Poemas neste tema

Morte e Luto

Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

1891

Apenas lo entreveo y ya lo pierdo.
Ajustado el decente traje negro,
la frente angosta y el bigote ralo,
y con una chalina como todas,
camina entre la gente de la tarde
ensimismado y sin mirar a nadie.
En una esquina de la calle Piedras
pide una caña brasilera. El hábito.
Alguien le grita adiós. No le contesta.
Hay en los ojos un rencor antiguo.
Otra cuadra. Una racha de milonga
le llega desde un patio. Esos changangos
están siempre amolando la paciencia,
pero al andar se hamaca y no lo sabe.
Sube su mano y palpa la firmeza
del puñal en la sisa del chaleco.
Va a cobrarse una deuda. Falta poco.
Unos pasos y el hombre se detiene.
En el zaguán hay una flor de cardo.
Oye el golpe del balde en el aljibe
y una voz que conoce demasiado.
Empuja la cancel que aún está abierta
como si lo esperaran. Esta noche
tal vez ya lo habrán muerto.


"El oro de los tigres" (1972)



Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 370 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 297
Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

El centinela

Entra la luz y me recuerdo; ahí está.
Empieza por decirme su nombre, que es ya se entiende) el mío.
Vuelvo a la esclavitud que ha durado más de siete veces diez años.
Me impone su memoria.
Me impone las miserias de cada día, la condición humana.
Soy su viejo enfermero; me obliga a que le lave los pies.
Me acecha en los espejos, en la caoba, en los cristales de las tiendas.
Una u otra mujer lo ha rechazado y debo compartir su congoja.
Me dicta ahora este poema, que no me gusta.
Me exige el nebuloso aprendizaje del terco anglosajón.
Me ha convertido al culto idolátrico de militares muertos, con los
que acaso no podría cambiar una sola palabra.
En el último tramo de la escalera siento que está a mi lado.
Está en mis pasos, en mi voz.
Minuciosamente lo odio.
Advierto con fruición que casi no ve.
Estoy en una celda circular y el infinito muro se estrecha.
Ninguno de los dos engaña al otro, pero los dos mentimos.
Nos conocemos demasiado, inseparablemente hermano.
Bebes el agua de mi copa y devoras mi pan.
La puerta del suicida está abierta, pero los teólogos afirman que
en la sombra ulterior del otro reino estaré yo, esperándome.


Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 360 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
3 530
Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

La tentación

El general Quiroga va a su entierro;
Lo invita el mercenario Santos Pérez
Y sobre Santos Pérez está Rosas,
la recóndita araña de Palermo.
Rosas, a fuer de buen cobarde, sabe
que no hay entre los hombres uno solo
más vulnerable y frágil que el valiente.
Juan Facundo Quiroga es temerario
hasta la insensatez. El hecho puede
merecer el examen de su odio.
Ha resuelto matarlo. Piensa y duda.
Al fin da con el arma que buscaba.
Será la sed y el hambre del peligro.
Quiroga parte al Norte. El mismo Rosas
le advierte, casi al pie de la galera,
que circula rumores de que López
premedita su muerte. Le aconseja
no acometer la osada travesía
sin una escolta. Él mismo se la ofrece.
Facundo ha sonreído. No precisa
laderos. Él se basta. La crujiente
galera deja atrás las poblaciones.
Leguas de larga lluvia la entorpecen.
Neblina y lodo y las crecidas aguas.
Al fin avistan Córdoba. Los miran
como si fueran sus fantasmas. Todos
los daban ya por muertos. Antenoche
Córdoba entera ha visto a Santos Pérez
distribuir las espadas. La partida
es de treinta jinetes de la sierra.
Nunca se ha urdido un crimen de manera
más descarada, escribirá Sarmiento.
Juan Facundo Quiroga no se inmuta.
Sigue al Norte. En Santiago del Estero
se da a los naipes y a su hermoso riesgo.
Entre el ocaso y la alborada pierde
o gana centenares de onzas de oro.
Arrecian las alarmas. Bruscamente
resuelven regresar y da la orden.
Por esos descampados y esos montes
retoman los caminos del peligro.
En un sitio llamado el Ojo de Agua
El maestro de posta le revela
que por ahí ha pasado la partida
que tiene por misión asesinarlo
y que lo espera en un lugar que nombra.
Nadie debe escapar. Tal es la orden.
Así lo ha declarado Santos Pérez,
el capitán. Facundo no se arredra.
No ha nacido aún el hombre que se atreva
a matar a Quiroga, le responde.
Los otros palidecen y se callan.
Sobreviene la noche, en la que sólo
duerme el fatal, el fuerte, que confía
en sus oscuros dioses. Amanece.
No volverán a ver otra mañana.
¿A qué concluir la historia que ya ha sido
contada para siempre? La galera
toma el camino de Barranca Yaco.


Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", págs. 368 e 369 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 599
Sophia de Mello Breyner Andresen

Sophia de Mello Breyner Andresen

X. Aparição

Devagar devagar um homem morre
Escura no jardim a noite se abre
A noite com miríades de estrelas
Cintilantes límpidas sem mácula

Veloz veloz o sangue foge
Já não ouve cantar o moribundo
Sua interior exaltação antiga
Uma ferida no seu flanco o mata

Somente em sua frente vê paredes
Paredes onde o branco se retrata
Seus olhos devagar ficam de vidro
Uma ferida no seu flanco o mata

Já não tem esplendor nem tem beleza
Já não é semelhante ao sol e à lua
Seu corpo já não lembra uma coluna
É feito de suor o seu vestido
A sua face é dor e morte crua

E devagar devagar o rosto surge
O rosto onde outro rosto se retrata
O rosto desde sempre pressentido
Por aquele que ao viver o mata

Seus traços seu perfil mostra
A morte como um escultor
Os traços e o perfil
Da semelhança interior.
1 891
Régis Bonvicino

Régis Bonvicino

Dias em Seguida

estoit il lors temps de moy taire?
françois villon

vida — a que me convidas?
aos becos sem saída,
às noites mal dormidas,
à esperança perdida,
ao dano dos inseticidas,
à brasília podrida,
à fé de n. s. aparecida,
às idéias traídas,
às poesias reunidas,
às migalhas do rei midas,
às verdades não vividas,
aos dias em seguida?

vida — a que me condenas?
à retribuição das penas,
ao riso das hienas,
aos banqueiros da onzena,
ao assassino de viena,
à boa alma de mecenas,
ao remorso de madalena,
ao socorro da sirena,
ao torpor das cantilenas,
à calvície de melena,
ao destino das antenas,
a morrer apenas?


In: BONVICINO, Régis. 33 poemas. São Paulo: Iluminuras: Secretaria de Estado da Cultura, 1990.

NOTA: Publicado no Folhetim de 01 jan. 1988; Este poema foi escrito no dia do 88o. aniversário da Repúblic
1 423
Neide Archanjo

Neide Archanjo

Não estamos perdidos

Não estamos perdidos.
Isto é um milagre. Ter um corpo
uma casa um amigo
manter nas veias o sangue aceso
é um milagre. Saber que houve alguém
que nos acariciou
e nos banhou de lágrimas.


no meio da rua
penso nestas dádivas
antes que a lâmina da morte me atravesse.


Poema integrante da série I - Da Morte.

In: ARCHANJO, Neide. Tudo é sempre agora. Posfácio de Júlio Diniz. São Paulo: Maltese, 1994
1 142
Renato Rezende

Renato Rezende

O Anjo Na Calçada

Douradas, rosas, azuis

na calçada
duas pétalas de flor
como asas,

borboleta
crucificada
Boston, setembro 1990
1 045
Neide Archanjo

Neide Archanjo

No jardim do mosteiro

No jardim do mosteiro
silêncios envolvem o monge
e seu livro de horas.
Ele sabe da sombra infinita
que espera lá fora.
É velho o monge
e morrerá com ele
alguma frase em latim
uma entonação gregoriana
seu rosário suas sandálias
e um pouco de mim.


Poema integrante da série I - Da Morte.

In: ARCHANJO, Neide. Tudo é sempre agora. Posfácio de Júlio Diniz. São Paulo: Maltese, 1994
1 222
Urhacy Faustino

Urhacy Faustino

ad immortalitatem

para Mário Quintana

Agora que pertence à Grande Constelação,

do outro lado da vida,

ele ri

da estrela terrena que era.

1 028
Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

Brunanburh, 937 A. D.

Nadie a tu lado.
Anoche maté a un hombre en la batalla.
Era animoso y alto, de la clara estirpe de Anlaf.
La espada entró en el pecho, un poco a la izquierda.
Rodó por tierra y fue una cosa,
una cosa del cuervo.
En vano lo esperarás, mujer que no he visto.
No lo traerán las naves que huyeron
sobre el agua amarilla.
En la hora del alba,
tu mano desde el sueño lo buscará.
Tu lecho está frío.
Anoche maté a un hombre en Brunanburh.


Nota del autor: Brunanburgh. Son las palabras de un sajón que se ha batido en la victoria que los reyes de Wessex alcanzaron sobre una coalición de escoceses, daneses y britanos, comandados por Anlaf (Olaf) de Irlanda. En el poema hay ecos de la oda contemporánea que Tennyson tan admirablemente tradujo.



Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 411 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 246
Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

Al espejo

¿Por qué persistes, incesante espejo?
¿Por qué duplicas, misterioso hermano,
el movimiento de mi mano?
¿Por qué en la sombra el súbito reflejo?

Eres el otro yo de que habla el griego
y acechas desde siempre. En la tersura
del agua incierta o del cristal que dura
me buscas y es inútil estar ciego.

El hecho de no verte y de saberte
te agrega horror, cosa de magia que osas
multiplicar la cifra de las cosas

que somos y que abarcan nuestra suerte.
Cuando esté muerto, copiarás a otro
y luego a otro, a otro, a otro, a otro...



Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 420 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
5 617
Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

All our yesterdays

Quiero saber de quién es mi pasado.
¿De cuál de los que fui? ¿Del ginebrino
que trazó algún hexámetro latino
que los lustrales años han borrado?

¿Es de aquel niño que buscó en la entera
biblioteca del padre las puntuales
curvaturas del mapa y las ferales
formas que son el tigre y la pantera?

¿O de aquel otro que empujó una puerta
detrás de la que un hombre se moría
para siempre, y besó en el blanco día

la cara que se va y la cara muerta?
Soy los que ya no son. Inútilmente
soy en la tarde esa perdida gente.



"La rosa profunda" (1975)



Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 417 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 272
Renato Rezende

Renato Rezende

Ao Redor do Fogo

O fogo consome
a madeira
na lareira ardente.
Enquanto um outro fogo
chamado tempo
nos consome
-- mais lentamente.


Nova Jersey, fevereiro 1996
1 115
Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

En memoria de Angélica

¡Cuántas posibles vidas se habrán ido
en esta pobre y diminuta muerte,
cuántas posibles vidas que la suerte
daría a la memoria o al olvido!

Cuando yo muera morirá un pasado;
con esta flor un porvenir ha muerto
en las aguas que ignoran, un abierto
porvenir por los astros arrasado.

Yo, como ella, muero de infinitos
destinos que el azar no me depara;
busca mi sombra los gastados mitos

de una patria que siempre dio la cara.
Un breve mármol cuida su memoria;
sobre nosotros crece, atroz, la historia.



Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 419 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 077
Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

Elegía [2]

Tres muy antiguas caras me desvelan:
una el Océano, que habló con Claudio,
otra el Norte de aceros ignorantes
y atroces en la aurora y el ocaso,
la tercera muerte, ese otro nombre
del insaciado tiempo que nos roe.
La carga secular de los ayeres
de la historia que fue o que fue soñada
me abruma, personal como una culpa.
Pienso en la nave ufana que devuelve
a los mares el cuerpo de Scyld Sceaving*
que reinó en Dinamarca bajo el cielo;
pienso en el alto lobo, cuyas riendas
eran sierpes, que dio al barco encendido
la blancura del dios hermoso y muerto;
pienso en piratas cuya carne humana
es dispersión y limo bajo el peso
de los mares errantes que ultrajaron.
Pienso en mi propia, en mi perfecta muerte,
sin la urna, la lápida y la lágrima.


[*] Scyld es el rey de Dinamarca cuyo destino canta el exordio de la Gesta de Beowulf.
El dios hermoso y muerto es Baldr cuyos sueños premonitorios y cuyo fin están en las Eddas.



"La rosa profunda" (1975)



Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 416 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 112
Sophia de Mello Breyner Andresen

Sophia de Mello Breyner Andresen

Traduzido de Kleist

Dizem que no outro mundo o sol é mais brilhante
E brilha sobre campos mais floridos
Mas os olhos que vêem essas maravilhas
São olhos apodrecidos
1 591
Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

A un César

En la noche propicia a los lémures
y a las larvas que hostigan a los muertos
han cuartelado en vano los abiertos
ámbitos de los astros tus augures.
Del toro yugulado en la penumbra
las vísceras en vano han indagado;
en vano el sol de esta mañana alumbra
la espada fiel del pretoriano armado.
En el palacio tu garganta espera temblorosa
el puñal. Ya los confines
del imperio que rigen tus clarines
presienten las plegarias y la hoguera.
De tus montañas el horror sagrado
el tigre de oro y sombra ha profanado


"La rosa profunda" (1975)



Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 405 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 271
Renato Rezende

Renato Rezende

História

Ontem revi o livro História do Brasil
que quando menino estudei no ginásio.
Havia uma foto da família real: Dom Pedro II,
a Princesa Isabel, o Conde D'Eu. Essas pessoas
realmente existiram, um dia, e hoje estão mortas.

A noite, relendo Orlando Furioso
pensei nesse jovem Roland, morto
em 778, numa emboscada basca
contra os francos de Carlos Magno.
Esse anônimo Roland, que sem suspeitar
inspirou a Chanson, o Innamorato, o Furioso.

Hoje estou aqui, sob a luz, mas a vida
com suas razões fugidias, é arisca, e já
(sorrateiramente) a sombra se aproxima.


Virgínia, 9 de maio 1995
976
Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

Quince monedas

A Alicia Jurado

Un poeta oriental

Durante cien otoños he mirado
tu tenue disco.
Durante cien otoños he mirado
tu arco sobre las islas.
Durante cien otoños mis labios
no han sido menos silenciosos.


El desierto

El espacio sin tiempo.
La luna es del color de la arena.
Ahora, precisamente ahora,
mueren los hombres del Metauro y de Tannenberg.


Llueve

¿En qué ayer, en qué patios de Cartago,
cae también la lluvia?


Asterión

El año me tributa mi pasto de hombres
y en la cisterna hay agua.
En mí se anudan los caminos de piedra.
¿De qué puedo quejarme?
En los atardeceres
me pesa un poco la cabeza de toro.


Un poeta menor

La meta es el olvido.
Yo he llegado antes.


Génesis, IV, 8

Fue en el primer desierto.
Dos brazos arrojaron una gran piedra.
No hubo un grito. Hubo sangre.
Hubo por vez primera la muerte.
Ya no recuerdo si fui Abel o Caín.


Nortumbria, 900 A.D.

Que antes del alba lo despojen los lobos;
la espada es el camino más corto.


Miguel de Cervantes

Crueles estrellas y propicias estrellas
presidieron la noche de mi génesis;
debo a las últimas la cárcel
en que soñé el Quijote.


El Oeste

El callejón final con su poniente.
Inauguración de la pampa.
Inauguración de la muerte.


Estancia El Retiro

El tiempo juega un ajedrez sin piezas
en el patio. El crujido de una rama
rasga la noche. Fuera la llanura
leguas de polvo y sueño desparrama.
Sombras los dos, copiamos lo que dictan
otras sombras: Heráclito y Gautama.


El prisionero

Una lima.
La primera de las pesadas puertas de hierro.
Algún día seré libre.


Macbeth

Nuestros actos prosiguen su camino,
que no conoce término.
Maté a mi rey para que Shakespeare
urdiera su tragedia.


Eternidades

La serpiente que ciñe el mar y es el mar,
el repetido remo de Jasón, la joven espada de Sigurd.
Sólo perduran en el tiempo las cosas
que no fueron del tiempo.


E. A. P.

Los sueños que he soñado. El pozo y el péndulo.
El hombre de las multitudes. Ligeia...
Pero también este otro.


El espía

En la pública luz de las batallas
otros dan su vida a la patria
y los recuerda el mármol.
Yo he errado oscuro por ciudades que odio.
Le di otras cosas.
Abjuré de mi honor,
traicioné a quienes me creyeron su amigo,
compré conciencias,
abominé del nombre de la patria,
me resigné a la infamia.



Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", págs. 399, 400, 401 e 402 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 040
D. Dinis

D. Dinis

Punh'eu, Senhor, Quanto Poss', Em Quitar

Punh'eu, senhor, quanto poss', em quitar
d'em vós cuidar este meu coraçom,
que cuida sempr'em qual vos vi; mais nom
poss'eu per rem nem mi nem el forçar
que nom cuide sempr'em qual vos eu vi;
e por esto nom sei hoj'eu de mi
que faça, nem me sei conselh'i dar.

Nom pudi nunca partir de chorar
estes meus olhos bem dê'la sazom
que vos virom, senhor; ca des entom
quis Deus assi, que vo-lhi foi mostrar,
que nom podess'o coraçom des i
partir d'em vós cuidar; e viv'assi
sofrendo coita tal que nom há par.

E, mia senhor, u sempr'hei de cuidar
no maior bem dos que no mundo som
qual est o vosso, hei mui gram razom,
pois nom poss'end'o coraçom tirar,
de viver em camanho mal vivi
des que vos eu por meu mal conhoci
e d'haver sempr'a mort'a desejar.
734
Fahed Daher

Fahed Daher

Deus os abençoe

Fernando José De Paula.: Quando recebi o seu convite
comunicação da sua formatura estava diante da escultura
alegoria à medicina, a caveira tentando tomar a
paciente que o médico teimosamente procura tomar das
màos da morte e imediatamente compus este soneto
que dedico a você-, na sua formatura e que através de
você dedico a todos os seus colegas.

Desencarnados- secos - descarnados,
duros e gastos ossos da caveira,
as mãos em garra ,de qualquer maneira
querendo arrebatar o adoentado.

Força que atua em hora derradeira,
fatal destino,vida do passado,
no nauseabundo odor do fermentado,
apodrecido -trágica esterqueira-

Do outro lado a glória,o sol, a vida
serena e forte, na disputa dura,
a medicina enfrenta , atrevida,

o mal e a morte, rebuscando a ciência
no profundo ideal e na Fé pura
de ser obra de Deus por excelência.

835
Machado de Assis

Machado de Assis

8 de Outubro de 1893

Segunda-feira desta semana, o livreiro Garnier saiu pela primeira vez de casa para ir a outra parte que não a livraria. Revertere ad locum tuum – está escrito no alto da porta do cemitério de S. João Batista. Não, murmurou ele talvez dentro do caixão mortuário, quando percebeu para onde o iam conduzindo, não é este o meu lugar; o meu lugar é ri a Rua do Ouvidor 71, ao pé de uma carteira de trabalho, ao fundo, à esquerda; é ali que estão os meus livros, a minha correspondência, as minhas notas, toda a minha escrituração.

Durante meio século, Garnier não fez outra coisa senão estar ali, naquele mesmo lugar, trabalhando. Já enfermo desde alguns anos, com a morte no peito, descia todos os dias de Santa Teresa para a loja, de onde regressava antes de cair a noite. Uma tarde, ao encontrá-lo na rua, quando se recolhia, andando vagaroso, com os seus pés direitos, metido em um sobretudo, perguntei-lhe por que não descansava algum tempo. Respondeu-me com outra pergunta: Pourriez-vous résister, si vous étiez forcé de ne plus faire ce que vous auridez fait pendant cinquante ans? Na véspera da morte, se estou bem informado, achando-se de pé, ainda planejou descer na manhã seguinte, para dar uma vista de olhos à livraria.

Essa livraria é uma das últimas casas da Rua do Ouvidor; falo de uma rua anterior e acabada. Não cito os nomes das que se foram, porque não as conhecereis, vós que sois mais rapazes que eu, e abristes os olhos em uma rua animada e populosa, onde se vendem, ao par de belas jóias, excelentes queijos. Uma das últimas figuras desaparecidas foi o Bernardo, o perpétuo Bernardo, cujo nome achei ligado aos charutos do Duque de Caxias, que tinha fama de os fumar únicos, ou quase únicos. Há casas como a Laenimert e o Jornal do Comércio, que ficaram e prosperaram, embora os fundadores se fossem; a maior parte, porém, desfizeram-se com os donos.

Garnier é das figuras derradeiras. Não aparecia muito; durante os 30 anos das nossas relações, conheci-o sempre no mesmo lugar, ao fundo da livraria, que a princípio era em outra casa, n. 69, abaixo da Rua Nova. Não pude conhecê-lo na da Quitanda, onde se estabeleceu primeiro. A carteira é que pode ser a mesma, como o banco alto onde ele repousava, às vezes, de estar em pé. Aí vivia sempre, pena na mão, diante de um grande livro, notas soltas, cartas que assinava ou lia. Com o gesto obsequioso, a fala lenta, os olhos mansos, atendia a toda gente. Gostava de conversar o seu pouco. Neste caso, quando a pessoa amiga chegava, se não era dia de mala, ou se o trabalho ia adiantado e não era urgente, tirava logo os óculos, deixando ver no centro do nariz uma depressão do longo uso deles. Depois vinham duas cadeiras. Pouco sabia da política da terra, acompanhava a de França, mas só o ouvi falar com interesse por ocasião da guerra de 1870. O francês sentiu-se francês. Não sei se tinha partido: presumo que haveria trazido da pátria, quando aqui aportou, as simpatias da classe média para com a monarquia orleanista. Não gostava do império napoleônico. Aceitou a república, e era grande admirador de Gambetta.

Daquelas conversações tranqüilas, algumas longas, estão mortos quase todos os interlocutores, Liais, Fernandes Pinheiro, Macedo, Joaquim Norberto, José de Alencar, para só indicar estes. De resto, a livraria era um ponto de conversação e de encontro. Pouco me dei com Macedo, o mais popular dos nossos autores, pela Moreninha e pelo Fantasma branco, romance e comédia que fizeram as delícias de uma geração inteira. Com José de Alencar foi diferente; ali travamos as nossas relações literárias. Sentados os dois, em frente à rua, quantas vezes tratamos daqueles negócios de arte e poesia, de estilo e imaginação, que valem todas as canseiras deste mundo. Muitos outros iam ao mesmo ponto de palestra. Não os cito, porque teria de nomear um cemitério, e os cemitérios são tristes, não em si mesmos, ao contrário. Quando outro dia fui a enterrar o nosso velho livreiro, vi entrar no de S. João Batista, já acabada a cerimônia e o trabalho, um bando de crianças que iam divertir-se. Iam alegres, como quem não pisa memórias nem saudades. As figuras sepulcrais eram, para elas, lindas bonecas de pedra; todos esses mármores faziam um mundo único, sem embargo das suas flores mofinas, ou por elas mesmas, tal é a visão dos primeiros anos. Não citemos nomes.

Nem mortos, nem vivos. Vivos há-os ainda, e dos bons, que alguma coisa se lembrarão daquela casa e do homem que a fez e perfez. Editar obras jurídicas ou escolares não é mui difícil; a necessidade é grande, a procura certa. Gamier, que fez custosas edições dessas, foi também editor de obras literárias, o primeiro e o maior de todos. Os seus catálogos estão cheios dos nomes principais, entre os nossos homens de letras. Macedo e Alencar, que eram os mais fecundos, sem igualdade de mérito, Bernardo Guimarães, que também produziu muito nos seus últimos anos, figuram ao pé de outros, que entraram já consagrados, ou acharam naquela casa a porta da publicidade e o caminho da reputação.

Não é mister lembrar o que era essa livraria tão copiosa e tão variada, em que havia tudo, desde a teologia até à novela, o livro clássico, a composição recente, a ciência e a imaginação, a moral e a técnica. já a achei feita; mas vi-a crescer ainda mais, por longos anos. Quem a vê agora, fechadas as portas, trancados os mostradores, a espera da justiça, do inventário e dos herdeiros, há de sentir que falta alguma coisa à rua. Com efeito, falta uma grande parte dela, e bem pode ser que não volte, se a casa não conservar a mesma tradição e o mesmo espírito.

Pessoalmente, que proveito deram a esse homem as suas labutações? 0 gosto do trabalho, um gosto que se transformou em pena, porque no dia em que devera libertar-se dele, não pôde mais: o instrumento da riqueza era também o do castigo. Esta é uma das misericórdias da Divina Natureza. Não importa: laboremus. Valha sequer a memória, ainda que perdida nas páginas dos dicionários biográficos. Perdure a notícia, ao menos, de alguém que neste país novo ocupou a vida inteira em criar uma indústria liberal, ganhar alguns milhares de contos de réis, para ir afinal dormir em sete palmos de uma sepultura perpétua. Perpétua!


ASSIS, Machado de. A semana: crônicas, 1892-1893. Organização, introdução e notas de John Gledson. São Paulo: Hucitec, 1996. P. 310-312. (Literatura brasileira, 2).
NOTAS: Baptiste Louis Garnier (1823-1893), que chegou ao Brasil em 1844, e foi o mais importante editor brasileiro do século XIX. Foi o editor do próprio Machado. A Casa Sousa Laemmert foi fundada po Eduard Laemmert (1806-1880) e outros em 1827. Foi vendida e reorganizada como o nome de Laemmert e Cia. Em 1891. O Jornal do Comercio fora fundado por Pierre Plancher em 1827, e vendi mais de uma vez. Léon Gambetta (1838-1882), político republicano francês, dos mais importantes no período da fundação da Terceira República. Emmanuel Liais (1826-1900), astrônomo e geógrafo francês, que passou muitos anos no Brasil, onde chegou em 1858, publicando várias obras de natureza científica sobre o país; Cônego Joaquim Fernandes Pinheiro (1826-1876), escritor, autor de várias obras de história do Brasil, como a História do Brasil contada aos meninos (1870); e Joaquim Norberto de Sousa Silva (1820-1891) historiador e autor da História da conjuração mineira (1873). Fantasma branco, peça de 1856, o bastante popular para ser representada no Rio em julho de 1893
2 606
Marcelo Gama

Marcelo Gama

Sugestões do Ocaso

Para o Carlos Torelly

Não sei por que será que os aspectos de agosto
me convidam à cisma à hora do sol posto!

Ontem fazia frio, era roxo o arrebol,
e céus e terra e tudo, as árvores e as águas,
pareciam estar carpindo as suas mágoas...
Choravam de saudade, ao ver partir o sol.

E eu também fiquei triste, até eu, que sabia
que a treva era um instante e o sol ressurgiria!

A natureza tem desses fundos mistérios...
Sei que uma sepultura é o nada, a eterna paz,
e entretanto, meu Deus! não me sinto capaz
de penetrar sozinho, à noite, em cemitérios!

Segredos que a razão não nos explica: o caso
é que eu participei da amargura do ocaso.

Erguendo os braços nus, despidos pelo outono,
o arvoredo guardava atitudes de prece.
O silêncio rezava. Era como se houvesse
romarias no espaço. A tarde tinha sono.

Da paisagem subia, espiralando, o incenso
que me fazia ter o coração suspenso.

E estávamos nós dois: eu e minh'alma, ali;
eu sentado, ela em frente; e puz-me a interrogá-la...
Pois embora ela fosse um doente sem fala,
não conto, por pudor, certas coisas que ouvi.

Por Deus Nosso Senhor, que perdi toda a calma!
E haver inda quem negue a existência da alma!

Ai! como foram más, amargas, aziagas,
as horas que passou est'alma combalida!
Mas o instante de horror maior em minha vida
foi quando eu a despi e examinei-lhe as chagas!

Depois, risquei no chão, uns sinais cabalísticos...
Lembrei-me de morrer, e puz-me a escrever dísticos...

Epitáfios assim: "Foi mau, mas morreu cedo".
E havia logo abaixo, um nome de mulher...
(A gente muita vez escreve o que não quer...)
Sepultura e noivado... Estremeci de medo.

Que se a idéia de morte às vezes nos conforta,
apavora-nos ver uma pessoa morta.

E fiquei-me a cismar. Além, a lua triste
tinha molhada em pranto a palidez da face...
(Que bom seria ouvir, se a lua nos contasse,
os romances de amor a que dos céus assiste!)

Não sei por que será que os aspectos de agosto
me convidam à cisma, à hora do sol posto!...


Publicado no livro Via Sacra (1902).

In: GAMA, Marcelo. Via Sacra e outros poemas. Posfácio de Álvaro Moreyra. Rio de Janeiro: Ed. da Sociedade Felippe d'Oliveira, 1944. p.31-3
1 048
Capinan

Capinan

O Rebanho e o Homem

O rebanho trafega com tranquilidade o caminho:
É sempre uma surpresa ao rebanho que ele chegue
Ao campo ou ao matadouro.
Nenhuma raiva
Nenhuma esperança o rebanho leva.
Pouco importa que a flor sucumba aos cascos
Ou ainda que sobreviva.
Nenhuma pergunta o rebanho não diz:
Até na sede ele é tranquilo
Até na guerra ele é mudo.
O rebanho não pronuncia,
Usa a luz mas nunca explica a sua falta,
Usa o alimento sem nunca se perguntar
Sobre o rebanho o sexo
Que ele nunca explicara
E as fêmeas cobertas
Recebem a fecundidade sem admiração.
A morte ele desconhece e a sua vida.
No rebanho não há companheiros,
Há cada corpo em si sem lucidez alguma.

O rebanho não vê a cara dos homens
Aceita o caminho e vai escorrendo
Num andar pesado sobre os campos.


In: CAPINAN. Inquisitorial. Introdução de José Guilherme Merquior. 2. ed. Rio de Janeiro: Civilização Brasileira, 1995. p. 8
1 989