Poemas neste tema
Amizade
José Eduardo Mendes Camargo
Vamos Lá, Companheiro
Vamos lá, companheiro,
esquecer um pouco das duplicatas,
da corrupção, da tristeza e das mamatas.
Esquecer o passado, o futuro e ficar no presente.
Dar carinho, sorrir e amar, sem medo de ser diferente.
Vamos lá, companheiro,
esquecer as desilusões
em todas as dimensões,
sem medo de sofrer,
abrir os corações.
esquecer um pouco das duplicatas,
da corrupção, da tristeza e das mamatas.
Esquecer o passado, o futuro e ficar no presente.
Dar carinho, sorrir e amar, sem medo de ser diferente.
Vamos lá, companheiro,
esquecer as desilusões
em todas as dimensões,
sem medo de sofrer,
abrir os corações.
853
Bastos Tigre
Sintaxe Feminina
Leio: "Meu bem não passa-se um só dia
Que de você não lembre-me"... Ora dá-se!
Mas que terrível idiossincrasia!
Este anjo tem as regras de sintaxe!
Continuo: "Em ti penso noite e dia...
Se como eu amo a ti, você me amasse!
"Não! É demais! Com bruta grosseria
A gramática insulta em plena face!
Respondo: "Sofres? Sofrerei contigo...
Por que razão te ralas e consomes?
Não vês em mim teu dedicado amigo?
Jamais, assim, por teu algoz me tomes!
Tu me colocas mal! Fazes comigo
O mesmo que fizeste com os pronomes!"...
Que de você não lembre-me"... Ora dá-se!
Mas que terrível idiossincrasia!
Este anjo tem as regras de sintaxe!
Continuo: "Em ti penso noite e dia...
Se como eu amo a ti, você me amasse!
"Não! É demais! Com bruta grosseria
A gramática insulta em plena face!
Respondo: "Sofres? Sofrerei contigo...
Por que razão te ralas e consomes?
Não vês em mim teu dedicado amigo?
Jamais, assim, por teu algoz me tomes!
Tu me colocas mal! Fazes comigo
O mesmo que fizeste com os pronomes!"...
1 528
Stéphane Mallarmé
Salut
Rien, cette écume, vierge vers
À ne désigner que la coupe;
Telle loin se noie une troupe
De sirènes mainte à l'envers.
Nous naviguons, ô mes divers
Amis, moi déjà sur la poupe
Vous l'avant fastueux qui coupe
Le flot de foudres et d'hivers;
Une ivresse belle m'engage
Sans craindre même son tangage
De porter debout ce salut
Solitude, récif, étoile
À n'importe ce qui valut
Le blanc souci de notre toile.
À ne désigner que la coupe;
Telle loin se noie une troupe
De sirènes mainte à l'envers.
Nous naviguons, ô mes divers
Amis, moi déjà sur la poupe
Vous l'avant fastueux qui coupe
Le flot de foudres et d'hivers;
Une ivresse belle m'engage
Sans craindre même son tangage
De porter debout ce salut
Solitude, récif, étoile
À n'importe ce qui valut
Le blanc souci de notre toile.
2 711
Fernando Pessoa
FAUSTO— Viva a vida! Te digo, amigo, viva!
Viva a vida! Te digo, amigo, viva!
Viva a vida, que é tudo, e mais não há!
Viva a vida, que é tudo, e mais não há!
1 532
Fernando Pessoa
FAUSTO: (aos soldados)
Nobres amigos, camaradas meus
(Deixem que assim lhes chame)
TODOS:
É assim mesmo
Nem nós de outra maneira o desejamos.
UM:
Não grite tanto.
FAUSTO:
Então eu grito?
UM:
Ou está gritando ou estou eu com sono.
VÁRIOS:
Cala-te aí, sendeiro! Deixa ouvir.
UM:
Nem eu...
VÁRIOS:
A besta não se calará?!
(Deixem que assim lhes chame)
TODOS:
É assim mesmo
Nem nós de outra maneira o desejamos.
UM:
Não grite tanto.
FAUSTO:
Então eu grito?
UM:
Ou está gritando ou estou eu com sono.
VÁRIOS:
Cala-te aí, sendeiro! Deixa ouvir.
UM:
Nem eu...
VÁRIOS:
A besta não se calará?!
1 519
Jorge Luis Borges
Juan, I, 14
No será menos un enigma esta hoja
que la de Mis libros sagrados
ni aquellas otras que repiten
las bocas ignorantes,
creyéndolas de un hombre, no espejos
oscuros del Espíritu.
Yo que soy el Es, el Fue y el Será,
vuelvo a condescender al lenguaje,
que es tiempo sucesivo y emblema.
Quien juega con un niño juega con algo
cercano y misterioso;
yo quise jugar con Mis hijos.
Estuve entre ellos con asombro y ternura.
Por obra de una magia
nací curiosamente de un vientre.
Viví hechizado, encarcelado en un cuerpo
y en la humildad de un alma.
Conocí la memoria,
esa moneda que no es nunca la misma.
Conocí la esperanza y el temor,
esos dos rostros del incierto futuro.
Conocí la vigilia, el sueño, los sueños,
la ignorancia, la carne,
los torpes laberintos de la razón,
la amistad de los hombres,
la misteriosa devoción de los perros.
Fui amado, comprendido, alabado y pendí de una cruz.
Bebí la copa hasta las heces.
Vi por Mis ojos lo que nunca había visto:
la noche y sus estrellas.
Conocí lo pulido, lo arenoso, lo desparejo, lo áspero,
el sabor de la miel y de la manzana,
el agua en la garganta de la sed,
el peso de un metal en la palma,
la voz humana, el rumor de unos pasos sobre la hierba,
el olor de la lluvia en Galilea,
el alto grito de los pájaros.
Conocí también la amargura.
He encomendado esta escritura a un hombre cualquiera;
no será nunca lo que quiero decir,
no dejará de ser su reflejo.
Desde Mi eternidad caen estos signos.
Que otro, no el que es ahora su amanuense, escriba el poema.
Mañana seré un tigre entre los tigres
y predicaré Mi ley a su selva,
o un gran árbol en Asia.
A veces pienso con nostalgia
en el olor de esa carpintería.
"Elogio de la sombra" (1969)
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 202 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
que la de Mis libros sagrados
ni aquellas otras que repiten
las bocas ignorantes,
creyéndolas de un hombre, no espejos
oscuros del Espíritu.
Yo que soy el Es, el Fue y el Será,
vuelvo a condescender al lenguaje,
que es tiempo sucesivo y emblema.
Quien juega con un niño juega con algo
cercano y misterioso;
yo quise jugar con Mis hijos.
Estuve entre ellos con asombro y ternura.
Por obra de una magia
nací curiosamente de un vientre.
Viví hechizado, encarcelado en un cuerpo
y en la humildad de un alma.
Conocí la memoria,
esa moneda que no es nunca la misma.
Conocí la esperanza y el temor,
esos dos rostros del incierto futuro.
Conocí la vigilia, el sueño, los sueños,
la ignorancia, la carne,
los torpes laberintos de la razón,
la amistad de los hombres,
la misteriosa devoción de los perros.
Fui amado, comprendido, alabado y pendí de una cruz.
Bebí la copa hasta las heces.
Vi por Mis ojos lo que nunca había visto:
la noche y sus estrellas.
Conocí lo pulido, lo arenoso, lo desparejo, lo áspero,
el sabor de la miel y de la manzana,
el agua en la garganta de la sed,
el peso de un metal en la palma,
la voz humana, el rumor de unos pasos sobre la hierba,
el olor de la lluvia en Galilea,
el alto grito de los pájaros.
Conocí también la amargura.
He encomendado esta escritura a un hombre cualquiera;
no será nunca lo que quiero decir,
no dejará de ser su reflejo.
Desde Mi eternidad caen estos signos.
Que otro, no el que es ahora su amanuense, escriba el poema.
Mañana seré un tigre entre los tigres
y predicaré Mi ley a su selva,
o un gran árbol en Asia.
A veces pienso con nostalgia
en el olor de esa carpintería.
"Elogio de la sombra" (1969)
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 202 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 866
Jorge Luis Borges
Lucas, XXIII
Gentil o hebreo o simplemente un hombre
cuya cara en el tiempo se ha perdido;
ya no rescataremos del olvido
las silenciosas letras de su nombre.
Supo de la clemencia lo que puede
saber un bandolero que Judea
clava a una cruz. Del tiempo que antecede
nada alcanzamos hoy. En su tarea
última de morir crucificado
oyó, entre los escarnios de la gente,
que el que estaba muriéndose a su lado
era Dios y le dijo ciegamente:
Acuérdate de mí cuando vinieres
a tu reino, y la voz inconcebible
que un día juzgará a todos los seres
le prometió desde la Cruz terrible
el Paraíso. Nada más dijeron
hasta que vino el fin, pero la historia
no dejará que muera la memoria
de aquella tarde en que los dos murieron.
Oh amigos, la inocencia de este amigo
de Jesucristo, ese candor que hizo
que pidiera y ganara el Paraíso
desde las ignominias del castigo,
era el que tantas veces al pecado
lo arrojó y al azar ensangrentado.
"El hacedor" (1960)
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", págs. 146 e 147 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
cuya cara en el tiempo se ha perdido;
ya no rescataremos del olvido
las silenciosas letras de su nombre.
Supo de la clemencia lo que puede
saber un bandolero que Judea
clava a una cruz. Del tiempo que antecede
nada alcanzamos hoy. En su tarea
última de morir crucificado
oyó, entre los escarnios de la gente,
que el que estaba muriéndose a su lado
era Dios y le dijo ciegamente:
Acuérdate de mí cuando vinieres
a tu reino, y la voz inconcebible
que un día juzgará a todos los seres
le prometió desde la Cruz terrible
el Paraíso. Nada más dijeron
hasta que vino el fin, pero la historia
no dejará que muera la memoria
de aquella tarde en que los dos murieron.
Oh amigos, la inocencia de este amigo
de Jesucristo, ese candor que hizo
que pidiera y ganara el Paraíso
desde las ignominias del castigo,
era el que tantas veces al pecado
lo arrojó y al azar ensangrentado.
"El hacedor" (1960)
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", págs. 146 e 147 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 784
Jorge Luis Borges
Poema anverso
Dormías. Te despierto.
La gran mañana depara la ilusión de un principio.
Te habías olvidado de Virgilio. Ahí están los hexámetros.
Te traigo muchas cosas.
Las cuatro raíces del griego: la tierra, el agua, el fuego, el aire.
Un solo nombre de mujer.
La amistad de la luna.
Los claros colores del atlas.
El olvido, que purifica.
La memoria que elige y que reescribe.
El hábito que nos ayuda a sentir que somos inmortales.
La esfera y las agujas que parcelan el inasible tiempo.
La fragancia del sándalo.
Las dudas que llamamos, no sin alguna vanidad, metafísica.
La curva del bastón que tu mano espera.
El sabor de las uvas y de la miel.
"La cifra", 1981
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 554 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
La gran mañana depara la ilusión de un principio.
Te habías olvidado de Virgilio. Ahí están los hexámetros.
Te traigo muchas cosas.
Las cuatro raíces del griego: la tierra, el agua, el fuego, el aire.
Un solo nombre de mujer.
La amistad de la luna.
Los claros colores del atlas.
El olvido, que purifica.
La memoria que elige y que reescribe.
El hábito que nos ayuda a sentir que somos inmortales.
La esfera y las agujas que parcelan el inasible tiempo.
La fragancia del sándalo.
Las dudas que llamamos, no sin alguna vanidad, metafísica.
La curva del bastón que tu mano espera.
El sabor de las uvas y de la miel.
"La cifra", 1981
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 554 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 444
Jorge Luis Borges
El tercer hombre
Dirijo este poema
(por ahora aceptemos esa palabra)
al tercer hombre que se cruzó conmigo antenoche.
no menos misterioso que el de Aristóteles.
El sábado salí.
La noche estaba llena de gente;
hubo sin duda un tercer hombre,
como hubo un cuarto y un primero.
No sé si nos miramos;
él iba a Paraguay, yo iba a Córdoba.
Casi lo han engendrado estas palabras;
nunca sabré su nombre.
Sé que hay un sabor que prefiere.
Sé que ha mirado lentamente la luna.
No es imposible que haya muerto.
Leerá lo que ahora escribo y no sabrá
que me refiero a él.
En el secreto porvenir
podemos ser rivales y respetarnos
o amigos y querernos.
He ejecutado un acto irreparable,
he establecido un vínculo.
En este mundo cotidiano,
que se parece tanto
al libro de las Mil y Una Noches,
no hay un solo acto que no corra el albur
de ser una operación de la magia,
no hay un solo hecho que no pueda ser el primero
de una serie infinita.
Me pregunto qué sombras no arrojarán
estas ociosas líneas.
"La cifra", 1981
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", págs. 550 e 551 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
(por ahora aceptemos esa palabra)
al tercer hombre que se cruzó conmigo antenoche.
no menos misterioso que el de Aristóteles.
El sábado salí.
La noche estaba llena de gente;
hubo sin duda un tercer hombre,
como hubo un cuarto y un primero.
No sé si nos miramos;
él iba a Paraguay, yo iba a Córdoba.
Casi lo han engendrado estas palabras;
nunca sabré su nombre.
Sé que hay un sabor que prefiere.
Sé que ha mirado lentamente la luna.
No es imposible que haya muerto.
Leerá lo que ahora escribo y no sabrá
que me refiero a él.
En el secreto porvenir
podemos ser rivales y respetarnos
o amigos y querernos.
He ejecutado un acto irreparable,
he establecido un vínculo.
En este mundo cotidiano,
que se parece tanto
al libro de las Mil y Una Noches,
no hay un solo acto que no corra el albur
de ser una operación de la magia,
no hay un solo hecho que no pueda ser el primero
de una serie infinita.
Me pregunto qué sombras no arrojarán
estas ociosas líneas.
"La cifra", 1981
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", págs. 550 e 551 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 164
Jorge Luis Borges
Epílogo
Ya cumplida la cifra de los pasos
que te fue dado andar sobre la tierra,
digo que has muerto. Yo también he muerto.
Yo, que recuerdo la precisa noche
el ignorado adiós, hoy me pregunto:
¿Qué habrá sido de aquellos dos muchachos
que hacia mil novecientos veintitantos
buscaban con ingenua fe platónica
por las largas aceras de la noche
del Sur o en la guitarra de Paredes
o en fábulas de esquina y de cuchillo
o en el alba, que no ha tocado nadie,
Hermano en los metales de Quevedo
y en el amor del numeroso hexámetro,
descubridor (todos entonces lo éramos)
de ese antiguo instrumento, la metáfora,
Francisco Luis, del estudioso libro,
ojalá compartieras esta vana
tarde conmigo, inexplicablemente,
y me ayudaras a limar los versos.
Jorge Luis Borges | "Poesía Completa", pág. 536 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
que te fue dado andar sobre la tierra,
digo que has muerto. Yo también he muerto.
Yo, que recuerdo la precisa noche
el ignorado adiós, hoy me pregunto:
¿Qué habrá sido de aquellos dos muchachos
que hacia mil novecientos veintitantos
buscaban con ingenua fe platónica
por las largas aceras de la noche
del Sur o en la guitarra de Paredes
o en fábulas de esquina y de cuchillo
o en el alba, que no ha tocado nadie,
Hermano en los metales de Quevedo
y en el amor del numeroso hexámetro,
descubridor (todos entonces lo éramos)
de ese antiguo instrumento, la metáfora,
Francisco Luis, del estudioso libro,
ojalá compartieras esta vana
tarde conmigo, inexplicablemente,
y me ayudaras a limar los versos.
Jorge Luis Borges | "Poesía Completa", pág. 536 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 708
Jorge Luis Borges
Andrés Armoa
Los años le han dejado unas palabras en guaraní, que sabe usar cuando la
ocasión lo requiere, pero que no podría traducir sin algún trabajo.
Los otros soldados lo aceptan, pero algunos (no todos) sienten que algo ajeno
hay en él, como si fuera hereje o infiel o padeciera un mal.
Este rechazo lo fastidia menos que el interés de los reclutas.
No es bebedor, pero suele achisparse los sábados.
Tiene la costumbre del mate, que puebla de algún modo la soedad.
Las mujeres no lo quieren y él no las busca.
Tiene un hijo en Dolores. Hace años que no sabe nada de él, a la manera de la
gente sencilla que no se escribe.
No es hombre de buena conversación, pero suele contar, siempre con las mismas
palabras, aquella larga marcha de tantas leguas desde Junín hasta San Carlos.
Quizá la cuenta con las mismas palabras, porque las sabe de memoria y ha
olvidado los hechos.
No tiene catre. Duerme sobre el recado y no sabe qué cosa es la pesadilla.
Tiene la conciencia tranquila. Se ha limitado a cumplir órdenes.
Goza de la confianza de sus jefes.
Es el degollador.
Ha perdido la cuenta de las veces que ha visto el alba en el desierto.
Ha perdido la cuenta de las gargantas, pero no olvidará la primera y los
visajes que hizo el pampa.
Nunca lo ascenderán. No debe llamar la atención.
En su provincia fue domador. Ya es incapaz de jinetear un bagual, pero le
gustan los caballos y los entiende.
Es amigo de un indio.
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 549 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
ocasión lo requiere, pero que no podría traducir sin algún trabajo.
Los otros soldados lo aceptan, pero algunos (no todos) sienten que algo ajeno
hay en él, como si fuera hereje o infiel o padeciera un mal.
Este rechazo lo fastidia menos que el interés de los reclutas.
No es bebedor, pero suele achisparse los sábados.
Tiene la costumbre del mate, que puebla de algún modo la soedad.
Las mujeres no lo quieren y él no las busca.
Tiene un hijo en Dolores. Hace años que no sabe nada de él, a la manera de la
gente sencilla que no se escribe.
No es hombre de buena conversación, pero suele contar, siempre con las mismas
palabras, aquella larga marcha de tantas leguas desde Junín hasta San Carlos.
Quizá la cuenta con las mismas palabras, porque las sabe de memoria y ha
olvidado los hechos.
No tiene catre. Duerme sobre el recado y no sabe qué cosa es la pesadilla.
Tiene la conciencia tranquila. Se ha limitado a cumplir órdenes.
Goza de la confianza de sus jefes.
Es el degollador.
Ha perdido la cuenta de las veces que ha visto el alba en el desierto.
Ha perdido la cuenta de las gargantas, pero no olvidará la primera y los
visajes que hizo el pampa.
Nunca lo ascenderán. No debe llamar la atención.
En su provincia fue domador. Ya es incapaz de jinetear un bagual, pero le
gustan los caballos y los entiende.
Es amigo de un indio.
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 549 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 094
Fernando Pessoa
É inútil prolongar a conversa de todo este silêncio.
É inútil prolongar a conversa de todo este silêncio.
Jazes sentado, fumando, no canto do sofá grande —
Jazo sentado, fumando, no sofá de cadeira funda,
Entre nós não houve, vai para uma hora,
Senão os olhares de uma só vontade de dizer.
Renovávamos, apenas, os cigarros — o novo no aceso do velho
E continuávamos a conversa silenciosa,
Interrompida apenas pelo desejo olhado de falar...
Sim, é inútil,
Mas tudo, até a vida dos campos é igualmente inútil
Há coisas que são difíceis de dizer...
Este problema, por exemplo.
De qual de nós é que ela gosta? Como é que podemos chegar a discutir isso?
Nem falar nela, não é verdade?
E sobretudo não ser o primeiro a pensar em falar nela!
A falar nela ao impassível outro e amigo...
Caiu a cinza do teu cigarro no teu casaco preto —
Ia advertir-te, mas para isso era preciso falar...
Entreolhámo-nos de novo, como transeuntes cruzados.
E o pecado mútuo que não cometemos
Assomou ao mesmo tempo ao fundo dos dois olhares.
De repente espreguiças-te, semi-ergues-te — Escusas de falar...
"Vou-me deitar!" dizes, porque o vais dizer.
E tudo isto, tão psicológico, tão involuntário,
Por causa de uma empregada de escritório agradável e solene.
Ah, vamo-nos deitar!
Se fizer versos a respeito disto, já sabes, é desprezo!
Jazes sentado, fumando, no canto do sofá grande —
Jazo sentado, fumando, no sofá de cadeira funda,
Entre nós não houve, vai para uma hora,
Senão os olhares de uma só vontade de dizer.
Renovávamos, apenas, os cigarros — o novo no aceso do velho
E continuávamos a conversa silenciosa,
Interrompida apenas pelo desejo olhado de falar...
Sim, é inútil,
Mas tudo, até a vida dos campos é igualmente inútil
Há coisas que são difíceis de dizer...
Este problema, por exemplo.
De qual de nós é que ela gosta? Como é que podemos chegar a discutir isso?
Nem falar nela, não é verdade?
E sobretudo não ser o primeiro a pensar em falar nela!
A falar nela ao impassível outro e amigo...
Caiu a cinza do teu cigarro no teu casaco preto —
Ia advertir-te, mas para isso era preciso falar...
Entreolhámo-nos de novo, como transeuntes cruzados.
E o pecado mútuo que não cometemos
Assomou ao mesmo tempo ao fundo dos dois olhares.
De repente espreguiças-te, semi-ergues-te — Escusas de falar...
"Vou-me deitar!" dizes, porque o vais dizer.
E tudo isto, tão psicológico, tão involuntário,
Por causa de uma empregada de escritório agradável e solene.
Ah, vamo-nos deitar!
Se fizer versos a respeito disto, já sabes, é desprezo!
1 513
Jorge Luis Borges
Las dos catedrales
En esa biblioteca de Almagro Sur
compartimos la rutina y el tedio
y la morosa clasificación de los libros
según el orden decimal de Bruselas
y me confiaste tu curiosa esperanza
de escribir un poema que observara
verso por verso, estrofa por estrofa,
las divisiones y las proporciones
de la remota catedral de Chartres
(que tus ojos de carne no vieron nunca)
y que fuera el coro, y las naves,
y el ábside, el altar y las torres.
Ahora, Schiavo, estás muerto.
Desde el cielo platónico habrás mirado
con sonriente piedad
la clara catedral de erguida piedra
y tu secreta catedral tipográfica
y sabrás que las dos,
la que erigieron las generaciones de Francia
y la que urdió tu sombra,
son copias temporales y mortales
de un arquetipo inconcebible.
Jorge Luis Borges | "Poesía Completa", pág. 528 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
compartimos la rutina y el tedio
y la morosa clasificación de los libros
según el orden decimal de Bruselas
y me confiaste tu curiosa esperanza
de escribir un poema que observara
verso por verso, estrofa por estrofa,
las divisiones y las proporciones
de la remota catedral de Chartres
(que tus ojos de carne no vieron nunca)
y que fuera el coro, y las naves,
y el ábside, el altar y las torres.
Ahora, Schiavo, estás muerto.
Desde el cielo platónico habrás mirado
con sonriente piedad
la clara catedral de erguida piedra
y tu secreta catedral tipográfica
y sabrás que las dos,
la que erigieron las generaciones de Francia
y la que urdió tu sombra,
son copias temporales y mortales
de un arquetipo inconcebible.
Jorge Luis Borges | "Poesía Completa", pág. 528 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
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