Passado e Futuro
Charles Bukowski
O Sonho, O Sonho
alguma esquina
em algum lugar
mas então as Carmens nunca parecem
durar;
as Carmens dificilmente duram algum
tempo.
vejo isso nos olhos dos homens
em todo lugar -
homens sentados em balcões de lanchonete
homens dirigindo ônibus
homens fazendo discursos políticos
homens limpando dentes
homens em jaulas de tigres
homens que vejo em todo lugar...
o homem que vejo enquanto faço a barba
me devolve o olhar através de olhos semicerrados
sua Carmem também se foi -
este homem (eu) agora está
pensando no que esta
lâmina realmente poderia
fazer, o pensamento sempre está
ali -
mas o jogo nos faz
seguir em frente: há sempre alguma nova Carmem
à espera
em algum lugar
só dobrando alguma
esquina.
Jorge Luis Borges
Heráclito [3]
De Éfeso. La tarde lo ha dejado,
Sin que su voluntad lo decidiera,
En la margen de un río silencioso
Cuyo destino y cuyo nombre ignora.
Hay un Jano de piedra y unos álamos
Se mira en el espejo fugitivo
Y descubre y trabaja la sentencia
Que las generaciones de los hombres
No dejarán caer. Su voz declara:
Nadie baja dos veces a las aguas
Del mismo río. Se detiene. Siente
Con el asombro de un horror sagrado
Que él también es un río y una fuga.
Quiere recuperar esa mañana
Y su noche y la víspera. No puede.
Repite la sentencia. La ve impresa
En futuros y claros caracteres
En una de las páginas de Burnet.
Heráclito no sabe griego. Jano,
Dios de las puertas, es un dios latino.
Heráclito no tiene ayer ni ahora.
Es un mero artificio que ha soñado
Un hombre gris a orillas del Red Cedar,
Un hombre que entreteje endecasílabos
Para no pensar tanto en Buenos Aires
Y en los rostros queridos. Uno falta.
Jorge Luis Borges | "Poesía Completa", pág. 464 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
Jorge Luis Borges
Para una versión del I King
como el rígido ayer. No hay una cosa
que no sea una letra silenciosa
de la eterna escritura indescifrable
cuyo libro es el tiempo. Quien se aleja
de su casa ya ha vuelto. Nuestra vida
es la senda futura y recorrida.
Nada nos dice adiós. Nada nos deja.
No te rindas. La ergástula es oscura,
la firme trama es de incesante hierro,
pero en algún recodo de tu encierro
puede haber un descuido, una hendidura.
El camino es fatal como la flecha
pero en las grietas está Dios, que acecha.
"La moneda de hierro" (1975)
Jorge Luis Borges | "Poesía Completa", pág. 462 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
Jorge Luis Borges
La pesadilla
es la corona y muerta la mirada.
Ya no hay caras así. La firme espada
lo acatará, leal como su perro.
No sé si es de Nortumbria o de Noruega.
Sé que es del Norte. La cerrada y roja
barba le cubre el pecho. No me arroja
una mirada su mirada ciega.
¿De qué apagado espejo, de qué nave
de los mares que fueron su aventura,
habrá surgido el hombre gris y grave
que me impone su antaño y su amargura?
Sé que me sueña y que me juzga, erguido.
El día entra en la noche. No se ha ido.
"La moneda de hierro" (1976)
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 438 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
Jorge Luis Borges
El bisonte
rojo como la brasa que se apaga,
anda fornido y lento por la vaga
soledad de su páramo incansable.
El armado testuz levanta. En este
antiguo toro de durmiente ira,
veo a los hombres rojos del Oeste
y a los perdidos hombres de Altamira.
Luego pienso que ignora el tiempo humano,
cuyo espejo espectral es la memoria.
El tiempo no lo toca ni la historia
de su decurso, tan variable y vano.
Intemporal, innumerable, cero,
es el postrer bisonte y el primero.
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 394 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
Jorge Luis Borges
Hilario Ascasubi (1807-1875)
aceptaba el amor y la batalla
con igual regocijo. La canalla
sentimental no había usurpado el nombre
del pueblo. En esa aurora, hoy ultrajada,
vivió Ascasubi y se batió, cantando
entre los gauchos de la patria cuando
los llamó una divisa a la patriada.
Fue muchos hombres. Fue el cantor y el coro;
por el río del tiempo fue Proteo.
Fue soldado en la azul Montevideo
y en California, buscador de oro.
Fue suya la alegría de una espada
en la mañana. Hoy somos noche y nada.
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 442 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
Jorge Luis Borges
Espadas
Sus viejas guerras andan por el verso,
que es la única memoria.
El universo las siembra por el Norte y por el Sur.
En la espada persiste la porfía
de la diestra viril, hoy polvo y nada;
en el hierro o el bronce, la estocada que
fue sangre de Adán un primer día.
Gestas he enumerado de lejanas espadas
cuyos hombres dieron muerte a reyes y a serpientes.
Otra suerte de espadas hay, murales y cercanas.
Déjame, espada, usar contigo el arte;
yo, que no he merecido manejarte.
"La rosa profunda" (1975)
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 396 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
Jorge Luis Borges
Elegía de la patria
La forjaron un puerto y un desierto,
unos cuantos señores y el abierto
ámbito elemental de ayer y ahora.
Vino después la guerra con el godo.
Siempre el valor y siempre la victoria.
El Brasil y el tirano. Aquella historia
desenfrenada. El todo por el todo.
Cifras rojas de los aniversarios,
pompas del mármol, arduos monumentos,
pompas de la palabra, parlamentos,
centenarios y sesquicentenarios,
son la ceniza apenas, la soflama
de los vestigios de esa antigua llama.
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 441 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
Jorge Luis Borges
A Manuel Mujica Lainez
tiene tantos sentidos como lectores. Cada
versión es verdadera y ha sido prefijada
por quien ideó el lector, el libro y la lectura.
Tu versión de la patria, con sus fastos y brillos,
entra en mi vaga sombra como si entrara el día
y la oda se burla de la oda. (La mía
no es más que una nostalgia de ignorantes
cuchillos y de viejo coraje.) Ya se estremece el canto,
ya, apenas contenidas por la prisión del verso,
surgen las muchedumbres del futuro y diverso
reino que será tuyo, su júbilo y su llanto.
Manuel Mujica Láinez algunas vez tuvimos
una patria- ¿Recuerdas?- y los dos la perdimos.
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 445 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
Jorge Luis Borges
Al idioma alemán
El bronce de Francisco de Quevedo,
Pero en la lenta noche caminada,
Me exaltan otras músicas más íntimas.
Alguna me fue dada por la sangre-
Oh voz de Shakespeare y de la Escritura-,
Otras por el azar, que es dadivoso,
Pero a ti, dulce lengua de Alemania,
Te he elegido y buscado, solitario.
A través de vigilias y gramáticas,
De la jungla de las declinaciones,
Del diccionario, que no acierta nunca
Con el matiz preciso, fui acercándome.
Mis noches están llenas de Virgilio,
Dije una vez; también pude haber dicho
de Hölderlin y de Angelus Silesius.
Heine me dio sus altos ruiseñores;
Goethe, la suerte de un amor tardío,
A la vez indulgente y mercenario;
Keller, la rosa que una mano deja
En la mano de un muerto que la amaba
Y que nunca sabrá si es blanca o roja.
Tú, lengua de Alemania, eres tu obra
Capital: el amor entrelazado
de las voces compuestas, las vocales
Abiertas, los sonidos que permiten
El estudioso hexámetro del griego
Y tu rumor de selvas y de noches.
Te tuve alguna vez. Hoy, en la linde
De los años cansados, te diviso
Lejana como el álgebra y la luna.
"El oro de los tigres", 1972.
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", págs. 361 e 362 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
Jorge Luis Borges
East lansing
están entretejidos (interwoven) de memoria y de miedo,
de miedo, que es un modo de la esperanza,
de memoria, nombre que damos a las grietas del obstinado olvido.
Mi tiempo ha sido siempre un Jano bifronte
que mira el ocaso y la aurora;
mi propósito de hoy es celebrarte, oh futuro inmediato.
Regiones de la Escritura y del hacha,
árboles que miraré y no veré,
viento con pájaros que ignoro, gratas noches de frío
que irán hundiéndose en el sueño y tal vez en la patria,
llaves de luz y puertas giratorias que con el tiempo serán hábitos,
despertares en que me diré Hoy es Hoy.
Libros que mi mano conocerá,
amigos y amigas que serán voces,
arenas amarillas del poniente, el único color que me queda,
todo eso estoy cantando y asimismo
la insufrible memoria de lugares de Buenos Aires
en los que no he sido feliz
y en los que no podré ser feliz.
Canto en la víspera tu crepúsculo, East Lansing,
Sé que las palabras que dicto son acaso precisas,
Pero sutilmente serán falsas,
Porque la realidad es inasible
Y porque el lenguaje es una orden de signos rígidos.
Michigan, Indiana, Wisconsin, Iowa, Texas, California, Arizona:
Ya intentaré cantarlas.
9 de marzo de 1972
"El oro de los tigres" (1972)
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 378 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
Jorge Luis Borges
Cosmogonía
Requer olhos que veem, como o som.
E o silêncio requer o ouvido,
O espelho, a forma que o povoa.
Nem o espaço nem o tempo. Nem sequer
Uma divindade que premedita
O silêncio anterior à primeira
Noite do tempo, que será infinita.
O grande rio de Heráclito o Escuro
Seu irrevogável curso não há empreendido,
Que do passado flui para o futuro,
Que do esquecimento flui para o esquecimento.
Algo que já padece. Algo que implora.
Depois a história universal. Agora.
(Tradução de Héctor Zanetti)
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 388 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
Rui Costa
Senhora de Londres escolhendo Limões
Não, nem todo o limão é amarelo quando
a mão de alguém o toca e humaniza, pequeno deus
aos tombos do céu de um pensamento manual e
exigente. Às vezes, quando a sede não é muita,
um do fundo é erguido à altura do olhar e então,
por mágica rotação da sorte que nos astros se reflecte,
encontra uma outra luz na mão que o recebe e deposita
em morada assaz prosaica e de plástico. Na vida,
a caminho do futuro que ele nunca saberá onde fica,
o limão continuará a ser inteiro
e o seu sumo continuará a ser sumo,
pela mesma sábia razão por que a história dos homens
é sempre muito maior do que eles.
Jorge Luis Borges
En memoria de Angélica
en esta pobre y diminuta muerte,
cuántas posibles vidas que la suerte
daría a la memoria o al olvido!
Cuando yo muera morirá un pasado;
con esta flor un porvenir ha muerto
en las aguas que ignoran, un abierto
porvenir por los astros arrasado.
Yo, como ella, muero de infinitos
destinos que el azar no me depara;
busca mi sombra los gastados mitos
de una patria que siempre dio la cara.
Un breve mármol cuida su memoria;
sobre nosotros crece, atroz, la historia.
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 419 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
Jorge Luis Borges
El desterrado (1977)
y no se acuerda de su rey, que fue a Troya
hace ya tantos años;
alguien piensa en las tierras heredadas
y en el arado nuevo y el hijo
y es acaso feliz.
En el confín del orbe yo, Ulises,
descendí a la Casa de Hades
y vi la sombra del tebano Tiresias
que desligó el amor de las serpientes
y la sombra de Heracles
que mata sombras de leones en la pradera
y asimismo está en el Olimpo.
Alguien hoy anda por Bolívar y Chile
y puede ser feliz o no serlo.
Quién me diera ser él.
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 418 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
Jorge Luis Borges
All our yesterdays
¿De cuál de los que fui? ¿Del ginebrino
que trazó algún hexámetro latino
que los lustrales años han borrado?
¿Es de aquel niño que buscó en la entera
biblioteca del padre las puntuales
curvaturas del mapa y las ferales
formas que son el tigre y la pantera?
¿O de aquel otro que empujó una puerta
detrás de la que un hombre se moría
para siempre, y besó en el blanco día
la cara que se va y la cara muerta?
Soy los que ya no son. Inútilmente
soy en la tarde esa perdida gente.
"La rosa profunda" (1975)
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 417 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
Jorge Luis Borges
Otra versión de Proteo
mitad dios y mitad bestia marina,
ignoró la memoria, que se inclina
sobre el ayer y las perdidas cosas.
Otro tormento padeció Proteo
no menos cruel, saber lo que ya encierra
el porvenir: la puerta que se cierra
para siempre, el troyano y el aqueo.
Atrapado, asumía la inasible
forma del huracán o de la hoguera
o del tigre de oro o la pantera
o de agua que en el agua es invisible.
Tú también estás hecho de inconstantes
ayeres y mañanas. Mientras, antes...
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 407 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
Jorge Luis Borges
Habla un busto de Jano
sin honrar la memoria del Bifronte,
que las preside. Abarco el horizonte
de inciertos mates y de tierra cierta.
Mis dos caras divisan el pasado
y el porvenir. Los veo y son iguales
los hierros, las discordias y los males
que Alguien pudo borrar y no ha borrado
ni borrará. Me faltan las dos manos
y soy de piedra inmóvil. No podría
precisar si contemplo una porfía
futura o la de ayeres hoy lejanos.
Veo mi ruina: la columna trunca
y las caras, que no se verán nunca
"La rosa profunda" (1975)
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 409 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
Jorge Luis Borges
A un poeta Sajón
pesó como la nuestra sobre la tierra,
tú cuyos ojos vieron el sol, esa famosa estrella,
tú que viviste no en el rígido ayer
sino en el incesante presente,
en el último punto y ápice vertiginoso del tiempo,
tú que en tu monasterio fuiste llamado
por la antigua voz de la épica,
tú que tejiste las palabras,
tú que cantaste la victoria de Brunanburh
y no la atribuiste al Señor
sino a la espada de tu rey,
tú que con júbilo feroz cantaste,
la humillación del viking,
el festín del cuervo y del águila,
tú que en la oda militar congregaste
las rituales metáforas de la estirpe,
tú que un tiempo sin historia
viste en el ahora el ayer
y en el sudor y sangre de Brunanburh
un cristal de antiguas auroras,
tú que tanto querías a tu Inglaterra
y no la nombraste,
hoy no eres otra cosa que unas palabras
que los germanistas anotan.
Hoy no eres otra cosa que mi voz
cuando revive tus palabras de hierro.
Pido a mis dioses o a la suma del tiempo
que mis días merezcan el olvido,
que mi nombre sea Nadie como el de Ulises,
pero que algún verso perdure
en la noche propicia a la memoria
o en las mañanas de los hombres.
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 258 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
Rui Costa
breve ensaio sobre a potência 27
E já não haver lugar para as imagens.
Eu sei que cabe tudo em disco externo,
mas foi aí que nós perdemos a cabeça.
Temos placas, rígidas plataformas, luz
com pouca treva nas costas da cidade.
Havemos de trocar as nossas memórias,
viver as outras vidas. Que sonho é agora?
Jorge Luis Borges
Religio Medici, 1643
Defiéndeme, Señor. (El vocativono implica a Nadie. Es sólo una palabra
de este ejercicio que el desgano labra
y que en la tarde del temor escribo).
Defiéndeme de mí. Ya lo dijeron
Montaigne y Browne y un español que ignoro;
algo me queda aún de todo ese oro
que mis ojos de sombra recogieron.
Defiéndeme, Señor, del impaciente
apetito de ser mármol y olvido;
defiéndeme de ser el que ya he sido,
el que ya he sido irreparablemente.
No de la espada o de la roja lanza
defiéndeme, sino de la esperanza.
"El oro de los tigres" (1972)
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 351 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
Jorge Luis Borges
Un lector
a mí me enorgullecen las que he leído.
No habré sido un filólogo,
no habré inquirido las declinaciones, los modos,
la laboriosa mutación de las letras,
la de que se endurece en te,
la equivalencia de la ge y de la ka,
pero a lo largo de mis años he profesado
la pasión del lenguaje.
Mis noches están llenas de Virgilio;
haber sabido y haber olvidado el latín
es una posesión, porque el olvido
es una de las formas de la memoria,
su vago sótano
la otra cara secreta de la moneda. .
Cuando en mis ojos se borraron
las vanas apariencias queridas,
los rostros y la página,
me dí al estudio del lenguaje de hierro
que usaron mis mayores para cantar
espadas y soledades,
y ahora, a través de siete siglos,
desde la Ultima Thule,
tu voz me llega, Snorri Sturluson.
El joven, ante el libro, se impone una disciplina precisa
y lo hace en pos de un conocimiento preciso;
a mis años, toda empresa es una aventura
que linda con la noche.
No acabaré de descifrar las antiguas lenguas del Norte,
no hundiré las manos ansiosas en el oro de Sigurd;
la tarea que emprendo es ilimitada
y ha de acompañarme hasta el fin,
no menos misteriosa que el universo
y que yo, el aprendiz.
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", págs. 331 e 332 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
Fernando Pessoa
Aquela que tinha pobre
A única saia que tinha,
Por muitas roupas que dobre
Nunca será mais rainha.
Jorge Luis Borges
James Joyce
del tiempo, desde aquel inconcebible
día inicial del tiempo, en que un terrible
Dios prefijó los días y agonías
hasta aquel otro en que el ubicuo río
del tiempo terrenal torne a su fuente,
que es lo Eterno, y se apague en el presente,
el futuro, el ayer, lo que ahora es mío.
Entre el alba y la noche está la historia
universal: Desde la noche veo
a mis pies los caminos del hebreo,
Cartago aniquilada, Infierno y Gloria.
Dame, Señor, coraje y alegría
para escalar la cumbre de este día.
(1968)
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 301 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016