Poemas neste tema
Música
Jorge Luis Borges
Otro poema de los dones
Gracias quiero dar al divino
Laberinto de los efectos y de las causa
Por la diversidad de las criaturas
Que forman este singular universo,
Por la razón, que no cesará de soñar
Con un plano del laberinto,
Por el rostro de Elena y la perseverancia de Ulises,
Por el amor, que nos deja ver a los otros
Como los ve la divinidad,
Por el firme diamante y el agua suelta,
Por el álgebra, palacio de preciosos cristales,
Por las místicas monedas de Ángel Silicio,
Por Schopenhauer,
Que acaso descifró el universo,
Por el fulgor del fuego
Que ningún ser humano puede mirar sin un asombro
antiguo,
Por la caoba, el cedo y el sándalo,
Por el pan y la sal,
Por el misterio de la rosa
Que prodiga calor y que no lo ve,
Por ciertas vísperas y días de 1955,
Por los duros troperos que en la llanura
Arrean los animales y el alba,
Por la mañana en Montevideo,
Por el arte de la amistad,
Por el último día de Sócrates,
Por las palabras que en un crepúsculo se dijeron
De una cruz a otra cruz,
Por aquel sueño del Islam que abarco
Mil noches y una noche,
Por aquel otro sueño del infierno,
De la torre del fuego que purifica
Y de las esferas gloriosas,
Por Swedenborg,
Que conversaba con los ángeles en las calles de
Londres,
Por los ríos secretos e inmemoriales
Que convergen en mí,
Por el idioma, que hace siglos, hablé en Nortumbria,
Por la espada y el arpa de los sajones,
Por el mar, que es un desierto resplandeciente
Y una cifra de cosas que no sabemos
Y un epitafio de los vikings,
Por la música verbal de Inglaterra,
Por la música verbal de Alemania,
Por el oro, que relumbra en los versos,
Por el épico invierno,
Por el nombre de un libro que no he leído:
Gesta Dei per Francos,
Por Verlaine, inocente como los pájaros,
Por el prisma de cristal y la pesa de bronce,
Por las rayas del tigre,
Por las altas torres de San Francisco y de la isla de
Manhattan,
Por la mañana en Texas,
Por aquel sevillano que redactó la Epístola Moral
Y cuyo nombre, como él hubiera preferido,
ignoramos,
Por Séneca y Lucano, de Córdoba,
Que antes del español escribieron
Toda la literatura española,
Por el geométrico y bizarro ajedrez,
Por la tortuga de Zenón y el mapa de Royce,
Por el olor medicinal de los eucaliptos,
Por el lenguaje, que puede simular la sabiduría,
Por el olvido, que anula o modifica el pasado,
Por la costumbre,
Que nos repite y nos confirma como un espejo,
Por la mañana, que nos depara la ilusión de un
principio,
Por la noche, su tiniebla y su astronomía,
Por el valor y la felicidad de los otros,
Por la patria, sentida en los jazmines,
O en una vieja espada,
Por Whitman y Francisco de Asís, que se escribieron
el poema,
Por el hecho de que el poema es inagotable
Y se confunde con la suma de las criaturas
Y no llegará jamás al último verso
Y varía según los hombres,
Por Frances Haslam, que pidió perdón a sus hijos
Por morir tan despacio,
Por los minutos que preceden al sueño,
Por el sueño y la muerte,
Esos dos tesoros ocultos,
Por los íntimos dones que no enumero,
Por la música, misteriosa forma del tiempo.
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", págs. 249, 250 e 251 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
Nota: consta ser um dos poemas que J. L. Borges mais gostava.
Laberinto de los efectos y de las causa
Por la diversidad de las criaturas
Que forman este singular universo,
Por la razón, que no cesará de soñar
Con un plano del laberinto,
Por el rostro de Elena y la perseverancia de Ulises,
Por el amor, que nos deja ver a los otros
Como los ve la divinidad,
Por el firme diamante y el agua suelta,
Por el álgebra, palacio de preciosos cristales,
Por las místicas monedas de Ángel Silicio,
Por Schopenhauer,
Que acaso descifró el universo,
Por el fulgor del fuego
Que ningún ser humano puede mirar sin un asombro
antiguo,
Por la caoba, el cedo y el sándalo,
Por el pan y la sal,
Por el misterio de la rosa
Que prodiga calor y que no lo ve,
Por ciertas vísperas y días de 1955,
Por los duros troperos que en la llanura
Arrean los animales y el alba,
Por la mañana en Montevideo,
Por el arte de la amistad,
Por el último día de Sócrates,
Por las palabras que en un crepúsculo se dijeron
De una cruz a otra cruz,
Por aquel sueño del Islam que abarco
Mil noches y una noche,
Por aquel otro sueño del infierno,
De la torre del fuego que purifica
Y de las esferas gloriosas,
Por Swedenborg,
Que conversaba con los ángeles en las calles de
Londres,
Por los ríos secretos e inmemoriales
Que convergen en mí,
Por el idioma, que hace siglos, hablé en Nortumbria,
Por la espada y el arpa de los sajones,
Por el mar, que es un desierto resplandeciente
Y una cifra de cosas que no sabemos
Y un epitafio de los vikings,
Por la música verbal de Inglaterra,
Por la música verbal de Alemania,
Por el oro, que relumbra en los versos,
Por el épico invierno,
Por el nombre de un libro que no he leído:
Gesta Dei per Francos,
Por Verlaine, inocente como los pájaros,
Por el prisma de cristal y la pesa de bronce,
Por las rayas del tigre,
Por las altas torres de San Francisco y de la isla de
Manhattan,
Por la mañana en Texas,
Por aquel sevillano que redactó la Epístola Moral
Y cuyo nombre, como él hubiera preferido,
ignoramos,
Por Séneca y Lucano, de Córdoba,
Que antes del español escribieron
Toda la literatura española,
Por el geométrico y bizarro ajedrez,
Por la tortuga de Zenón y el mapa de Royce,
Por el olor medicinal de los eucaliptos,
Por el lenguaje, que puede simular la sabiduría,
Por el olvido, que anula o modifica el pasado,
Por la costumbre,
Que nos repite y nos confirma como un espejo,
Por la mañana, que nos depara la ilusión de un
principio,
Por la noche, su tiniebla y su astronomía,
Por el valor y la felicidad de los otros,
Por la patria, sentida en los jazmines,
O en una vieja espada,
Por Whitman y Francisco de Asís, que se escribieron
el poema,
Por el hecho de que el poema es inagotable
Y se confunde con la suma de las criaturas
Y no llegará jamás al último verso
Y varía según los hombres,
Por Frances Haslam, que pidió perdón a sus hijos
Por morir tan despacio,
Por los minutos que preceden al sueño,
Por el sueño y la muerte,
Esos dos tesoros ocultos,
Por los íntimos dones que no enumero,
Por la música, misteriosa forma del tiempo.
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", págs. 249, 250 e 251 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
Nota: consta ser um dos poemas que J. L. Borges mais gostava.
1 550
1
Florbela Espanca
Meu Portugal
Meu Portugal querido, minha terra
De risos e quimeras e canções
Tens dentro em ti, esse teu peito encerra,
Tudo que faz bater os corações!
Tens o fado. A canção triste e bendita
Que todos cantam pela vida fora;
O fado que dá vida e que palpita
Na calma da guitarra aonde mora!
Tu tens também a embriaguez suave
Dos campos, da paisagem ao sol poente,
E esse sol é como um canto d’ave
Que expira à beira-mar, suavemente...
Tu tens, ó Pátria minha, as raparigas
Mais frescas, mais gentis do orbe imenso,
Tens os beijos, os risos, as cantigas
De seus lábios de sangue!... Às vezes, penso
Que tu és, Pátria minha, branca fada
Boa e linda que Deus sonhou um dia,
Para lançar no mundo, ó Pátria amada
A beleza eterna, a arte, a poesia!...
De risos e quimeras e canções
Tens dentro em ti, esse teu peito encerra,
Tudo que faz bater os corações!
Tens o fado. A canção triste e bendita
Que todos cantam pela vida fora;
O fado que dá vida e que palpita
Na calma da guitarra aonde mora!
Tu tens também a embriaguez suave
Dos campos, da paisagem ao sol poente,
E esse sol é como um canto d’ave
Que expira à beira-mar, suavemente...
Tu tens, ó Pátria minha, as raparigas
Mais frescas, mais gentis do orbe imenso,
Tens os beijos, os risos, as cantigas
De seus lábios de sangue!... Às vezes, penso
Que tu és, Pátria minha, branca fada
Boa e linda que Deus sonhou um dia,
Para lançar no mundo, ó Pátria amada
A beleza eterna, a arte, a poesia!...
3 840
1
Ingeborg Bachmann
Dizer Trevas
Como Orfeu, toco
a morte nas cordas da vida
e à beleza do mundo
e dos teus olhos que regem o céu
só sei dizer trevas.
Não te esqueças que também tu, subitamente,
naquela manhã, quando o teu leito
estava ainda húmido de orvalho e o cravo
dormia no teu coração,
viste o rio negro
passar por ti.
Com a corda do silêncio
tensa sobre a onda de sangue,
dedilhei o teu coração vibrante.
A tua madeixa transformou-se
na cabeleira de sombras da noite,
os flocos negros da escuridão
nevavam sobre o teu rosto.
E eu não te pertenço.
Ambos nos lamentamos agora.
Mas, como Orfeu, sei
a vida ao lado da morte,
e revejo-me no azul
dos teus olhos fechados para sempre.
a morte nas cordas da vida
e à beleza do mundo
e dos teus olhos que regem o céu
só sei dizer trevas.
Não te esqueças que também tu, subitamente,
naquela manhã, quando o teu leito
estava ainda húmido de orvalho e o cravo
dormia no teu coração,
viste o rio negro
passar por ti.
Com a corda do silêncio
tensa sobre a onda de sangue,
dedilhei o teu coração vibrante.
A tua madeixa transformou-se
na cabeleira de sombras da noite,
os flocos negros da escuridão
nevavam sobre o teu rosto.
E eu não te pertenço.
Ambos nos lamentamos agora.
Mas, como Orfeu, sei
a vida ao lado da morte,
e revejo-me no azul
dos teus olhos fechados para sempre.
1 425
1
Castro Alves
Manuela - (Cantiga do Rancho)
Companheiros! já na serra
Erra.
A tropa inteira a pastar...
Tropeiros! ... junto à candeia
Eia!
Soltemos nosso trovar ...
Té que as barras do Oriente
Rente
Saiam dos montes de lá...
Cada qual sua cantiga
Diga
Aos ecos do Sincorá.
No rancho as noites se escoam.
Voam,
Quando geme o trovador...
Ouvi, pois! que esta guitarra...
Narra
O meu romance de amor.
...........................................
Manuela era formosa
Rosa,
Rosa aberta no sertão...
Com seu torço adamascado
Dado
Ao sopro da viração.
Provocante, mas esquiva,
Viva
Como um doudo beija-flor...
Manuela - a moreninha
Tinha
Em cada peito um amor ...
Inda agora quando o vento
Lento
Traz-me saudades de então
Parece que a vejo ainda
Linda
Do fado no turbilhão
Vejo-lhe o pé resvalando
Brando
No fandango a delirar.
Inda ao som das castanholas
Rolas
Diante do meu olhar ...
Manuela... mesmo agora
Chora
Minhalma Pensando em ti...
E na viola relembro
Lembro
Tiranas que então gemi.
"Manuela, Manuela
Bela
Como tu ninguém luziu...
Minha travessa morena,
Pena
Pena tem de quem te viu!...
Manuela... Eu não perjuro!
Juro
Pela luz dos olhos teus...
Morrer por ti Manuela
Bela,
Se esqueces os sonhos meus.
Por teus sombrios olhares
- Mares
Onde eu me afogo de amor...
Pelas tranças que desatas
- Matas
Cheias de aroma e frescor ...
Pelos peitos que entre rendas
Vendas
Com medo que os vão roubar...
Pela perna que no frio
Rio
Pude outro dia enxergar ...
Por tudo que tem a terra,
Serra,
Mato, rio, campo e céu...
Eu te juro, Manuela,
Bela
Que serei cativo teu ...
Tu bem sabes que Maria,
Fria
É pra outros, não pra mim...
Que morrem Lúcia, Joana
E Ana
Aos sons do meu bandolim ...
Mas tu és um passarinho
- Ninho
Fizeste no peito meu ...
Eu sou a boca - és o canto
Tanto
Que sem ti não canto eu.
Vamos pois A noite cresce
Desce
A lua a beijar a flor
À sombra dos arvoredos
Ledos
Os ventos choram de amor
Vamos pois ó moreninha
Minha
Minha esposa ali serás
Ao vale a relva tapiza
Pisa
Serão teus Paços-reais!
Por padre uma árvore vasta
Basta!
Por igreja - o azul do céu...
Serão as brancas estrelas
- Velas
Acesas pra o himeneu".
Assim nos tempos perdidos
Idos
Eu cantava mas em vão
Manuela, que me ouvia,
Ria,
Casta flor da solidão!
Companheiros! se inda agora
Chora
Minha viola a gemer,
É porque um dia... Escutai-me
Dai-me
Sim! dai-me antes que beber!. . .
É que um dia mas bebamos
Vamos
No copo afogue-se a dor!
Manuela, Manuela,
Bela,
Fez-se amante do senhor!
Erra.
A tropa inteira a pastar...
Tropeiros! ... junto à candeia
Eia!
Soltemos nosso trovar ...
Té que as barras do Oriente
Rente
Saiam dos montes de lá...
Cada qual sua cantiga
Diga
Aos ecos do Sincorá.
No rancho as noites se escoam.
Voam,
Quando geme o trovador...
Ouvi, pois! que esta guitarra...
Narra
O meu romance de amor.
...........................................
Manuela era formosa
Rosa,
Rosa aberta no sertão...
Com seu torço adamascado
Dado
Ao sopro da viração.
Provocante, mas esquiva,
Viva
Como um doudo beija-flor...
Manuela - a moreninha
Tinha
Em cada peito um amor ...
Inda agora quando o vento
Lento
Traz-me saudades de então
Parece que a vejo ainda
Linda
Do fado no turbilhão
Vejo-lhe o pé resvalando
Brando
No fandango a delirar.
Inda ao som das castanholas
Rolas
Diante do meu olhar ...
Manuela... mesmo agora
Chora
Minhalma Pensando em ti...
E na viola relembro
Lembro
Tiranas que então gemi.
"Manuela, Manuela
Bela
Como tu ninguém luziu...
Minha travessa morena,
Pena
Pena tem de quem te viu!...
Manuela... Eu não perjuro!
Juro
Pela luz dos olhos teus...
Morrer por ti Manuela
Bela,
Se esqueces os sonhos meus.
Por teus sombrios olhares
- Mares
Onde eu me afogo de amor...
Pelas tranças que desatas
- Matas
Cheias de aroma e frescor ...
Pelos peitos que entre rendas
Vendas
Com medo que os vão roubar...
Pela perna que no frio
Rio
Pude outro dia enxergar ...
Por tudo que tem a terra,
Serra,
Mato, rio, campo e céu...
Eu te juro, Manuela,
Bela
Que serei cativo teu ...
Tu bem sabes que Maria,
Fria
É pra outros, não pra mim...
Que morrem Lúcia, Joana
E Ana
Aos sons do meu bandolim ...
Mas tu és um passarinho
- Ninho
Fizeste no peito meu ...
Eu sou a boca - és o canto
Tanto
Que sem ti não canto eu.
Vamos pois A noite cresce
Desce
A lua a beijar a flor
À sombra dos arvoredos
Ledos
Os ventos choram de amor
Vamos pois ó moreninha
Minha
Minha esposa ali serás
Ao vale a relva tapiza
Pisa
Serão teus Paços-reais!
Por padre uma árvore vasta
Basta!
Por igreja - o azul do céu...
Serão as brancas estrelas
- Velas
Acesas pra o himeneu".
Assim nos tempos perdidos
Idos
Eu cantava mas em vão
Manuela, que me ouvia,
Ria,
Casta flor da solidão!
Companheiros! se inda agora
Chora
Minha viola a gemer,
É porque um dia... Escutai-me
Dai-me
Sim! dai-me antes que beber!. . .
É que um dia mas bebamos
Vamos
No copo afogue-se a dor!
Manuela, Manuela,
Bela,
Fez-se amante do senhor!
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1
Florbela Espanca
A Voz da Tília
Diz-me a tília a cantar: “Eu sou sincera,
Eu sou isto que vês: o sonho, a graça,
Deu ao meu corpo, o vento, quando passa,
Este ar escultural de bayadera...
E de manhã o sol é uma cratera,
Uma serpente de oiro que me enlaça...
Trago nas mãos as mãos da Primavera...
E é para mim que em noites de desgraça
Toca o vento Mozart, triste e solene,
E à minha alma vibrante, posta a nu,
Diz a chuva sonetos de Verlaine...”
E, ao ver-me triste, a tília murmurou:
“Já fui um dia poeta como tu...
Ainda hás de ser tília como eu sou...”
Eu sou isto que vês: o sonho, a graça,
Deu ao meu corpo, o vento, quando passa,
Este ar escultural de bayadera...
E de manhã o sol é uma cratera,
Uma serpente de oiro que me enlaça...
Trago nas mãos as mãos da Primavera...
E é para mim que em noites de desgraça
Toca o vento Mozart, triste e solene,
E à minha alma vibrante, posta a nu,
Diz a chuva sonetos de Verlaine...”
E, ao ver-me triste, a tília murmurou:
“Já fui um dia poeta como tu...
Ainda hás de ser tília como eu sou...”
2 579
1
Cleonice Rainho
Canção
Chove e da janela
vejo as andorinhas
no poleiro dos fios
grossos da água
de muitos dias.
De asas molhadas
sacodem-se,
bicam e se encolhem
tristinhas.
Estou com duas blusas,
queria jogar-lhes uma
e sem poder
conto os fios.
São cinco — uma pauta
e as gotas dágua
caem como notas
de uma canção.
vejo as andorinhas
no poleiro dos fios
grossos da água
de muitos dias.
De asas molhadas
sacodem-se,
bicam e se encolhem
tristinhas.
Estou com duas blusas,
queria jogar-lhes uma
e sem poder
conto os fios.
São cinco — uma pauta
e as gotas dágua
caem como notas
de uma canção.
1 047
1
Carlos Drummond de Andrade
Serenata
Flauta e violão na trova da rua,
que é uma treva rolando da montanha,
fazem das suas.
Não há garrucha que impeça:
a música viola o domicílio
e põe rosas no leito da donzela.
que é uma treva rolando da montanha,
fazem das suas.
Não há garrucha que impeça:
a música viola o domicílio
e põe rosas no leito da donzela.
1 744
1
Milena Azevedo
Tributo aos 4 rapazes de Liverpool
Apenas os quatro
pintados num retrato
que pela vida tocaram
e deixaram seu rastro.
Canções que falam de paz e amor
foram um furor
fizeram a cabeça de multidões
e corações de várias gerações.
Foram simples rapazes
que com sua sagacidade
e força de vontade
conquistaram a humanidade.
Foi um João, um Paulo,
um George e um Ringo.
Foram simples jovens que cantaram
em uma só voz e mostraram
que vale a pena sonhar!
pintados num retrato
que pela vida tocaram
e deixaram seu rastro.
Canções que falam de paz e amor
foram um furor
fizeram a cabeça de multidões
e corações de várias gerações.
Foram simples rapazes
que com sua sagacidade
e força de vontade
conquistaram a humanidade.
Foi um João, um Paulo,
um George e um Ringo.
Foram simples jovens que cantaram
em uma só voz e mostraram
que vale a pena sonhar!
744
1
Luís Guimarães Júnior
A Sertaneja
Eu sou a virgem morena,
Robusta, lesta, pequena
Como a cabrita montês;
Vivo cercada de amores,
E aquele que fez as flores,
Irmã das flores me fez.
Vinde ver, ó boiadeiros,
Meus vestidos domingueiros,
Meus braços limpos e nus:
Ah! vinde ver-me enfeitada
Com minha sala engomada,
Com meus tamancos azuis.
Sertanejos, sertanejos,
Pedis debalde os meus beijos,
Em vão pedis meu amor!
Eu sou a agreste cutia,
Que se expõe à pontaria
E ri-se do caçador!
A sertaneja morena
Bonita, forte, pequena,
Não cai na armadilha, não:
A jaçanã corre e voa
Quando vê sobre a lagoa
A sombra do gavião.
Sou órfã, donzela e pobre,
Vistosa telha não cobre
O lar que herdei de meus pais:
Que importa? Vivo contente:
Ser moça, bela e inocente
É ter fortuna demais!
Quem tece e protege o ninho,
Quem defende o passarinho,
Quem das mãos espalha o bem,
Quem fez o sol e as estrelas,
Dando a virtude às donzelas,
Deu-lhes a força também.
A Virgem nunca se esquece
Da mais tosca e simples prece
Que voa ao seio de Deus;
Por cada infeliz que chora
Abre na terra uma aurora,
Crava uma estrela nos céus.
Sertanejos, sertanejos,
Podeis morrer de desejos,
Que eu não me temo de vós!
A sertaneja faceira
É mais que a paca ligeira
Mais que a andorinha veloz.
Sou viva, arisca, medrosa,
Bem como a onça raivosa
Pronta ao mais leve rumor!
No meu cabelo selvagem
Sente-se a morna bafagem
Das matas virgens em flor.
No samba quem puxa a fieira ,
Melhor, melhor que a trigueira
Maravilha dos sertões?
Que peito mais brando anseia,
Quem mais gentil sapateia,
Quem pisa mais corações?
Ai! Gentes! Ai! Boiadeiros!
Não sois decerto os primeiros
Que o meu olhar cativou:
Desta morena a doçura
É como frecha segura:
Peito que encontra — rasgou!
Minha rede é perfumada,
Como a folha machucada
Da verde malva-maçã:
Nela me embalo sonhando,
E dela salto cantando,
Quando vem rindo a manhã.
Sonho com jambos e rosas,
Com as madrugadas formosas
Deste formoso sertão:
Meu sonho é como a canoa,
Que voa, que voa e voa
Nas águas do ribeirão.
Trago no seio guardado
O rosário abençoado
Que minha mãe me deixou:
Ai! Gentes! Ai! Pastorinhas!
Se estão alvas as continhas
Foi que meu pranto as lavou.
Quem é mais feliz na terra?
Quem mais delícias encerra,
Quem mais feitiços contém?
Vem moreno boiadeiro,
Desafiar meu pandeiro
Com tua guitarra, — vem!
Raiou domingo! Que festa!
Que barulho na floresta!
Quanto rumor no sertão!
Que céu! que matas cheirosas
Quanto perfume nas rosas,
E quantas rosas no chão!
Vinde ouvir-me na guitarra:
Não há nas brenhas cigarra
Que me acompanhe, — não há!
Trazei, trazei, boiadeiros,
As violas, os pandeiros,
Os búzios, o maracá!
Eu sou a virgem morena,
Robusta, lesta, pequena
Como a cabrita montês:
Vivo cercada de amores,
E aquele que fez as flores,
Irmã das flores me fez.
Robusta, lesta, pequena
Como a cabrita montês;
Vivo cercada de amores,
E aquele que fez as flores,
Irmã das flores me fez.
Vinde ver, ó boiadeiros,
Meus vestidos domingueiros,
Meus braços limpos e nus:
Ah! vinde ver-me enfeitada
Com minha sala engomada,
Com meus tamancos azuis.
Sertanejos, sertanejos,
Pedis debalde os meus beijos,
Em vão pedis meu amor!
Eu sou a agreste cutia,
Que se expõe à pontaria
E ri-se do caçador!
A sertaneja morena
Bonita, forte, pequena,
Não cai na armadilha, não:
A jaçanã corre e voa
Quando vê sobre a lagoa
A sombra do gavião.
Sou órfã, donzela e pobre,
Vistosa telha não cobre
O lar que herdei de meus pais:
Que importa? Vivo contente:
Ser moça, bela e inocente
É ter fortuna demais!
Quem tece e protege o ninho,
Quem defende o passarinho,
Quem das mãos espalha o bem,
Quem fez o sol e as estrelas,
Dando a virtude às donzelas,
Deu-lhes a força também.
A Virgem nunca se esquece
Da mais tosca e simples prece
Que voa ao seio de Deus;
Por cada infeliz que chora
Abre na terra uma aurora,
Crava uma estrela nos céus.
Sertanejos, sertanejos,
Podeis morrer de desejos,
Que eu não me temo de vós!
A sertaneja faceira
É mais que a paca ligeira
Mais que a andorinha veloz.
Sou viva, arisca, medrosa,
Bem como a onça raivosa
Pronta ao mais leve rumor!
No meu cabelo selvagem
Sente-se a morna bafagem
Das matas virgens em flor.
No samba quem puxa a fieira ,
Melhor, melhor que a trigueira
Maravilha dos sertões?
Que peito mais brando anseia,
Quem mais gentil sapateia,
Quem pisa mais corações?
Ai! Gentes! Ai! Boiadeiros!
Não sois decerto os primeiros
Que o meu olhar cativou:
Desta morena a doçura
É como frecha segura:
Peito que encontra — rasgou!
Minha rede é perfumada,
Como a folha machucada
Da verde malva-maçã:
Nela me embalo sonhando,
E dela salto cantando,
Quando vem rindo a manhã.
Sonho com jambos e rosas,
Com as madrugadas formosas
Deste formoso sertão:
Meu sonho é como a canoa,
Que voa, que voa e voa
Nas águas do ribeirão.
Trago no seio guardado
O rosário abençoado
Que minha mãe me deixou:
Ai! Gentes! Ai! Pastorinhas!
Se estão alvas as continhas
Foi que meu pranto as lavou.
Quem é mais feliz na terra?
Quem mais delícias encerra,
Quem mais feitiços contém?
Vem moreno boiadeiro,
Desafiar meu pandeiro
Com tua guitarra, — vem!
Raiou domingo! Que festa!
Que barulho na floresta!
Quanto rumor no sertão!
Que céu! que matas cheirosas
Quanto perfume nas rosas,
E quantas rosas no chão!
Vinde ouvir-me na guitarra:
Não há nas brenhas cigarra
Que me acompanhe, — não há!
Trazei, trazei, boiadeiros,
As violas, os pandeiros,
Os búzios, o maracá!
Eu sou a virgem morena,
Robusta, lesta, pequena
Como a cabrita montês:
Vivo cercada de amores,
E aquele que fez as flores,
Irmã das flores me fez.
1 938
1
Gonçalves Crespo
Ao Rabequista Eugênio Dégremont
Recitada na noite de 25 de fevereiro de 1877 no Teatro de
S.João do Porto
Vede-o! É tão criança! ó mães, olhai-o!
Como é vivo o fulgor e ardente o raio
Que vibra nesse olhar!
Faz gosto vê-lo assim tão pequenino
Enlevado nos sons do violino
A sonhar, a sonhar...
E ao passo que a sua alma vai sonhando,
Vão-se ante nossos olhos desdobrando
Quadros a mil e mil.
A rabeca suspira? Assim amenas
São na longínqua roça as cantilenas
Das moças do Brasil.
Vibram ríspidos sons? E logo ouvimos
Curvar o vento da floresta os cimos
Com ruidoso fragor...
E uivam pintadas onças e as araras
Roçam, fugindo, as trêmulas taquaras.
E crocita o condor.
Enterrados nas úmidas pastagens
Mugem raivosos búfalos selvagens,
E por entre os sarçais
Pula a pantera; os jacarés astutos
Choram, fingindo lacrimosos lutos
Nos fulvos areais.
Soluçou a rabeca? Ouvi, formosas,
São os negros soltando as lastimosas
Canções do seu país;
Sem família, sem pátria, sem amores,
Ninguém mitiga o fel daquelas dores,
Triste raça infeliz!
Agora, como em namorado anseio,
Sai da rabeca um lânguido gorjeio
Que enleva o coração.
E a saudade repinta-nos ao vivo
Dos sabiás o cântico lascivo
Nas sombras do sertão.
Tudo isso e mais eu vejo, admiro e escuto,
Com meu olhar de prantos não enxuto,
Ó criança gentil,
Que em vez de perseguir as borboletas
Vens batalhar no meio dos atletas
E honrar o teu Brasil!
Não presumas, porém, prodígio das crianças!
Que basta o fogo, o estro, a viva inspiração;
É mister trabalhar, sem isso nada alcanças;
A glória chamarás, ser-te-á o apelo em vão.
Pois que! tu cuidarás, criança, porventura
Que sem lutar, sofrer, sem hórridos tormentos
O artista poderia erguer aos quatro ventos
A Epopéia, o Drama, a Estátua, a Partitura?
Vamos, trabalha pois, ó meu precoce artista,
Dos precipícios ri, vinga-me o barrocal!
Para o profundo azul estende a larga vista.
Eis-te nos alcantis! Eleva-te ao ideal!
Imagem - 00030001
Publicado no livro Noturnos (1882).
In: CRESPO, Gonçalves. Obras completas. Pref. Afrânio Peixoto. Rio de Janeiro: Livros de Portugal, 194
S.João do Porto
Vede-o! É tão criança! ó mães, olhai-o!
Como é vivo o fulgor e ardente o raio
Que vibra nesse olhar!
Faz gosto vê-lo assim tão pequenino
Enlevado nos sons do violino
A sonhar, a sonhar...
E ao passo que a sua alma vai sonhando,
Vão-se ante nossos olhos desdobrando
Quadros a mil e mil.
A rabeca suspira? Assim amenas
São na longínqua roça as cantilenas
Das moças do Brasil.
Vibram ríspidos sons? E logo ouvimos
Curvar o vento da floresta os cimos
Com ruidoso fragor...
E uivam pintadas onças e as araras
Roçam, fugindo, as trêmulas taquaras.
E crocita o condor.
Enterrados nas úmidas pastagens
Mugem raivosos búfalos selvagens,
E por entre os sarçais
Pula a pantera; os jacarés astutos
Choram, fingindo lacrimosos lutos
Nos fulvos areais.
Soluçou a rabeca? Ouvi, formosas,
São os negros soltando as lastimosas
Canções do seu país;
Sem família, sem pátria, sem amores,
Ninguém mitiga o fel daquelas dores,
Triste raça infeliz!
Agora, como em namorado anseio,
Sai da rabeca um lânguido gorjeio
Que enleva o coração.
E a saudade repinta-nos ao vivo
Dos sabiás o cântico lascivo
Nas sombras do sertão.
Tudo isso e mais eu vejo, admiro e escuto,
Com meu olhar de prantos não enxuto,
Ó criança gentil,
Que em vez de perseguir as borboletas
Vens batalhar no meio dos atletas
E honrar o teu Brasil!
Não presumas, porém, prodígio das crianças!
Que basta o fogo, o estro, a viva inspiração;
É mister trabalhar, sem isso nada alcanças;
A glória chamarás, ser-te-á o apelo em vão.
Pois que! tu cuidarás, criança, porventura
Que sem lutar, sofrer, sem hórridos tormentos
O artista poderia erguer aos quatro ventos
A Epopéia, o Drama, a Estátua, a Partitura?
Vamos, trabalha pois, ó meu precoce artista,
Dos precipícios ri, vinga-me o barrocal!
Para o profundo azul estende a larga vista.
Eis-te nos alcantis! Eleva-te ao ideal!
Imagem - 00030001
Publicado no livro Noturnos (1882).
In: CRESPO, Gonçalves. Obras completas. Pref. Afrânio Peixoto. Rio de Janeiro: Livros de Portugal, 194
1 508
1
Mutxhini Ngwenya
Double Trouble
Quiz vestir esta lua,
Meu fato mais bonito,
Engomado e arejado,
Flor vermelha na lapela,
Guitarra acesa na mão,
Minha arma de trova.
Quiz brindar as estrelas,
Fazer oferendas á lua,
Dançar uma valsa,
Beber teus pomos,
Enxugar minha jornada,
Arrasar a praça,
Teu abraço me vestindo.
Quiz minha parra de barro,
Quebrá-la e branquear minha alma,
Lavá-la na enxurrada de beijos,
Saltar, e, atirar para ontem,
Rosas ressequidas de espera,
Lançar sementes estrelas.
Quiz tantas, tantas vezes
Fazer poema fresco,
Dizer às gaivotas e ao vento
Que em suas asas levassem,
Notícias flores ao mundo,
Mas,
Minha alma parra,
Nção sabe ainda
A cor de tua alegria...
Meu fato mais bonito,
Engomado e arejado,
Flor vermelha na lapela,
Guitarra acesa na mão,
Minha arma de trova.
Quiz brindar as estrelas,
Fazer oferendas á lua,
Dançar uma valsa,
Beber teus pomos,
Enxugar minha jornada,
Arrasar a praça,
Teu abraço me vestindo.
Quiz minha parra de barro,
Quebrá-la e branquear minha alma,
Lavá-la na enxurrada de beijos,
Saltar, e, atirar para ontem,
Rosas ressequidas de espera,
Lançar sementes estrelas.
Quiz tantas, tantas vezes
Fazer poema fresco,
Dizer às gaivotas e ao vento
Que em suas asas levassem,
Notícias flores ao mundo,
Mas,
Minha alma parra,
Nção sabe ainda
A cor de tua alegria...
372
1
Castro Alves
Consuelo
A D. AGNESE,
NUNCA LESTE — Consuelo —, a página fulgente
Que George Sand, a loura, encheu de encanto e luz?
Este sonho onde o céu, da terra passa rente...
Onde o amor, a harmonia e a graça brincam nus?...
Vem! Dá-me tua mão... voemos a Sorrento!
Por barco — a fantasia! Por flâmula — teu véu!
Seja o cabelo negro — a vela solta ao vento...
Vem comigo sonhar a Itália... a noite... o céu! ...
A Itália! a Itália santa! a pátria peregrina...
Do Artista e do Poeta o mágico país.
Onde na terra o amor chamou-se — Fornarina,
Lá onde o amor no céu chamou-se Beatriz!
Terra que deu à luz a cavatina e a dália.
A espádua de alabastro e o laranjal em flor;
Onde o sopro da noite em pleno céu espalha
As lavas do Vesúvio e as explosões do amor.
...............................................
Vem comigo Formosa! A sombra vai profunda
Dos astros o cardume a trecho aclara o mar
O tardo gondoleiro o remo nágua afunda...
Veneza — o cisne eterno — engolfa-se a sonhar!
Do nicho da Madona o frouxo alampadário
Dos Doges alumia o lúgubre frontal.
Silêncio. Quebra a paz a voz do estradivário
E uma gôndola passa em águas do canal...
Dentro o grupo do amor! Fusão de primaveras;
Dois risos soletrando o verbo do beijar.
Ventura que produz a inveja das esferas,
E que faz de ciúme os anjos descorar.
O crente — ao pé da Santa! o riso — junto à boca.
Um anelar — sem termo! um fulgurar — sem fim!
Ela?!... bela a fazer a terra inteira louca
Alma feita de um astro!... e o corpo de um jasmim.
Ó divina Consuelo! a vaga do Adriático
Fez-te talvez nascer dum beijo dado ao sol.
A espuma foi teu berço, Alcíone simpático...
Tens por irmãos - o cisne, o amor e o rouxinol.
O amor, que açula o riso ao lábio da Francesa,
Que dá filtros fatais à filha de Madri,
Que mais lânguida torna a pensativa Inglesa,
A Grega mais audaz! mais indolente a Huri!
O amor na Italiana estala em harmonia...
Sobe ao lábio tremente... espalha-se no céu!
Amor não é palavra, amor é melodia!
Não há música assim como dizer: "Sou teu!"
E o seio que palpita a rebentar a seda...
E a garganta do cisne a desmaiar o alvor...
E a trança a descair... e a mão que a trança arreda...
Anzoleto a seus pés... as trevas em redor...
A divina Consuelo, em face à noite imensa,
No gesto dominando as fúrias do escarcéu
Na voz clara, sonora, ardente, larga, extensa,
— Escada de Jacó — prendia a terra ao céu! ...
II
Horas de amor, por que voais tão cedo?
Êxtases santos, por que assim passais?
Plantam-se risos no fatal rochedo,
Vinga a seara dos sombrios ais.
Um dia a fronte já não surge vívida...
Aperta o seio em desespero a mão...
— Que foi? — pergunta-se à criança lívida.
Ai! não respondas, Consuelo, não!
Apanha a essência destas fundas mágoas
Concentra o fogo nos teus seios nus.
Na gruta — mudam-se em cristal as águas,
No abismo — a lava se transforma em luz.
Palor e pranto, desespero e choro!...
Como no gênio esta coroa diz!...
Desta cicuta vais fazer um louro!...
Caíste mártir! e te ergueste... atriz!
III
Passou pela terra, tão casta e nitente,
Qual raio de lua que bate no gelo,
O Sânzio invejara-lhe a fronte inocente,
Por isso chamavam-na:
A pura Consuelo!
E tinha nos olhos fulgor de meteoros,
Um céu de procela no escuro cabelo,
Da aurora lavada nos pálidos raios,
A musa da Itália
Tu eras, Consuclo!
Cantava! Sua alma saía-lhe em notas...
Mistério! Milagre... quem pode sabê-lo?
As ninfas outrora mudavam-se em flores,
Em lira tornara-se
A triste Consuelo.
Cruzavam-Ihe o canto sussurros de arcanjo,
Suspiros de Laura, delírios de Otelo...
Se os raios da lua de sons se fizessem,
Talvez que lembrassem
A voz de Consuelo.
Mas, ai! que não acha na estrofe o poeta
Lampejos de um gênio tão fúlgido e belo.
Que versos espelham-te, é flor de Veneza?
Quem pode lembrar-te,
Divina Consuelo.
Só vós, bela diva! da música aos trenas,
Meu pádido sonho podeis aquecê-lo.
Afogue-se a musa nas árias brilhantes!...
E, se inda tu queres
Sonhar Consuelo ...
Coas mão no piano, co’os olhos no espaço,
Trementes os seios, revolto o cabelo...
Num mar de harmonia nos leva a Sorrento!...
Desperta-me a Itídia!
Revive Consuelo!
NUNCA LESTE — Consuelo —, a página fulgente
Que George Sand, a loura, encheu de encanto e luz?
Este sonho onde o céu, da terra passa rente...
Onde o amor, a harmonia e a graça brincam nus?...
Vem! Dá-me tua mão... voemos a Sorrento!
Por barco — a fantasia! Por flâmula — teu véu!
Seja o cabelo negro — a vela solta ao vento...
Vem comigo sonhar a Itália... a noite... o céu! ...
A Itália! a Itália santa! a pátria peregrina...
Do Artista e do Poeta o mágico país.
Onde na terra o amor chamou-se — Fornarina,
Lá onde o amor no céu chamou-se Beatriz!
Terra que deu à luz a cavatina e a dália.
A espádua de alabastro e o laranjal em flor;
Onde o sopro da noite em pleno céu espalha
As lavas do Vesúvio e as explosões do amor.
...............................................
Vem comigo Formosa! A sombra vai profunda
Dos astros o cardume a trecho aclara o mar
O tardo gondoleiro o remo nágua afunda...
Veneza — o cisne eterno — engolfa-se a sonhar!
Do nicho da Madona o frouxo alampadário
Dos Doges alumia o lúgubre frontal.
Silêncio. Quebra a paz a voz do estradivário
E uma gôndola passa em águas do canal...
Dentro o grupo do amor! Fusão de primaveras;
Dois risos soletrando o verbo do beijar.
Ventura que produz a inveja das esferas,
E que faz de ciúme os anjos descorar.
O crente — ao pé da Santa! o riso — junto à boca.
Um anelar — sem termo! um fulgurar — sem fim!
Ela?!... bela a fazer a terra inteira louca
Alma feita de um astro!... e o corpo de um jasmim.
Ó divina Consuelo! a vaga do Adriático
Fez-te talvez nascer dum beijo dado ao sol.
A espuma foi teu berço, Alcíone simpático...
Tens por irmãos - o cisne, o amor e o rouxinol.
O amor, que açula o riso ao lábio da Francesa,
Que dá filtros fatais à filha de Madri,
Que mais lânguida torna a pensativa Inglesa,
A Grega mais audaz! mais indolente a Huri!
O amor na Italiana estala em harmonia...
Sobe ao lábio tremente... espalha-se no céu!
Amor não é palavra, amor é melodia!
Não há música assim como dizer: "Sou teu!"
E o seio que palpita a rebentar a seda...
E a garganta do cisne a desmaiar o alvor...
E a trança a descair... e a mão que a trança arreda...
Anzoleto a seus pés... as trevas em redor...
A divina Consuelo, em face à noite imensa,
No gesto dominando as fúrias do escarcéu
Na voz clara, sonora, ardente, larga, extensa,
— Escada de Jacó — prendia a terra ao céu! ...
II
Horas de amor, por que voais tão cedo?
Êxtases santos, por que assim passais?
Plantam-se risos no fatal rochedo,
Vinga a seara dos sombrios ais.
Um dia a fronte já não surge vívida...
Aperta o seio em desespero a mão...
— Que foi? — pergunta-se à criança lívida.
Ai! não respondas, Consuelo, não!
Apanha a essência destas fundas mágoas
Concentra o fogo nos teus seios nus.
Na gruta — mudam-se em cristal as águas,
No abismo — a lava se transforma em luz.
Palor e pranto, desespero e choro!...
Como no gênio esta coroa diz!...
Desta cicuta vais fazer um louro!...
Caíste mártir! e te ergueste... atriz!
III
Passou pela terra, tão casta e nitente,
Qual raio de lua que bate no gelo,
O Sânzio invejara-lhe a fronte inocente,
Por isso chamavam-na:
A pura Consuelo!
E tinha nos olhos fulgor de meteoros,
Um céu de procela no escuro cabelo,
Da aurora lavada nos pálidos raios,
A musa da Itália
Tu eras, Consuclo!
Cantava! Sua alma saía-lhe em notas...
Mistério! Milagre... quem pode sabê-lo?
As ninfas outrora mudavam-se em flores,
Em lira tornara-se
A triste Consuelo.
Cruzavam-Ihe o canto sussurros de arcanjo,
Suspiros de Laura, delírios de Otelo...
Se os raios da lua de sons se fizessem,
Talvez que lembrassem
A voz de Consuelo.
Mas, ai! que não acha na estrofe o poeta
Lampejos de um gênio tão fúlgido e belo.
Que versos espelham-te, é flor de Veneza?
Quem pode lembrar-te,
Divina Consuelo.
Só vós, bela diva! da música aos trenas,
Meu pádido sonho podeis aquecê-lo.
Afogue-se a musa nas árias brilhantes!...
E, se inda tu queres
Sonhar Consuelo ...
Coas mão no piano, co’os olhos no espaço,
Trementes os seios, revolto o cabelo...
Num mar de harmonia nos leva a Sorrento!...
Desperta-me a Itídia!
Revive Consuelo!
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1
Castro Alves
A Minha Irmã Adelaide
Q UANDO SOZINHO e triste... em horas de amargura,
Tu sentes de meu seio a tempestade escura
As asas encurvar, no fúnebre oceano!...
Quando a esponja de fel embebe-me a lembrança!...
... Levantas-te de leve, é límpida criança!...
E deixas tuas mãos correrem no piano...
— Tualma — terna e meiga inclina-se inquieta
No abismo funeral das mágoas do poeta,
E sonda aquele pego... e rasga aquele arcano!
Após Nesse arquejar da vida, que me pesa,
Ouço... longe, uma voz que no infinito reza! ...
Na terra um soluçar choroso... É teu piano!
Quando no desviver das horas de atonia,
Das noites tropicais na morna calmaria,
Da mocidade o canto arrojo ao vento — insano...
E, perto de morrer, o amor anseio ainda!...
Que mulher me soletra essa harmonia infinda?
... É tua mão quempresta umalma ao teu piano...
E enquanto a flor rebenta à face da lagoa
E a lua vagabunda o céu percorre à toa,
Mirando na corrente o seio leviano;
Inda a terra minspira um sonho de ternura!...
... O gênio da desgraça, o gênio da loucura,
Tu sabes, qual Davi, curar no teu piano.
Criança! Que não vês como é sublime e santo
Fazer irmãos no amor e cúmplices no pranto
Mozart, o homem do Norte, e Verdi, o Italiano
Despertar ao relento o idílio de Bellini!
Fazer dançar Sevilha, ao toque de Rossini...
E o bolero estalar... nas teclas do piano!
Ai! toca! No meu ser acorda ainda um estro
À voz de Gottschalck — o esplêndido maestro —
Aos lampejos de luz — do Moço Paulistano —
Ai! toca!... Enche de sons o derradeiro dia
Daquele que só tem por sonho — uma harmonia!
Por única riqueza... a ti... e ao teu piano!
Tu sentes de meu seio a tempestade escura
As asas encurvar, no fúnebre oceano!...
Quando a esponja de fel embebe-me a lembrança!...
... Levantas-te de leve, é límpida criança!...
E deixas tuas mãos correrem no piano...
— Tualma — terna e meiga inclina-se inquieta
No abismo funeral das mágoas do poeta,
E sonda aquele pego... e rasga aquele arcano!
Após Nesse arquejar da vida, que me pesa,
Ouço... longe, uma voz que no infinito reza! ...
Na terra um soluçar choroso... É teu piano!
Quando no desviver das horas de atonia,
Das noites tropicais na morna calmaria,
Da mocidade o canto arrojo ao vento — insano...
E, perto de morrer, o amor anseio ainda!...
Que mulher me soletra essa harmonia infinda?
... É tua mão quempresta umalma ao teu piano...
E enquanto a flor rebenta à face da lagoa
E a lua vagabunda o céu percorre à toa,
Mirando na corrente o seio leviano;
Inda a terra minspira um sonho de ternura!...
... O gênio da desgraça, o gênio da loucura,
Tu sabes, qual Davi, curar no teu piano.
Criança! Que não vês como é sublime e santo
Fazer irmãos no amor e cúmplices no pranto
Mozart, o homem do Norte, e Verdi, o Italiano
Despertar ao relento o idílio de Bellini!
Fazer dançar Sevilha, ao toque de Rossini...
E o bolero estalar... nas teclas do piano!
Ai! toca! No meu ser acorda ainda um estro
À voz de Gottschalck — o esplêndido maestro —
Aos lampejos de luz — do Moço Paulistano —
Ai! toca!... Enche de sons o derradeiro dia
Daquele que só tem por sonho — uma harmonia!
Por única riqueza... a ti... e ao teu piano!
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1
Pinto de Monteiro
Peleja de Pinto com Milanês
Severino Milanês da Silva
Milanês estava cantando em vitória de Santo Antão chegou Severino Pinto nessa mesma ocasião em casa de um marchante travaram uma discussão.
M - Pinto, você veio aqui
se acabar no desespero
eu quero cortar-lhe a crista
desmantelar seu poleiro
aonde tem galo velho
pinto não canta em terreiro
P - mas comigo é diferente
eu sou um pinto graúdo
arranco esporão de galo
ele corre e fica mudo
deixa as galinhas sem dono
eu tomo conta de tudo
M - Para um pinto é bastante
um banho de água quente
um gavião na cabeça
uma raposa na frente
um maracajá atrás
não há pinto que agüente
P - Da raposa eu tiro o couro
de mim não se aproxima
o maracajá se esconde
o gavião desanima
do dono faço poleiro
durmo, canto e choco em cima.
M - Pinto, cantador de fora
aqui não terá partido
tem que ser obediente
cortês e bem resumido
ou rende-me obediência
ou então é destruído
P - Meu passeio nesta terra
foi acabar sua fama
derribar a sua casa
quebrar-lhe as varas da cama
deixar os cacos na rua
você dormindo na lama
M - Quando vier se confesse
deixe em casa uma quantia
encomende o ataúde
e avise a feguezia
que é para ouvir a sua
missa do sétimo dia
P - Ainda eu estando doente
com uma asa quebrada
o bico todo rombudo
e a titela pelada
aonde eu estiver cantando
você não torna chegada
M - O pinto que eu pegar
pélo logo e não prometo
vindo grande sai pequeno
chegando branco sai preto
sendo de aço eu envergo
sendo de ferro eu derreto
P - No dia que eu tenho raiva
o vento sente um cansaço
o dia perde a beleza
a lua perde o espaço
o sol transforma-se em gelo
cai de pedaço em pedaço
M - No dia que dou um grito
estremece o ocidente
o globo fica parado
o fruto não dá semente
a terra foge do eixo
o sol deixa de ser quente
P - Eu sou um pinto de raça
o bico é como marreta
onde bate quebra osso
sai felpa que dá palheta
abre buraco na carne
que dá pra fazer gaveta
M - Eu pego um pinto de raça
e amolo uma faquinha
faço um trabalho com ele
depois pesponto com linha
ele vivendo cem anos
não vai perto de galinha
P - Milanês, você comigo .
desaparece ligeiro
eu chego lá tiro raça
me aposso do poleiro
e você dorme no mato
sem poder vir no terreiro
M - Pinto, agora nós vamos
cantar em literatura
eu quero experimentá-lo
hoje aqui em toda altura
você pode ganhar esta
porém com grande amargura
P - pergunte o que tem vontade
não desespere da fé
do oceano, rio e golfo
estreito, lago ou maré
hoje você vai saber
pinto cantando quem é
M - Pinto, você me responda
de pensamento profundo
sem titubear na fala
num minuto ou num segundo
se leu me diga qual foi
a primeira invenção do mundo
P - Respondo porque conheço
vou dar-lhe minha notícia
foi o quadrante solar
pelo povo da Fenícia
os babilônios também
gozaram a mesma delícia
M - Como você respondeu-me
não merece disciplina
hoje aqui não há padrinho
que revogue a sua sina
se você souber me diga
quem inventou a vacina?
P - Não pense que com pergunta
enrasca a mim, Milanês
foi a vacina inventada
no ano noventa e seis
quem estuda bem conhece
que foi Jener Escocês
M - Sua resposta foi boa
de vocação verdadeira
mas queira Deus o colega
suba agora essa ladeira
me diga quem inventou
o relógio de algibeira?
P - No ano mil e quinhentos
Pedro Hélio com façanha
em Nuremberg inventou
essa obra tão estranha
cidade da Baviera
que pertence a Alemanha
M - Pinto, cantando não gosto
de amigo nem camarada
se conhece a história
Roma onde foi fundada?
o nome do fundador
e a data comemorada?
P - Em l7 e 53
antes de Cristo chegar
nas margens do Rio Tibre
isso eu posso lhe provar
Rômulo ali fundou Roma
a 15 milhas do mar
M - Pinto, eu na poesia
quero mostrar-lhe quem sou
relativo o avião
perguntando ainda vou
diga o primeiro balão
quem foi que inventou?
P - Em mil seiscentos e nove
Bartolomeu de Gusmão
no dia oito de agosto
fez o primeiro balão
hoje no mundo moderno
chama-se o mesmo avião
M - Pinto estou satisfeito
já de você eu não zombo
mas não pense que com isto
atira terra no lombo
disponha de Milanês
pra ver se ele agüenta o tombo
P - Milanês, você comigo
ou canta ou perde o valor
você me responda agora
seja que de forma for
de quem foi a invenção
do primeiro barco a vapor?
M - Eu quero lhe explicar
digo não muito ruim
a 16 a 87
você não desmente a mim
o inventor desse barco
foi o sábio Diniz Papim
P - Em que ano inaugurou-se
da Europa ao Brasil
a linha pra esse barco
a vapor e mercantil?
Se não souber dê o fora
vá soprar em um funil
M - Foi um navio inglês
que levantou a bandeira
em 18 a 51
veio a terra brasileira
sendo a nove de janeiro
fez a viagem primeira
P - E qual foi a 1a guerra
feita a barco a vapor?
Você ou diz ou apanha
da surra muda de cor
quebra a viola e deserta
nunca mais é cantador
M - Em l8 e 65
a esquadra brasileira
dentro do Riachuelo
içou a sua bandeira
na guerra do Paraguai
foi a batalha primeira
P - Milanês, você comigo
ou canta muito ou emperra
não pode se defender
salta, pula, chora e berra
qual foi a primeira estrada
de ferro, na nossa terra?
M - Foi quando Pedro II
tinha aqui poderes mil
em 18 e 54
no dia trinta de abril
inaugurou-se em Mauá
a primeira do Brasil
P - Milanês, você é fraco
não agüenta o desafio
eu ainda estou zombando
porque estou de sangue frio
me diga quem inventou
o telégrafo sem fio?
M - Pinto, você não pense
que meu barco vai a pique
em mil seiscentos e oito
na cidade de Munique
Suemering inventou
este aparelho tão chique
P - Eu já vi que Milanês
não responde cousa à toa
se ainda quiser cantar
hoje um de nós desacoa
puxe por mim que vai ver
um pinto de raça boa
M - Pinto, o seu pensamento
pra todo lado manobra
mas eu não conheço medo
barulho pra mim não sobra
é fogo queimando fogo
é cobra engolindo cobra
P - Do pessoal do salão
levantou-se um cavalheiro
dizendo: quero que cantem
pelo seguinte roteiro
Milanês pergunta a Pinto
como passa sem dinheiro
M - Oh! Pinto, você precisa
dum palitó jaquetão
uma manta, um cinturão
uma calça, uma camisa
está de algibeira lisa
não encontra um cavalheiro
que forneça ao companheiro
pra fazer-lhe um beneficio
olhe aí o precipício
como compra sem dinheiro?
P - Eu recomendo a mulher
que compre na prestação
um palitó jaquetão
a camisa se tiver
quando o cobrador vier
ela estej
Milanês estava cantando em vitória de Santo Antão chegou Severino Pinto nessa mesma ocasião em casa de um marchante travaram uma discussão.
M - Pinto, você veio aqui
se acabar no desespero
eu quero cortar-lhe a crista
desmantelar seu poleiro
aonde tem galo velho
pinto não canta em terreiro
P - mas comigo é diferente
eu sou um pinto graúdo
arranco esporão de galo
ele corre e fica mudo
deixa as galinhas sem dono
eu tomo conta de tudo
M - Para um pinto é bastante
um banho de água quente
um gavião na cabeça
uma raposa na frente
um maracajá atrás
não há pinto que agüente
P - Da raposa eu tiro o couro
de mim não se aproxima
o maracajá se esconde
o gavião desanima
do dono faço poleiro
durmo, canto e choco em cima.
M - Pinto, cantador de fora
aqui não terá partido
tem que ser obediente
cortês e bem resumido
ou rende-me obediência
ou então é destruído
P - Meu passeio nesta terra
foi acabar sua fama
derribar a sua casa
quebrar-lhe as varas da cama
deixar os cacos na rua
você dormindo na lama
M - Quando vier se confesse
deixe em casa uma quantia
encomende o ataúde
e avise a feguezia
que é para ouvir a sua
missa do sétimo dia
P - Ainda eu estando doente
com uma asa quebrada
o bico todo rombudo
e a titela pelada
aonde eu estiver cantando
você não torna chegada
M - O pinto que eu pegar
pélo logo e não prometo
vindo grande sai pequeno
chegando branco sai preto
sendo de aço eu envergo
sendo de ferro eu derreto
P - No dia que eu tenho raiva
o vento sente um cansaço
o dia perde a beleza
a lua perde o espaço
o sol transforma-se em gelo
cai de pedaço em pedaço
M - No dia que dou um grito
estremece o ocidente
o globo fica parado
o fruto não dá semente
a terra foge do eixo
o sol deixa de ser quente
P - Eu sou um pinto de raça
o bico é como marreta
onde bate quebra osso
sai felpa que dá palheta
abre buraco na carne
que dá pra fazer gaveta
M - Eu pego um pinto de raça
e amolo uma faquinha
faço um trabalho com ele
depois pesponto com linha
ele vivendo cem anos
não vai perto de galinha
P - Milanês, você comigo .
desaparece ligeiro
eu chego lá tiro raça
me aposso do poleiro
e você dorme no mato
sem poder vir no terreiro
M - Pinto, agora nós vamos
cantar em literatura
eu quero experimentá-lo
hoje aqui em toda altura
você pode ganhar esta
porém com grande amargura
P - pergunte o que tem vontade
não desespere da fé
do oceano, rio e golfo
estreito, lago ou maré
hoje você vai saber
pinto cantando quem é
M - Pinto, você me responda
de pensamento profundo
sem titubear na fala
num minuto ou num segundo
se leu me diga qual foi
a primeira invenção do mundo
P - Respondo porque conheço
vou dar-lhe minha notícia
foi o quadrante solar
pelo povo da Fenícia
os babilônios também
gozaram a mesma delícia
M - Como você respondeu-me
não merece disciplina
hoje aqui não há padrinho
que revogue a sua sina
se você souber me diga
quem inventou a vacina?
P - Não pense que com pergunta
enrasca a mim, Milanês
foi a vacina inventada
no ano noventa e seis
quem estuda bem conhece
que foi Jener Escocês
M - Sua resposta foi boa
de vocação verdadeira
mas queira Deus o colega
suba agora essa ladeira
me diga quem inventou
o relógio de algibeira?
P - No ano mil e quinhentos
Pedro Hélio com façanha
em Nuremberg inventou
essa obra tão estranha
cidade da Baviera
que pertence a Alemanha
M - Pinto, cantando não gosto
de amigo nem camarada
se conhece a história
Roma onde foi fundada?
o nome do fundador
e a data comemorada?
P - Em l7 e 53
antes de Cristo chegar
nas margens do Rio Tibre
isso eu posso lhe provar
Rômulo ali fundou Roma
a 15 milhas do mar
M - Pinto, eu na poesia
quero mostrar-lhe quem sou
relativo o avião
perguntando ainda vou
diga o primeiro balão
quem foi que inventou?
P - Em mil seiscentos e nove
Bartolomeu de Gusmão
no dia oito de agosto
fez o primeiro balão
hoje no mundo moderno
chama-se o mesmo avião
M - Pinto estou satisfeito
já de você eu não zombo
mas não pense que com isto
atira terra no lombo
disponha de Milanês
pra ver se ele agüenta o tombo
P - Milanês, você comigo
ou canta ou perde o valor
você me responda agora
seja que de forma for
de quem foi a invenção
do primeiro barco a vapor?
M - Eu quero lhe explicar
digo não muito ruim
a 16 a 87
você não desmente a mim
o inventor desse barco
foi o sábio Diniz Papim
P - Em que ano inaugurou-se
da Europa ao Brasil
a linha pra esse barco
a vapor e mercantil?
Se não souber dê o fora
vá soprar em um funil
M - Foi um navio inglês
que levantou a bandeira
em 18 a 51
veio a terra brasileira
sendo a nove de janeiro
fez a viagem primeira
P - E qual foi a 1a guerra
feita a barco a vapor?
Você ou diz ou apanha
da surra muda de cor
quebra a viola e deserta
nunca mais é cantador
M - Em l8 e 65
a esquadra brasileira
dentro do Riachuelo
içou a sua bandeira
na guerra do Paraguai
foi a batalha primeira
P - Milanês, você comigo
ou canta muito ou emperra
não pode se defender
salta, pula, chora e berra
qual foi a primeira estrada
de ferro, na nossa terra?
M - Foi quando Pedro II
tinha aqui poderes mil
em 18 e 54
no dia trinta de abril
inaugurou-se em Mauá
a primeira do Brasil
P - Milanês, você é fraco
não agüenta o desafio
eu ainda estou zombando
porque estou de sangue frio
me diga quem inventou
o telégrafo sem fio?
M - Pinto, você não pense
que meu barco vai a pique
em mil seiscentos e oito
na cidade de Munique
Suemering inventou
este aparelho tão chique
P - Eu já vi que Milanês
não responde cousa à toa
se ainda quiser cantar
hoje um de nós desacoa
puxe por mim que vai ver
um pinto de raça boa
M - Pinto, o seu pensamento
pra todo lado manobra
mas eu não conheço medo
barulho pra mim não sobra
é fogo queimando fogo
é cobra engolindo cobra
P - Do pessoal do salão
levantou-se um cavalheiro
dizendo: quero que cantem
pelo seguinte roteiro
Milanês pergunta a Pinto
como passa sem dinheiro
M - Oh! Pinto, você precisa
dum palitó jaquetão
uma manta, um cinturão
uma calça, uma camisa
está de algibeira lisa
não encontra um cavalheiro
que forneça ao companheiro
pra fazer-lhe um beneficio
olhe aí o precipício
como compra sem dinheiro?
P - Eu recomendo a mulher
que compre na prestação
um palitó jaquetão
a camisa se tiver
quando o cobrador vier
ela estej
1 573
1
Gilka Machado
Emotividade da Cor
A Dolores Marques Caplonch
e a Miguel Caplonch
Sete cores — sete notas erradias,
sete notas da música do olhar,
sete notas de etéreas melodias,
de sons encantadores
que se compõem entre si,
formando outras tantas cores,
do cinzento que cisma ao jade que sorri.
Há momentos
em que a cor nos modifica os sentimentos,
ora fazendo bem, ora fazendo mal;
em tons calmos ou violentos,
a cor é sempre comunicativa,
amortece, reaviva,
tal a sua expressão emocional.
Lançai olhares investigadores
para a mancha dos poentes:
há cores que são ecos de outras cores,
cores sem vibrações, cores esfalecentes,
melodias que o olhar somente escuta,
na quietude absoluta,
ao Sol se pôr...
Quem há que inda não tenha percebido
o subjetivo ruído
da harmonia da cor?
(...)
— A Cor é o aroma em corpo e embriaga pelo olhar.
Cor é soluço, cor é gargalhada,
cor é lamento, é suspiro,
e grito de alma desesperada!
Muitas vezes a cor ao som prefiro
porque a minha emoção é igual à sua:
— parada, estatelada
dizendo tudo, sem que diga nada,
no prazer ou na dor.
Olhar a cor
é ouvi-la,
numa expressão tranquila,
falar de todas as sensações
caladas, dos corações;
no entanto, a cor tem brados,
mas brados estrangulados,
mágoas contidas,
mudo querer,
ânsia, fervor, emotividade
de desconhecidas
vidas,
que se ficaram na vontade,
que não conseguiram ser...
Cores são vagas, sugestivas toadas...
Cores são emoções paralisadas...
(...)
Publicado no livro Estados de alma (1917).
In: MACHADO, Gilka. Poesias completas. Apres. Eros Volúsia Machado. Rio de Janeiro: L. Christiano: FUNARJ, 1991, p. 141-143
e a Miguel Caplonch
Sete cores — sete notas erradias,
sete notas da música do olhar,
sete notas de etéreas melodias,
de sons encantadores
que se compõem entre si,
formando outras tantas cores,
do cinzento que cisma ao jade que sorri.
Há momentos
em que a cor nos modifica os sentimentos,
ora fazendo bem, ora fazendo mal;
em tons calmos ou violentos,
a cor é sempre comunicativa,
amortece, reaviva,
tal a sua expressão emocional.
Lançai olhares investigadores
para a mancha dos poentes:
há cores que são ecos de outras cores,
cores sem vibrações, cores esfalecentes,
melodias que o olhar somente escuta,
na quietude absoluta,
ao Sol se pôr...
Quem há que inda não tenha percebido
o subjetivo ruído
da harmonia da cor?
(...)
— A Cor é o aroma em corpo e embriaga pelo olhar.
Cor é soluço, cor é gargalhada,
cor é lamento, é suspiro,
e grito de alma desesperada!
Muitas vezes a cor ao som prefiro
porque a minha emoção é igual à sua:
— parada, estatelada
dizendo tudo, sem que diga nada,
no prazer ou na dor.
Olhar a cor
é ouvi-la,
numa expressão tranquila,
falar de todas as sensações
caladas, dos corações;
no entanto, a cor tem brados,
mas brados estrangulados,
mágoas contidas,
mudo querer,
ânsia, fervor, emotividade
de desconhecidas
vidas,
que se ficaram na vontade,
que não conseguiram ser...
Cores são vagas, sugestivas toadas...
Cores são emoções paralisadas...
(...)
Publicado no livro Estados de alma (1917).
In: MACHADO, Gilka. Poesias completas. Apres. Eros Volúsia Machado. Rio de Janeiro: L. Christiano: FUNARJ, 1991, p. 141-143
2 994
1
Luís Amaro
A Teixeira de Pascoais
1
Tudo a noite transforma.
A verdade das coisas está perto
E, o silencio fala
Com as sombras da nossa alma, iguais
As sombras dum jardim lunar
Com árvores e flores
Que refletem nossa paisagem íntima.
Imagem do silêncio,
Ó fonte do meu sonho, recolhida
E imersa na penumbra ...
Longe, uma tristeza irmã abre-me os braços
Onde tudo me diz
O sentido da vida!
2
Lá vem a noite... As sombras
Invadem já meu coração sozinho,
Tocado de mistério e de silêncio,
Ferido de remorso e nostalgia.
Lá vem a noite, e traz consigo
O abandono absoluto, o esquecimento,
O contato mais íntimo das coisas
Que nos povoam e sobressaltam.
Lá vem a noite... E eu, desamparado,
Defronto enigmas e desfio lembranças
Da vida vã, dispersa... Mas súbito
Uma outra voz acalma o coração,
Cresce da sombra, iluminada e pura!
3
Um fio de música
Que me liberte
Do peso escuro
Que trago em mim!
Um fio de música
Que me transmita
(E a alma inunde),
Mãe, teu perdão!
Um fio de música
Que vã ao fundo
Do ser dorido,
Qual uma bênção
E sagre e embale
Meu coração
Das trevas preso:
Um fio de luz
Que me redima
Daquele instante
E varra, afaste
A vil lembrança!
Um fio de música
A dar-me alento
De olhar de frente
A luz do dia!
4
Ave ferida, minha alma
Necessita de silêncio
Para voar liberta da aridez dos dias,
E vai morrendo ausente
Da luz do alto onde quisera
Pairar sem nome e sem destino ...
Ave ferida e deserta
De esperanças, vai ficando
Saudosa dos longes, da distância,
E suas asas retraem-se, doridas,
De encontro às grades frias, lisas,
Dum cárcere obscuro!
Ave ferida e sedenta
Dos livres horizontes, das palavras
Que crepitam nos astros e fluem
Dos corações amantes, das montanhas
— Minha alma necessita de silencio
E, refletindo na noite a sua imagem,
Ir ao fundo das coisas, desprendida!
5
Nos confusos recantos onde o sonho
Se espraia e vive, sem dizer seu nome.
Pulsa num coração o ritmo do mundo.
Ignorado, longe, intranqüilo,
Do grande mar, rasgando a imensidade,
Voga no vento um clamor, um grito
Que a noite guarda abandonadamente
E o coração anônimo adivinha
Além da névoa persistente, triste...
E do silêncio emerge urna voz pura,
Já liberta de lágrimas, cantando,
Na luz oculta, o despontar da vida!
Tudo a noite transforma.
A verdade das coisas está perto
E, o silencio fala
Com as sombras da nossa alma, iguais
As sombras dum jardim lunar
Com árvores e flores
Que refletem nossa paisagem íntima.
Imagem do silêncio,
Ó fonte do meu sonho, recolhida
E imersa na penumbra ...
Longe, uma tristeza irmã abre-me os braços
Onde tudo me diz
O sentido da vida!
2
Lá vem a noite... As sombras
Invadem já meu coração sozinho,
Tocado de mistério e de silêncio,
Ferido de remorso e nostalgia.
Lá vem a noite, e traz consigo
O abandono absoluto, o esquecimento,
O contato mais íntimo das coisas
Que nos povoam e sobressaltam.
Lá vem a noite... E eu, desamparado,
Defronto enigmas e desfio lembranças
Da vida vã, dispersa... Mas súbito
Uma outra voz acalma o coração,
Cresce da sombra, iluminada e pura!
3
Um fio de música
Que me liberte
Do peso escuro
Que trago em mim!
Um fio de música
Que me transmita
(E a alma inunde),
Mãe, teu perdão!
Um fio de música
Que vã ao fundo
Do ser dorido,
Qual uma bênção
E sagre e embale
Meu coração
Das trevas preso:
Um fio de luz
Que me redima
Daquele instante
E varra, afaste
A vil lembrança!
Um fio de música
A dar-me alento
De olhar de frente
A luz do dia!
4
Ave ferida, minha alma
Necessita de silêncio
Para voar liberta da aridez dos dias,
E vai morrendo ausente
Da luz do alto onde quisera
Pairar sem nome e sem destino ...
Ave ferida e deserta
De esperanças, vai ficando
Saudosa dos longes, da distância,
E suas asas retraem-se, doridas,
De encontro às grades frias, lisas,
Dum cárcere obscuro!
Ave ferida e sedenta
Dos livres horizontes, das palavras
Que crepitam nos astros e fluem
Dos corações amantes, das montanhas
— Minha alma necessita de silencio
E, refletindo na noite a sua imagem,
Ir ao fundo das coisas, desprendida!
5
Nos confusos recantos onde o sonho
Se espraia e vive, sem dizer seu nome.
Pulsa num coração o ritmo do mundo.
Ignorado, longe, intranqüilo,
Do grande mar, rasgando a imensidade,
Voga no vento um clamor, um grito
Que a noite guarda abandonadamente
E o coração anônimo adivinha
Além da névoa persistente, triste...
E do silêncio emerge urna voz pura,
Já liberta de lágrimas, cantando,
Na luz oculta, o despontar da vida!
943
1
Geraldo Bessa-Victor
Quando surges na noite
Quando surges na noite, quando avanças
porque o som do batuque por ti chama,
teu corpo negro é chama que me inflama,
quando surges na noite, quando danças...
Quando danças, cantando as esperanças
e os desesperos todos de quem ama,
teu corpo negro é fogo que derrama
febre nas almas que repousam mansas.
Tu vens dançando (tudo em mim se agita)
e vens cantando (tudo em mim já grita),
quando surges em noite de queimada...
Depois, somos os dois, no mesmo abraço,
num batuque só nosso, num compasso
mais febril do que toda a batucada!
porque o som do batuque por ti chama,
teu corpo negro é chama que me inflama,
quando surges na noite, quando danças...
Quando danças, cantando as esperanças
e os desesperos todos de quem ama,
teu corpo negro é fogo que derrama
febre nas almas que repousam mansas.
Tu vens dançando (tudo em mim se agita)
e vens cantando (tudo em mim já grita),
quando surges em noite de queimada...
Depois, somos os dois, no mesmo abraço,
num batuque só nosso, num compasso
mais febril do que toda a batucada!
1 423
1
Mafalda Veiga
De mão em mão
Se te sentires perdido numa noite assim
Em que as estrelas se misturam pelo chão
Com o vento e a poeira
As lembranças e os cansaços
Que te fazem procurar o teu lugar
Se te sentires perdido numa noite assim
À deriva pelo meio da multidão
Sem saber qual é o caminho certo
E o momento de parar
E ouvir a voz do teu coração
Pode ser que encontres no olhar de alguém
O teu mundo perdido
A cor do teu céu
Uma chama que a lua faz dançar no escuro
Um desejo escondido
E o que ficou nos teus sentidos
de alguma canção
Na rua há um silêncio colado à pele
A noite acende o mundo no teu peito
E vais talvez mais dentro
E mais longe do que nunca
Pra tentar tocar o fundo com as mãos
Pode ser que encontres no olhar de alguém
O teu mundo perdido
A cor do teu céu
Uma chama que a lua faz dançar no escuro
Um desejo escondido
E o que ficou nos teus sentidos
de alguma canção
Enquanto te confundes
Nos gestos loucos da multidão
Enquanto sopra um fogo distante
Que cresce de mão em mão
Em que as estrelas se misturam pelo chão
Com o vento e a poeira
As lembranças e os cansaços
Que te fazem procurar o teu lugar
Se te sentires perdido numa noite assim
À deriva pelo meio da multidão
Sem saber qual é o caminho certo
E o momento de parar
E ouvir a voz do teu coração
Pode ser que encontres no olhar de alguém
O teu mundo perdido
A cor do teu céu
Uma chama que a lua faz dançar no escuro
Um desejo escondido
E o que ficou nos teus sentidos
de alguma canção
Na rua há um silêncio colado à pele
A noite acende o mundo no teu peito
E vais talvez mais dentro
E mais longe do que nunca
Pra tentar tocar o fundo com as mãos
Pode ser que encontres no olhar de alguém
O teu mundo perdido
A cor do teu céu
Uma chama que a lua faz dançar no escuro
Um desejo escondido
E o que ficou nos teus sentidos
de alguma canção
Enquanto te confundes
Nos gestos loucos da multidão
Enquanto sopra um fogo distante
Que cresce de mão em mão
1 092
1
Manuel Gusmão
g: Livre é o dom
Livre é o dom nas mãos do mundo: a alegria.
Nunca saberás dizer como se move sobre as águas a verdade
- a verdade que dança no teu corpo - e no seu teatro
sopra as almas como o vento as telas.
Mas para que uma última vez possas dançar
podemos, sim, pôr aqui o fogo
e a árvore da música: a vibração da sua haste
comunica-se; E o mundo estremece: a vibração
do mundo; quando não estamos a olhar.
Nunca saberás dizer como se move sobre as águas a verdade
- a verdade que dança no teu corpo - e no seu teatro
sopra as almas como o vento as telas.
Mas para que uma última vez possas dançar
podemos, sim, pôr aqui o fogo
e a árvore da música: a vibração da sua haste
comunica-se; E o mundo estremece: a vibração
do mundo; quando não estamos a olhar.
1 286
1
José Luandino Vieira
Sons
A guitarra
é som antepassado.
Partiram-se as cordas
esticadas pela vida.
Chorei fado.
Que importa hoje
se o recuso:
o ngoma é o som adivinhado!
é som antepassado.
Partiram-se as cordas
esticadas pela vida.
Chorei fado.
Que importa hoje
se o recuso:
o ngoma é o som adivinhado!
2 657
1
Augusto dos Anjos
Idealizações
V
Agora é noite! E na estelar coorte,
Como recordação da festa diurna
Geme a pungente orquestração noturna
E chora a fanfarra triunfal da Morte.
Então, a Lua que no céu se espalha,
Iluminando as serranias, banha,
As serranias duma luz estranha,
Alva como um pedaço de mortalha!
Nessa música que a alma me ilumina
Tento esquecer as minhas próprias dores
Canto, e minh'alma cobre-se de flores
— Fera rendida à música divina.
Harpas concertam! Brandas melodias
Plangem... Silêncio! Mas de novo as harpas
Reboam pelo mar, pelas escarpas,
Pelos rochedos, pelas penedias...
Eu amo a Noite que este Sol arranca!
Namoro estrelas... Sirius me deslumbra,
Vésper me encanta, e eu beijo na penumbra
A imagem lirial da Noite Branca!
O Comércio, 19-VIII- 1903
Publicado no livro Eu: poesias completas (1963). Poema integrante da série Poemas Esquecidos.
In: REIS, Zenir Campos. Augusto dos Anjos: poesia e prosa. São Paulo: Ática, 1977. p.221. (Ensaios, 32)
NOTA: Poema composto de 5 parte
Agora é noite! E na estelar coorte,
Como recordação da festa diurna
Geme a pungente orquestração noturna
E chora a fanfarra triunfal da Morte.
Então, a Lua que no céu se espalha,
Iluminando as serranias, banha,
As serranias duma luz estranha,
Alva como um pedaço de mortalha!
Nessa música que a alma me ilumina
Tento esquecer as minhas próprias dores
Canto, e minh'alma cobre-se de flores
— Fera rendida à música divina.
Harpas concertam! Brandas melodias
Plangem... Silêncio! Mas de novo as harpas
Reboam pelo mar, pelas escarpas,
Pelos rochedos, pelas penedias...
Eu amo a Noite que este Sol arranca!
Namoro estrelas... Sirius me deslumbra,
Vésper me encanta, e eu beijo na penumbra
A imagem lirial da Noite Branca!
O Comércio, 19-VIII- 1903
Publicado no livro Eu: poesias completas (1963). Poema integrante da série Poemas Esquecidos.
In: REIS, Zenir Campos. Augusto dos Anjos: poesia e prosa. São Paulo: Ática, 1977. p.221. (Ensaios, 32)
NOTA: Poema composto de 5 parte
2 090
1
Capinan
Ponteio, 1967
Era um, era dois, era cem
era o mundo chegando e ninguém
que soubesse que eu sou violeiro
que me desse amor ou dinheiro
era um, era dois, era cem
e vieram pra me perguntar
ô você de onde vai, de onde vem
diga logo o que tem pra contar
parado no meio do mundo
pensei chegar meu momento
olhei pro mundo e nem via
nem sombra, nem sol, nem vento
quem me dera agora
eu tivesse a viola pra cantar, ponteio
(refrão)
Era um dia, era claro, quase meio
era um canto calado, sem ponteio
violência, viola, violeiro
era noite em redor, mundo inteiro
era um que jurou me quebrar
mas não me lembro de dor ou receio
só sabia das ondas do mar
jogaram a viola no mundo
mas fui lá no fundo buscar
se tomo a viola eu ponteio
meu canto não posso parar, não
(refrão)
Era um, era dois, era cem
era um dia, era claro, quase meio
encerrar meu canto já convém
prometendo um novo ponteio
certo dia que sei por inteiro
eu espero não vai demorar
este dia estou certo que vem
digo logo que vim pra buscar
correndo no meio do mundo
não deixo a viola de lado
vou ver o tempo mudado
e um novo lugar pra cantar
(refrão)
In: AGUIAR, Joaquim Alves de. Panorama da música popular brasileira. In: BRASIL: o trânsito da memória. Organização de Jorge Schwartz e Saúl Sosnowski. São Paulo: Edusp, 1994. p. 170-171
NOTA: Parceria com Edu Lob
era o mundo chegando e ninguém
que soubesse que eu sou violeiro
que me desse amor ou dinheiro
era um, era dois, era cem
e vieram pra me perguntar
ô você de onde vai, de onde vem
diga logo o que tem pra contar
parado no meio do mundo
pensei chegar meu momento
olhei pro mundo e nem via
nem sombra, nem sol, nem vento
quem me dera agora
eu tivesse a viola pra cantar, ponteio
(refrão)
Era um dia, era claro, quase meio
era um canto calado, sem ponteio
violência, viola, violeiro
era noite em redor, mundo inteiro
era um que jurou me quebrar
mas não me lembro de dor ou receio
só sabia das ondas do mar
jogaram a viola no mundo
mas fui lá no fundo buscar
se tomo a viola eu ponteio
meu canto não posso parar, não
(refrão)
Era um, era dois, era cem
era um dia, era claro, quase meio
encerrar meu canto já convém
prometendo um novo ponteio
certo dia que sei por inteiro
eu espero não vai demorar
este dia estou certo que vem
digo logo que vim pra buscar
correndo no meio do mundo
não deixo a viola de lado
vou ver o tempo mudado
e um novo lugar pra cantar
(refrão)
In: AGUIAR, Joaquim Alves de. Panorama da música popular brasileira. In: BRASIL: o trânsito da memória. Organização de Jorge Schwartz e Saúl Sosnowski. São Paulo: Edusp, 1994. p. 170-171
NOTA: Parceria com Edu Lob
2 042
1
William Blake
Introdução
Das Canções da inocência
(Tradução de Orlando Ferreira)
Tocando uma flauta no vale selvagem
Tocando canções doces e alegres
Vi uma criança surgir nas nuvens,
E ela me disse a sorrir,
"Toque aquela do cordeiro";
Então toquei com alegria;
"Toque, por favor, a canção de novo" -
Então eu toquei, e ela chorou ao ouvir.
"Largue a flauta, tua flauta feliz
E cante canções que tragam alegria;
Então toquei a mesma canção
Enquanto ela chorou deliciada ao ouvir.
"Flautista, sente-se e escreva
Num livro para que leiam" -
Então ela desapareceu".
E eu catei um junco oco,
E fiz uma caneta rústica,
E Mergulhei-a nas águas claras
Para escrever as felizes canções
Que toda criança adora ouvir.
(Tradução de Orlando Ferreira)
Tocando uma flauta no vale selvagem
Tocando canções doces e alegres
Vi uma criança surgir nas nuvens,
E ela me disse a sorrir,
"Toque aquela do cordeiro";
Então toquei com alegria;
"Toque, por favor, a canção de novo" -
Então eu toquei, e ela chorou ao ouvir.
"Largue a flauta, tua flauta feliz
E cante canções que tragam alegria;
Então toquei a mesma canção
Enquanto ela chorou deliciada ao ouvir.
"Flautista, sente-se e escreva
Num livro para que leiam" -
Então ela desapareceu".
E eu catei um junco oco,
E fiz uma caneta rústica,
E Mergulhei-a nas águas claras
Para escrever as felizes canções
Que toda criança adora ouvir.
2 400
1
Luiz de Miranda
Elis
Elis vive
no amanhecer
na hélice de luz da aurora
Vamos alucinar as palavras
que o amor dói
nos adjetivos azuis
e deixa essa dor
os substantivos inúteis
do abandono
que nos põem a navegar
pelo mundo
passageiro do sonho
vagabundo da vida
Elis vive
enquanto a tarde rola morna
sobre os músculos do dia
os lábios do amor
se abrem ao mar de abril
e os meses são nuvens de vento
onde escrevemos as canções
Elis vive
enquanto os versos
se dilaceram
sobre a cera do tempo
Publicado no livro Amor de amar (1986).
In: MIRANDA, Luiz de. Poesia reunida, 1967/1992. Rio de Janeiro: Civilização Brasileira; Porto Alegre: IEL, 1992. p.18
no amanhecer
na hélice de luz da aurora
Vamos alucinar as palavras
que o amor dói
nos adjetivos azuis
e deixa essa dor
os substantivos inúteis
do abandono
que nos põem a navegar
pelo mundo
passageiro do sonho
vagabundo da vida
Elis vive
enquanto a tarde rola morna
sobre os músculos do dia
os lábios do amor
se abrem ao mar de abril
e os meses são nuvens de vento
onde escrevemos as canções
Elis vive
enquanto os versos
se dilaceram
sobre a cera do tempo
Publicado no livro Amor de amar (1986).
In: MIRANDA, Luiz de. Poesia reunida, 1967/1992. Rio de Janeiro: Civilização Brasileira; Porto Alegre: IEL, 1992. p.18
1 435
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