mismos pasos en los mismos días.

¿Cuál de los dos escribe este poema
de un yo plural y de una sola sombra?
¿Qué importa la palabra que me nombra
si es indiviso y uno el anatema?

Groussac o Borges, miro este querido
mundo que se deforma y que se apaga
en una pálida ceniza vaga
que se parece al sueño y al olvido.



Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", págs. 111 e 112 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 632
Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

Le regret d'Héraclite

Yo, que tantos hombres he sido, no he sido nunca
aquel en cuyo abrazo desfallecía Matilde Urbach.


Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 159 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
2 502
Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

Susana Soca

Com lento amor fitava os dispersos
Coloridos da tarde. E se perdia
Com gosto na complexa melodia
Ou na curiosa existência dos versos.
Não o elementar vermelho mas
Os grises Fiaram seu destino delicado,
Apto a discernir e exercitado
Tanto na oscilação como em matizes.
Sem atrever-se a pisar este perplexo
Labirinto, observava, sorrateira,
As formas, o tumulto e a carreira,
Como aquela outra dama do espelho.
Deuses que moram para além do rogo
A abandonaram a esse tigre, o Fogo.



"El hacedor", 1960



Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 120 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
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Sophia de Mello Breyner Andresen

Sophia de Mello Breyner Andresen

Cante Jondo

Numa noite sem lua o meu amor morreu
Homens sem nome levaram pela rua
Um corpo nu e morto que era o meu.
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Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

Inscripción en cualquier sepulcro

No arriesgue el mármol temerario
gárrulas transgresiones al todopoder del olvido,
enumerando con prolijidad
el nombre, la opinión, los acontecimientos, la patria.
Tanto abalorio bien adjudicado está a la tiniebla
y el mármol no hable lo que callan los hombres.
Lo esencial de la vida fenecida
-la trémula esperanza,
el milagro implacable del dolor y el asombro del goce-
siempre perdurará.
Ciegamente reclama duración el alma arbitraria
cuando la tiene asegurada en vidas ajenas,
cuando tú mismo eres el espejo y la réplica
de quienes no alcanzaron tu tiempo
y otros serán (y son) tu inmortalidad en la tierra.



Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 37 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 237
Sophia de Mello Breyner Andresen

Sophia de Mello Breyner Andresen

Os Gregos

Aos deuses supúnhamos uma existência cintilante
Consubstancial ao mar à nuvem ao arvoredo à luz
Neles o longo friso branco das espumas o tremular da vaga
A verdura sussurrada e secreta do bosque o oiro erecto do trigo
O meandro do rio o fogo solene da montanha
E a grande abóbada do ar sonoro e leve e livre
Emergiam em consciência que se vê
Sem que se perdesse o um-boda-e-festa do primeiro dia —
Esta existência desejávamos para nós próprios homens
Por isso repetíamos os gestos rituais que restabelecem
O estar-ser-inteiro inicial das coisas —
Isto nos tornou atentos a todas as formas que a luz do sol conhece
E também à treva interior por que somos habitados
E dentro da qual navega indicível o brilho
3 037
Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

Final de año

Ni el pormenor simbólico
de reemplazar un tres por un dos
ni esa metáfora baldía
que convoca un lapso que muere y otro que surge
ni el cumplimiento de un proceso astronómico
aturden y socavan
la altiplanicie de esta noche
y nos obligan a esperar
las doce irreparables campanadas.

La causa verdadera
es la sospecha general y borrosa
del enigma del Tiempo;
es el asombro ante el milagro
de que a despecho de infinitos azares,
de que a despecho de que somos
las gotas del río de Heráclito,
perdure algo en nosotros:
inmóvil.
algo que no encontró lo que buscaba.


"Fervor de Buenos Aires" (1923)



Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 32 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
3 157
Sophia de Mello Breyner Andresen

Sophia de Mello Breyner Andresen

Em Hydra, Evocando Fernando Pessoa

Quando na manhã de Junho o navio ancorou em Hydra
(E foi pelo som do cabo a descer que eu soube que ancorava)
Saí da cabine e debrucei-me ávida
Sobre o rosto do real — mais preciso e mais novo do que o imaginado
Ante a meticulosa limpidez dessa manhã num porto
Ante a meticulosa limpidez dessa manhã num porto de uma ilha grega
Murmurei o teu nome
O teu ambíguo nome
Invoquei a tua sombra transparente e solene
Como esguia mastreação de veleiro
E acreditei firmemente que tu vias a manhã
Porque a tua alma foi visual até aos ossos
Impessoal até aos ossos
Segundo a lei de máscara do teu nome
Odysseus — Persona
Pois de ilha em ilha todo te percorreste
Desde a praia onde se erguia uma palmeira chamada Nausikaa
Até às rochas negras onde reina o cantar estridente das sereias
O casario de Hydra vê-se nas águas
A tua ausência emerge de repente a meu lado no deck deste barco
E vem comigo pelas ruas onde procuro alguém
Imagino que viajasses neste barco
Alheio ao rumor secundário dos turistas
Atento à rápida alegria dos golfinhos
Por entre o desdobrado azul dos arquipélagos
Estendido à popa sob o voo incrível
Das gaivotas de que o sol espalha impetuosas pétalas
Nas ruínas de Epheso na avenida que desce até onde esteve o mar
Ele estava à esquerda entre colunas imperiais quebradas
Disse-me que tinha conhecido todos os deuses
E que tinha corrido as sete partidas
O seu rosto era belo e gasto como o rosto de uma estátua roída pelo mar
Odysseus
Mesmo que me prometas a imortalidade voltarei para casa
Onde estão as coisas que plantei e fiz crescer
Onde estão as paredes que pintei de branco
Há na manhã de Hydra uma claridade que é tua
Há nas coisas de Hydra uma concisão visual que é tua
Há nas coisas de Hydra a nitidez que penetra aquilo que é olhado por um deus
Aquilo que o olhar de um deus tornou impetuosamente presente —
Na manhã de Hydra
No café da praça em frente ao cais vi sobre as mesas
Uma disponibilidade transparente e nua
Que te pertence
O teu destino deveria ter passado neste porto
Onde tudo se torna impessoal e livre
Onde tudo é divino como convém ao real
Hydra, Junho de 1970
3 714
Sophia de Mello Breyner Andresen

Sophia de Mello Breyner Andresen

Gráfico

I

Curva dos espaços, curva das baías,
Vida que não é vida com os gestos inúteis,
Quem me consolará do meu corpo sepultado?
II

Mostrai-me as anémonas, as medusas e os corais
Do fundo do mar.
Eu nasci há um instante.
III

A mulher branca que a noite traz no ventre
Veio à tona das águas e morreu.
IV

Chego à praia e vejo que sou eu
O dia branco.
2 268
Sophia de Mello Breyner Andresen

Sophia de Mello Breyner Andresen

Estátua de Buda

Os belos traços o inchado beiço a narina fina
O torneado corpo e sua
Beleza tão carnal de magnólia e fruto
Em tão longínqua latitude representam
O príncipe da perfeição e da renúncia

Antes do museu
Em sua frente
Oscilavam sombras e luzes enquanto deslizava
O rio das preces
1987
1 787
Sophia de Mello Breyner Andresen

Sophia de Mello Breyner Andresen

Cais

Para um nocturno mar partem navios,
Para um nocturno mar intenso e azul
Como um coração de medusa
Como um interior de anémona.
Naturalmente
Simplesmente
Sem destruição e sem poemas,
Para um nocturno mar roxo de peixes
Sem destruição e sem poemas
Assombrados por miríades de luzes
Para um nocturno mar vão os navios.
Vão.
O seu rouco grito é de quem fica
No cais dividido e mutilado
E destruído entre poemas pasma.
2 671
Sophia de Mello Breyner Andresen

Sophia de Mello Breyner Andresen

Crepúsculo Dos Deuses

Um sorriso de espanto brotou nas ilhas do Egeu
E Homero fez florir o roxo sobre o mar
O Kouros avançou um passo exactamente
A palidez de Athena cintilou no dia
Então a claridade dos deuses venceu os monstros nos frontões de todos os templos
E para o fundo do seu império recuaram os Persas
Celebrámos a vitória: a treva
Foi exposta e sacrificada em grandes pátios brancos
O grito rouco do coro purificou a cidade
Como golfinhos a alegria rápida
Rodeava os navios
O nosso corpo estava nu porque encontrara
A sua medida exacta
Inventámos: as colunas de Sunion imanentes à luz
O mundo era mais nosso cada dia
Mas eis que se apagaram
Os antigos deuses sol interior das coisas
Eis que se abriu o vazio que nos separa das coisas
Somos alucinados pela ausência bebidos pela ausência
E aos mensageiros de Juliano a Sibila respondeu:
«Ide dizer ao rei que o belo palácio jaz por terra quebrado
Phebo já não tem cabana nem loureiro profético nem fonte melodiosa
A água que fala calou-se»*
* Resposta do Oráculo de Delphos a Oríbase, médico de Juliano, o Apóstata (Cedrenus, Resumo da História).
2 259
Sophia de Mello Breyner Andresen

Sophia de Mello Breyner Andresen

Há Cidades Acesas Na Distância

Há cidades acesas na distância,
Magnéticas e fundas como luas,
Descampados em flor e negras ruas
Cheias de exaltação e ressonância.

Há cidades acesas cujo lume
Destrói a insegurança dos meus passos,
E o anjo do real abre os seus braços
Em nardos que me matam de perfume.

E eu tenho de partir para saber
Quem sou, para saber qual é o nome
Do profundo existir que me consome
Neste país de névoa e de não ser.
2 831
Sophia de Mello Breyner Andresen

Sophia de Mello Breyner Andresen

Estelas Funerárias

Jovens sorridentes celebrando
Em todos os museus a própria morte

Tão direito e firme amor da vida
Aqueles que os amaram consagraram
A breve eternidade do seu povo

Agora expostos numa terra alheia
De seus ossos e cinza separados
Roubados ao lugar que os viu viver
O entreaberto lírio do sorriso
As paisagens sem luz iluminando
1 296
Sophia de Mello Breyner Andresen

Sophia de Mello Breyner Andresen

Ó Poesia — Quanto Te Pedi!

Ó Poesia — quanto te pedi!
Terra de ninguém é onde eu vivo
E não sei quem sou — eu que não morri
Quando o rei foi morto e o reino dividido.
2 201
Sophia de Mello Breyner Andresen

Sophia de Mello Breyner Andresen

Musa

Musa ensina-me o canto
Venerável e antigo
O canto para todos
Por todos entendido
Musa ensina-me o canto
O justo irmão das coisas
Incendiador da noite
E na tarde secreto
Musa ensina-me o canto
Em que eu mesma regresso
Sem demora e sem pressa
Tornada planta ou pedra
Ou tornada parede
Da casa primitiva
Ou tornada o murmúrio
Do mar que a cercava
(Eu me lembro do chão
De madeira lavada
E do seu perfume
Que me atravessava)
Musa ensina-me o canto
Onde o mar respira
Coberto de brilhos
Musa ensina-me o canto
Da janela quadrada
E do quarto branco
Que eu possa dizer como
A tarde ali tocava
Na mesa e na porta
No espelho e no copo
E como os rodeava
Pois o tempo me corta
O tempo me divide
O tempo me atravessa
E me separa viva
Do chão e da parede
Da casa primitiva
Musa ensina-me o canto
Venerável e antigo
Para prender o brilho
Dessa manhã polida
Que poisava na duna
Docemente os seus dedos
E caiava as paredes
Da casa limpa e branca
Musa ensina-me o canto
Que me corta a garganta
2 093
Sophia de Mello Breyner Andresen

Sophia de Mello Breyner Andresen

Guitarra

Na voz de oiro e de sombra da guitarra
Algo de mim a si próprio renuncia
1 907
Nuno Júdice

Nuno Júdice

Soneto 1

Nos horizontes azulados onde gemem os pássaros
há um murmúrio de mastros, longo como o pescoço
de uma estátua de virgem. Trá-lo até mim o vento
e bebo-o de um trago, numa secura ardente de poço.

No cais onde tu, sombra ausente sob os painéis
litorais, bocejas um tédio de suis, estendo os braços,
ergo-me num só pé, e todo o corpo se levanta
no êxtase dos guindastes, numa fuga de batéis.

A ilha está próxima. Desembarco. O promontório
vago acolhe o barco numa vibração de lago. Corro
entre alas de gaivotas, perdido do meu próprio

corpo; e caio em mim. Esqueci-me das malas;
deixei-me no molhe. Quem sou? Dos céus o eco inglório
me persegue. Nas valas gritam deuses por socorro.



Nuno Júdice | "A partilha dos mitos", pág. 50 | Na regra do jogo, 1982
1 015
Susana Thénon

Susana Thénon

Habitante do Nada

Vivo entre pedras
sua forma se parece à minha.
Eu sou uma pedra,
um brinquedo no túmulo de uma criança,
uma medalha escurecida?
Sou antes um espelho gasto
uma superfície que não reflete,
um rosto estranho
um dia que termina.
643
Susana Thénon

Susana Thénon

O Dançarino

O dançarino disse, danço,
meu vestido é ar e sombra,
meu cabelo é fumaça.
O passado e o futuro dançam em mim.
Cada minuto deixa uma âncora em meu rosto.
Sou o tempo a cada passo,
a morte em minha quietude.
Bailo todos os bailes, me desafogo
e me uno.
Sou mar, o homem do mar:
meu corpo é onda, minha mão é peixe,
minha dor é pedra e sal.
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Nuno Júdice

Nuno Júdice

Recitação, no espelho definitivo

Eu tinha começado por repetir tudo o que já sabia.
O processo não é novo e a sua eficácia depende
do grau de desenvolvimento da consciência
que quem escreve tem de si próprio. Se eu me perguntasse
"conheço-me", e a seguir respondesse afirmativamente, estaria
perto desse estado.
Mas não me perguntei nada,
e antes disso não tinha qualquer resposta.
Vi então que os meus gestos eram a repetição mecânica deles próprios.
Mas, enquanto se sucediam, algo instalava uma diferente disposição
dos seus elementos verbais (ainda que subjectivos), insinuando uma nova
época de Prosa. E a compreensão geral surgiu.
Era tempo para que ela se formasse no interior do cérebro,
o envolvesse ("tentacularmente").
Daí para a frente tive tudo nas mãos. As mãos faziam
com que eu escrevesse, davam-me de comer, vestiam-me,
dispunham os diversos elementos sobre um tabuleiro abstracto
- que alguém disse ser "eu próprio".
E é por isso que já não digo nada. É por isso que estou aqui,
sem me mexer, de pé e batido pelo vento,
de mãos nos bolsos e sem dizer nada.


Nuno Júdice | "As Inumeráveis Águas", 1974

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