Poemas neste tema
Destino e Superação
Jorge Luis Borges
Metáforas de Las Mil Y Una Noches
La primera metáfora es el río.
Las grandes aguas. El cristal viviente
Que guarda esas queridas maravillas
Que fueron del Islam y que son tuyas
Y mías hoy. El todopoderoso
Talismán que también es un esclavo;
El genio confinado en la vasija
De cobre por el sello salomónico;
El juramento de aquel rey que entrega
Su reina de una noche a la justicia
De la espada, la luna, que está sola;
Las manos que se lavan con ceniza;
Los viajes de Simbad, ese Odiseo
Urgido por la sed de su aventura,
No castigado por un dios; la lámpara;
Los símbolos que anuncian a Rodrigo
La conquista de España por los árabes;
El simio que revela que es un hombre,
Jugando al ajedrez; el rey leproso;
Las altas caravanas; la montaña
De piedra imán que hace estallar la nave;
El jeque y la gacela; un orbe fluido
De formas que varían como nubes,
Sujetas al arbitrio del Destino
O del Azar, que son la misma cosa:
El mendigo que puede ser un ángel
Y la caverna que se llama Sésamo.
La segunda metáfora es la trama
De un tapiz, que propone a la mirada
Un caos de colores y de líneas
Irresponsables, un azar y un vértigo,
Pero un orden secreto lo gobierna.
Como aquel otro sueño, el Universo,
El Libro de las Noches está hecho
De cifras tutelares y de hábitos:
Los siete hermanos y los siete viajes,
Los tres cadíes y los tres deseos
De quien miró la Noche de las Noches,
La negra cabellera enamorada
En que el amante ve tres noches juntas,
Los tres visires y los tres castigos,
Y encima de las otras la primera
Y última cifra del Señor; el Uno.
La tercera metáfora es un sueño
Agarenos y persas lo soñaron
En los portales del velado Oriente
O en vergeles que ahora son del polvo
Y seguirán soñándolo los hombres
Hasta el último fin de su jornada.
Como en la paradoja del eleata,
El sueño se disgrega en otro sueño
Y ése en otro y en otros, que entretejen
Ociosos un ocioso laberinto.
En el libro está el Libro. Sin saberlo,
La reina cuenta al rey la ya olvidada
Historia de los dos. Arrebatados
Por el tumulto de anteriores magias,
No saben quiénes son. Siguen soñando.
La cuarta es la metáfora de un mapa
De esa región indefinida, el Tiempo,
De cuanto miden las graduales sombras
Y el perpetuo desgaste de los mármoles
Y los pasos de las generaciones.
Todo. La voz y el eco, lo que miran
Las dos opuestas caras del Bifronte,
Mundos de plata y mundos de oro rojo
Y la larga vigilia de los astros.
Dicen los árabes que nadie puede
Leer hasta el fin el Libro de las Noches.
Las Noches son el Tiempo, el que no duerme.
Sigue leyendo mientras muere el día
Y Shahrazad te contará tu historia.
Jorge Luis Borges | "Poesía Completa", págs. 478, 479 e 480 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
Las grandes aguas. El cristal viviente
Que guarda esas queridas maravillas
Que fueron del Islam y que son tuyas
Y mías hoy. El todopoderoso
Talismán que también es un esclavo;
El genio confinado en la vasija
De cobre por el sello salomónico;
El juramento de aquel rey que entrega
Su reina de una noche a la justicia
De la espada, la luna, que está sola;
Las manos que se lavan con ceniza;
Los viajes de Simbad, ese Odiseo
Urgido por la sed de su aventura,
No castigado por un dios; la lámpara;
Los símbolos que anuncian a Rodrigo
La conquista de España por los árabes;
El simio que revela que es un hombre,
Jugando al ajedrez; el rey leproso;
Las altas caravanas; la montaña
De piedra imán que hace estallar la nave;
El jeque y la gacela; un orbe fluido
De formas que varían como nubes,
Sujetas al arbitrio del Destino
O del Azar, que son la misma cosa:
El mendigo que puede ser un ángel
Y la caverna que se llama Sésamo.
La segunda metáfora es la trama
De un tapiz, que propone a la mirada
Un caos de colores y de líneas
Irresponsables, un azar y un vértigo,
Pero un orden secreto lo gobierna.
Como aquel otro sueño, el Universo,
El Libro de las Noches está hecho
De cifras tutelares y de hábitos:
Los siete hermanos y los siete viajes,
Los tres cadíes y los tres deseos
De quien miró la Noche de las Noches,
La negra cabellera enamorada
En que el amante ve tres noches juntas,
Los tres visires y los tres castigos,
Y encima de las otras la primera
Y última cifra del Señor; el Uno.
La tercera metáfora es un sueño
Agarenos y persas lo soñaron
En los portales del velado Oriente
O en vergeles que ahora son del polvo
Y seguirán soñándolo los hombres
Hasta el último fin de su jornada.
Como en la paradoja del eleata,
El sueño se disgrega en otro sueño
Y ése en otro y en otros, que entretejen
Ociosos un ocioso laberinto.
En el libro está el Libro. Sin saberlo,
La reina cuenta al rey la ya olvidada
Historia de los dos. Arrebatados
Por el tumulto de anteriores magias,
No saben quiénes son. Siguen soñando.
La cuarta es la metáfora de un mapa
De esa región indefinida, el Tiempo,
De cuanto miden las graduales sombras
Y el perpetuo desgaste de los mármoles
Y los pasos de las generaciones.
Todo. La voz y el eco, lo que miran
Las dos opuestas caras del Bifronte,
Mundos de plata y mundos de oro rojo
Y la larga vigilia de los astros.
Dicen los árabes que nadie puede
Leer hasta el fin el Libro de las Noches.
Las Noches son el Tiempo, el que no duerme.
Sigue leyendo mientras muere el día
Y Shahrazad te contará tu historia.
Jorge Luis Borges | "Poesía Completa", págs. 478, 479 e 480 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 225
Pablo Neruda
Outra Coisa
Sucedem-se tão poucas coisas
que devo sempre recontá-las.
Ninguém me dá asfodelos
e ninguém me faz suspirar.
Porque cheguei à encruzilhada
de um arrevesado destino
quando se apagam os relógios
e cai o céu sobre o céu
até que o dia moribundo
tira a lua para passear.
Até quando se desenreda
esta beleza equinocial
que de verde passa à redonda,
de onda marinha à catarata,
de sol soberbo à lua branca,
de solidão a capitólio,
sem que se altere a equação
do mundo em que não ocorre nada.
Não ocorre nada senão um dia
que como exemplar estudante
se senta com seus galardões
atrás de outro dia premiado,
até que o coro semanal
se converteu num anel
que nem a noite transfigura
porque chega tão adornada,
tão portentosa como sempre.
Vamos ver se pescam peixes loucos
que subam como ornitorrincos
pelas paredes de minha casa
e rompam o novo equilíbrio
que me persegue e me atormenta.
que devo sempre recontá-las.
Ninguém me dá asfodelos
e ninguém me faz suspirar.
Porque cheguei à encruzilhada
de um arrevesado destino
quando se apagam os relógios
e cai o céu sobre o céu
até que o dia moribundo
tira a lua para passear.
Até quando se desenreda
esta beleza equinocial
que de verde passa à redonda,
de onda marinha à catarata,
de sol soberbo à lua branca,
de solidão a capitólio,
sem que se altere a equação
do mundo em que não ocorre nada.
Não ocorre nada senão um dia
que como exemplar estudante
se senta com seus galardões
atrás de outro dia premiado,
até que o coro semanal
se converteu num anel
que nem a noite transfigura
porque chega tão adornada,
tão portentosa como sempre.
Vamos ver se pescam peixes loucos
que subam como ornitorrincos
pelas paredes de minha casa
e rompam o novo equilíbrio
que me persegue e me atormenta.
1 137
Pablo Neruda
O Tempo Que Não Se Perdeu
Não se contam as ilusões
nem as compreensões amargas,
não há medida para contar
o que não podia acontecer-nos,
o que nos rondou como besouro
sem que tivéssemos percebido
do que estávamos perdendo.
Perder até perder a vida
é viver a vida e a morte
não são coisas passageiras
mas sim constantes, evidentes,
a continuidade do vazio,
o silêncio em que cai tudo
e por fim nos mesmos caímos.
Ai! o que esteve tão cerca
sem que pudéssemos saber.
Ai! o que não podia ser
quando talvez podia ser.
Tantas asas circunvoaram
as montanhas da tristeza
e tantas rodas sacudiram
a estrada do destino
que já não há nada a perder.
Terminaram-se os lamentos.
nem as compreensões amargas,
não há medida para contar
o que não podia acontecer-nos,
o que nos rondou como besouro
sem que tivéssemos percebido
do que estávamos perdendo.
Perder até perder a vida
é viver a vida e a morte
não são coisas passageiras
mas sim constantes, evidentes,
a continuidade do vazio,
o silêncio em que cai tudo
e por fim nos mesmos caímos.
Ai! o que esteve tão cerca
sem que pudéssemos saber.
Ai! o que não podia ser
quando talvez podia ser.
Tantas asas circunvoaram
as montanhas da tristeza
e tantas rodas sacudiram
a estrada do destino
que já não há nada a perder.
Terminaram-se os lamentos.
1 335
Jorge Luis Borges
Milonga del forastero
La historia corre pareja,
La historia siempre es igual;
La cuentan en Buenos Aires
Y en la campaña oriental.
Siempre son dos los que tallan,
Un propio y un forastero;
Siempre es de tarde. En la tarde
Está luciendo el lucero.
Nunca se han visto la cara,
No se volverán a ver;
No se disputan haberes
Ni el favor de una mujer.
Al forastero le han dicho
Que en el pago hay un valiente.
Para probarlo ha venido
Y lo busca entre la gente.
Lo convida de buen modo,
No alza la voz ni amenaza;
Se entienden y van saliendo
Para no ofender la casa.
Ya se cruzan los puñales,
Ya se enredó la madeja,
Ya quedó tendido un hombre
Que muere y que no se queja.
Sólo esa tarde se vieron.
No se volverán a ver;
No los movió la codicia
Ni el amor de una mujer.
No vale ser el más diestro,
No vale ser el más fuerte;
Siempre el que muere es aquel
Que vino a buscar la muerte.
Para esa prueba vivieron
Toda su vida esos hombres;
Ya se han borrado las caras,
Ya se borrarán los nombres.
"Historia de la noche" (1977)
Jorge Luis Borges | "Poesía Completa", pág. 494 e 495 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
La historia siempre es igual;
La cuentan en Buenos Aires
Y en la campaña oriental.
Siempre son dos los que tallan,
Un propio y un forastero;
Siempre es de tarde. En la tarde
Está luciendo el lucero.
Nunca se han visto la cara,
No se volverán a ver;
No se disputan haberes
Ni el favor de una mujer.
Al forastero le han dicho
Que en el pago hay un valiente.
Para probarlo ha venido
Y lo busca entre la gente.
Lo convida de buen modo,
No alza la voz ni amenaza;
Se entienden y van saliendo
Para no ofender la casa.
Ya se cruzan los puñales,
Ya se enredó la madeja,
Ya quedó tendido un hombre
Que muere y que no se queja.
Sólo esa tarde se vieron.
No se volverán a ver;
No los movió la codicia
Ni el amor de una mujer.
No vale ser el más diestro,
No vale ser el más fuerte;
Siempre el que muere es aquel
Que vino a buscar la muerte.
Para esa prueba vivieron
Toda su vida esos hombres;
Ya se han borrado las caras,
Ya se borrarán los nombres.
"Historia de la noche" (1977)
Jorge Luis Borges | "Poesía Completa", pág. 494 e 495 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 259
Carlos Drummond de Andrade
As Letras Em Jantar
Meu primeiro banquete literário.
O espelho art nouveau do Hotel Avenida
reflete doze ilustres escritores.
Convidado! sento à mesa dos ilustres,
ilustre me tornando em potencial,
representante da escola, por nascer,
dos bárbaros futuristas do Curral.
Osvaldo de Araújo, Aldo Delfino,
Mário Mendes Campos, cristais, flores,
Abílio Barreto, Silva Guimaraens,
Rangel Coelho, quem mais? Não os distingo,
pois nem distingo a mim, de tão repleta
esta hora (o vinho, a carne) de horizontes.
Qual a razão do bródio? Precisa haver razão
para bródios? As letras mandam
comer, sorver a glória deste instante,
Agripa de Vasconcelos, o poeta,
recém-eleito acadêmico mineiro,
oferece-nos o prândio. Na verdade
nós é que devíamos prestar-lhe
este preito ritual.
Mas ele paga. E recita
à sobremesa, com voz clara:
“O meu destino… onde me levará?”.
A pergunta ressoa (garfos, copos)
e ninguém na mesa em festa ousa fazer
de si para si mesmo
a grave indagação.
Quedamos importantes, paralisados,
na foto de magnésio.
O espelho art nouveau do Hotel Avenida
reflete doze ilustres escritores.
Convidado! sento à mesa dos ilustres,
ilustre me tornando em potencial,
representante da escola, por nascer,
dos bárbaros futuristas do Curral.
Osvaldo de Araújo, Aldo Delfino,
Mário Mendes Campos, cristais, flores,
Abílio Barreto, Silva Guimaraens,
Rangel Coelho, quem mais? Não os distingo,
pois nem distingo a mim, de tão repleta
esta hora (o vinho, a carne) de horizontes.
Qual a razão do bródio? Precisa haver razão
para bródios? As letras mandam
comer, sorver a glória deste instante,
Agripa de Vasconcelos, o poeta,
recém-eleito acadêmico mineiro,
oferece-nos o prândio. Na verdade
nós é que devíamos prestar-lhe
este preito ritual.
Mas ele paga. E recita
à sobremesa, com voz clara:
“O meu destino… onde me levará?”.
A pergunta ressoa (garfos, copos)
e ninguém na mesa em festa ousa fazer
de si para si mesmo
a grave indagação.
Quedamos importantes, paralisados,
na foto de magnésio.
1 022
Sophia de Mello Breyner Andresen
Vii. Não Procures Verdade No Que Sabes
Não procures verdade no que sabes
Nem destino procures nos teus gestos
Tudo quanto acontece é solitário
Fora de saber fora das leis
Dentro de um ritmo cego inumerável
Onde nunca foi dito nenhum nome
Nem destino procures nos teus gestos
Tudo quanto acontece é solitário
Fora de saber fora das leis
Dentro de um ritmo cego inumerável
Onde nunca foi dito nenhum nome
1 257
Régis Bonvicino
RB Resolve Ser Poeta
Nas páginas de "La Rosa Profunda"
descubro que escolhi
a mais curiosa das profissões humanas,
salvo que todas, a seu modo, o são.
Como os alquimistas
que buscaram a pedra filosofal
no azougue fugitivo,
farei com que as palavras comuns
— naipes marcados do tahur, moeda da plebe —
rendam a magia que foi sua
quando Thor era o nume e o estrépito,
o trovão e a prece.
No dialeto de hoje,
direi, de minha forma, as coisas eternas;
tratarei de não ser indigno
do grande eco de Camões.
Este pó(eta) que sou será invulnerável.
Se uma mulher compartilhar de meu amor,
meu verso roçará a décima esfera dos céus concêntricos;
se uma mulher desdenhar meu amor,
farei de minha tristeza uma música,
um alto rio que siga ressoando no tempo.
Viverei de esquecer-me.
Serei a cara que entrevejo e esqueço,
Judas que aceita
a divina missão de ser traidor,
Calibán no lamaçal,
um soldado mercenário que morre
sem temor e sem fé,
Polícrates que vê com espanto
o anel devolvido pelo destino,
serei o amigo que me odeia.
O Rubáiyát me dará o rouxinol
e os Texperts as palavras-espadas.
Máscaras, agonias, ressurreições,
desmancharam e mancharam minha sorte:
e, alguma vez, talvez agora,
eu seja Jorge Luis Borges.
In: BONVICINO, Régis. Más companhias: poesia, 1983/1986. São Paulo: Olavobrás, 1987.
NOTA DE RÉGIS BONVICINO: Tradução-encarnação do poema "Browning Resuelve Ser Poeta", de Jorge Luis Borges, do livro LA ROSA PROFUND
descubro que escolhi
a mais curiosa das profissões humanas,
salvo que todas, a seu modo, o são.
Como os alquimistas
que buscaram a pedra filosofal
no azougue fugitivo,
farei com que as palavras comuns
— naipes marcados do tahur, moeda da plebe —
rendam a magia que foi sua
quando Thor era o nume e o estrépito,
o trovão e a prece.
No dialeto de hoje,
direi, de minha forma, as coisas eternas;
tratarei de não ser indigno
do grande eco de Camões.
Este pó(eta) que sou será invulnerável.
Se uma mulher compartilhar de meu amor,
meu verso roçará a décima esfera dos céus concêntricos;
se uma mulher desdenhar meu amor,
farei de minha tristeza uma música,
um alto rio que siga ressoando no tempo.
Viverei de esquecer-me.
Serei a cara que entrevejo e esqueço,
Judas que aceita
a divina missão de ser traidor,
Calibán no lamaçal,
um soldado mercenário que morre
sem temor e sem fé,
Polícrates que vê com espanto
o anel devolvido pelo destino,
serei o amigo que me odeia.
O Rubáiyát me dará o rouxinol
e os Texperts as palavras-espadas.
Máscaras, agonias, ressurreições,
desmancharam e mancharam minha sorte:
e, alguma vez, talvez agora,
eu seja Jorge Luis Borges.
In: BONVICINO, Régis. Más companhias: poesia, 1983/1986. São Paulo: Olavobrás, 1987.
NOTA DE RÉGIS BONVICINO: Tradução-encarnação do poema "Browning Resuelve Ser Poeta", de Jorge Luis Borges, do livro LA ROSA PROFUND
1 521
Régis Bonvicino
Dias em Seguida
estoit il lors temps de moy taire?
françois villon
vida — a que me convidas?
aos becos sem saída,
às noites mal dormidas,
à esperança perdida,
ao dano dos inseticidas,
à brasília podrida,
à fé de n. s. aparecida,
às idéias traídas,
às poesias reunidas,
às migalhas do rei midas,
às verdades não vividas,
aos dias em seguida?
vida — a que me condenas?
à retribuição das penas,
ao riso das hienas,
aos banqueiros da onzena,
ao assassino de viena,
à boa alma de mecenas,
ao remorso de madalena,
ao socorro da sirena,
ao torpor das cantilenas,
à calvície de melena,
ao destino das antenas,
a morrer apenas?
In: BONVICINO, Régis. 33 poemas. São Paulo: Iluminuras: Secretaria de Estado da Cultura, 1990.
NOTA: Publicado no Folhetim de 01 jan. 1988; Este poema foi escrito no dia do 88o. aniversário da Repúblic
françois villon
vida — a que me convidas?
aos becos sem saída,
às noites mal dormidas,
à esperança perdida,
ao dano dos inseticidas,
à brasília podrida,
à fé de n. s. aparecida,
às idéias traídas,
às poesias reunidas,
às migalhas do rei midas,
às verdades não vividas,
aos dias em seguida?
vida — a que me condenas?
à retribuição das penas,
ao riso das hienas,
aos banqueiros da onzena,
ao assassino de viena,
à boa alma de mecenas,
ao remorso de madalena,
ao socorro da sirena,
ao torpor das cantilenas,
à calvície de melena,
ao destino das antenas,
a morrer apenas?
In: BONVICINO, Régis. 33 poemas. São Paulo: Iluminuras: Secretaria de Estado da Cultura, 1990.
NOTA: Publicado no Folhetim de 01 jan. 1988; Este poema foi escrito no dia do 88o. aniversário da Repúblic
1 423
Mariana Ianelli
Testamento
"Chora,
irmão pequeno, chora,
Cumpre a tua dor, exerce o rito da agonia.
Porque cumprir a dor é também
cumprir o seu próprio destino."
(Mário de Andrade - Rito do Irmão Pequeno)
A vida, para desejares
viver.
Um rosto emprestado de Deus
suscita da calada
para ser um rosto de homem,
teu voto de beleza.
O tempo de vir
é fortuna que não escolheste,
tua mãe é o primeiro regaço que não escolheste,
primeiro amor para amar, exaltado e fiel.
Mais tarde, o teu corpo desiludido
ou transformado em fonte,
um amigo arrastado no vento,
adágio seduzido,
mais tarde e de novo o silêncio,
que já não é o teu sereno,
mas uma tristeza inimiga
mais leal para ti que o teu corpo,
que o teu nome sonoro
e as concessões pela mãe.
Procuras um amor natural
como quando nada sabias,
mas a perda de Deus te ensinou,
como aos outros, a desconfiar.
Uma doçura é tão próxima,
mas e o teu pavor de amar ...
Na concha acanhada, durante,
escutas o sangue no passeio pelos dedos,
escutas no peito uma autonomia ignota.
Daí compreendes o sigiloso
de perseverar e doer ...
Tu és a vida que não veio,
e que mais sinceramente, no entanto,
está perto da tua nitidez.
És teu próprio filho emudecido, desatento.
Mesmo que sintas frio, como sentes.
irmão pequeno, chora,
Cumpre a tua dor, exerce o rito da agonia.
Porque cumprir a dor é também
cumprir o seu próprio destino."
(Mário de Andrade - Rito do Irmão Pequeno)
A vida, para desejares
viver.
Um rosto emprestado de Deus
suscita da calada
para ser um rosto de homem,
teu voto de beleza.
O tempo de vir
é fortuna que não escolheste,
tua mãe é o primeiro regaço que não escolheste,
primeiro amor para amar, exaltado e fiel.
Mais tarde, o teu corpo desiludido
ou transformado em fonte,
um amigo arrastado no vento,
adágio seduzido,
mais tarde e de novo o silêncio,
que já não é o teu sereno,
mas uma tristeza inimiga
mais leal para ti que o teu corpo,
que o teu nome sonoro
e as concessões pela mãe.
Procuras um amor natural
como quando nada sabias,
mas a perda de Deus te ensinou,
como aos outros, a desconfiar.
Uma doçura é tão próxima,
mas e o teu pavor de amar ...
Na concha acanhada, durante,
escutas o sangue no passeio pelos dedos,
escutas no peito uma autonomia ignota.
Daí compreendes o sigiloso
de perseverar e doer ...
Tu és a vida que não veio,
e que mais sinceramente, no entanto,
está perto da tua nitidez.
És teu próprio filho emudecido, desatento.
Mesmo que sintas frio, como sentes.
897
Mary Celeste Bueno
Primavera
A estação libidinosa,
Plena do gosto da vida,
Imprevisível, garrida,
Lânguida e leve, goza.
Plantas, animais e gente,
Cheínhos de seiva e luz,
Erguem-se falicamente,
Ao que o destino os conduz.
Tempo de dor e prazer
Dias de sol e de chuva:
Um novo ciclo amanhece...
Sob a influência da Lua
Assim como tudo, acontece
São as sementes do ser.
Plena do gosto da vida,
Imprevisível, garrida,
Lânguida e leve, goza.
Plantas, animais e gente,
Cheínhos de seiva e luz,
Erguem-se falicamente,
Ao que o destino os conduz.
Tempo de dor e prazer
Dias de sol e de chuva:
Um novo ciclo amanhece...
Sob a influência da Lua
Assim como tudo, acontece
São as sementes do ser.
342
Emídia Felipe
A Meu Pai
Cansado
de lutar, o guerreiro subiu ao monte mais alto e disse: " – Mestre,
não quero me entregar, mas sou fraco. Quero acreditar, mas minha
fé é pouca.
Quero vencer, mas estou cansado. Não quero ser covarde, mas tenho
medo."
Depois, sentou-se em uma pedra, baixou a cabeça e viu como sua
espada
reluzia apesar dos arranhões. Lembrou-se de cada combate que
havia trazido
cada arranhão. Levantou-se, tomou a espada em suas mãos,
empunhou-a com
firmeza e, vendo o sol refletir na sua lâmina, olhou ao redor
... Viu muito
até a linha do horizonte, viu muitas coisas. Seu pensamento,
porém, viajou
muito além de onde seu olhar podia alcançar. Refez então
a sua fala: "-
Mestre, é preciso pensar ser forte para continuar? É preciso
pensar ser
grande a fé para acreditar? É preciso estar intacto para
vencer? É preciso
ter coragem para enfrentar a escuridão?"
Certo de que havia encontrado a resposta, o guerreiro desceu o monte
com a
certeza de que bastava a ele confiar em si e em seu Senhor para seguir
em
frente e cumprir sua jornada.
de lutar, o guerreiro subiu ao monte mais alto e disse: " – Mestre,
não quero me entregar, mas sou fraco. Quero acreditar, mas minha
fé é pouca.
Quero vencer, mas estou cansado. Não quero ser covarde, mas tenho
medo."
Depois, sentou-se em uma pedra, baixou a cabeça e viu como sua
espada
reluzia apesar dos arranhões. Lembrou-se de cada combate que
havia trazido
cada arranhão. Levantou-se, tomou a espada em suas mãos,
empunhou-a com
firmeza e, vendo o sol refletir na sua lâmina, olhou ao redor
... Viu muito
até a linha do horizonte, viu muitas coisas. Seu pensamento,
porém, viajou
muito além de onde seu olhar podia alcançar. Refez então
a sua fala: "-
Mestre, é preciso pensar ser forte para continuar? É preciso
pensar ser
grande a fé para acreditar? É preciso estar intacto para
vencer? É preciso
ter coragem para enfrentar a escuridão?"
Certo de que havia encontrado a resposta, o guerreiro desceu o monte
com a
certeza de que bastava a ele confiar em si e em seu Senhor para seguir
em
frente e cumprir sua jornada.
896
Charles Bukowski
A Leitura de Poesia
ao meio-dia em ponto
numa pequena faculdade próxima à praia
sóbrio
o suor me escorrendo pelos braços
uma gota de suor sobre a mesa
esmagada por um de meus dedos
maldito dinheiro maldito dinheiro
meu deus eles devem achar que eu adoro isso aqui tanto quanto os outros
mas é apenas pra pagar o pão e a cerveja e o aluguel
maldito dinheiro
estou nervoso enojado sinto-me mal
pobres diabos estou caindo estou caindo
uma mulher se levanta
sai da sala
bate a porta
um poema sujo
alguém tinha me dito para não ler poemas sujos
por aqui
é tarde demais.
meus olhos não conseguem ver alguns versos
leio mesmo
assim
desesperado tremendo
enojado
eles não conseguem ouvir minha voz
e eu digo,
desisto, não dá mais, já
era.
e mais tarde no meu quarto
lá estão a cerveja e o uísque
o sangue de um covarde.
isto então
será meu destino:
arrastar-me atrás de uns trocados em auditórios pequenos e escuros
lendo poemas de que há muito já me
cansei.
e então me acostumei a pensar
que os homens que dirigem nossos ônibus
ou limpam nossas privadas
ou matam outros homens aí pelos becos não passam de uns
otários.
numa pequena faculdade próxima à praia
sóbrio
o suor me escorrendo pelos braços
uma gota de suor sobre a mesa
esmagada por um de meus dedos
maldito dinheiro maldito dinheiro
meu deus eles devem achar que eu adoro isso aqui tanto quanto os outros
mas é apenas pra pagar o pão e a cerveja e o aluguel
maldito dinheiro
estou nervoso enojado sinto-me mal
pobres diabos estou caindo estou caindo
uma mulher se levanta
sai da sala
bate a porta
um poema sujo
alguém tinha me dito para não ler poemas sujos
por aqui
é tarde demais.
meus olhos não conseguem ver alguns versos
leio mesmo
assim
desesperado tremendo
enojado
eles não conseguem ouvir minha voz
e eu digo,
desisto, não dá mais, já
era.
e mais tarde no meu quarto
lá estão a cerveja e o uísque
o sangue de um covarde.
isto então
será meu destino:
arrastar-me atrás de uns trocados em auditórios pequenos e escuros
lendo poemas de que há muito já me
cansei.
e então me acostumei a pensar
que os homens que dirigem nossos ônibus
ou limpam nossas privadas
ou matam outros homens aí pelos becos não passam de uns
otários.
1 195
Adélia Prado
Ícaro
Caminho sobre o planeta
como os equilibristas em suas bolas gigantes,
não se sai do lugar,
de si mesmo não se pode sair.
Aviões, dirigíveis, saltos de alta montanha
confrangem o coração.
O voo aborta sempre.
Ainda que em chão de lua,
todo destino é o chão.
como os equilibristas em suas bolas gigantes,
não se sai do lugar,
de si mesmo não se pode sair.
Aviões, dirigíveis, saltos de alta montanha
confrangem o coração.
O voo aborta sempre.
Ainda que em chão de lua,
todo destino é o chão.
1 707
Pablo Neruda
XII - A ilha
Austeros perfis de cratera lavrada,
narizes triangulares, rostos de duro mel,
silenciosos sinos cujo som
foi embora sem regresso para o mar,
mandíbulas, olhar
de sol imóvel, reino
da grande solidão, vestígios
verticais:
eu sou o novo, o escuro,
sou de novo o radiante:
vim talvez para reluzir,
quero o espaço ígneo
sem passado, o fulgor,
o oceano, a pedra e "o vento
para tocar e ver, para construir de novo,
para pedir de joelhos a castidade do sol,
para cavar com minhas pobres mãos sangrentas o destino.
narizes triangulares, rostos de duro mel,
silenciosos sinos cujo som
foi embora sem regresso para o mar,
mandíbulas, olhar
de sol imóvel, reino
da grande solidão, vestígios
verticais:
eu sou o novo, o escuro,
sou de novo o radiante:
vim talvez para reluzir,
quero o espaço ígneo
sem passado, o fulgor,
o oceano, a pedra e "o vento
para tocar e ver, para construir de novo,
para pedir de joelhos a castidade do sol,
para cavar com minhas pobres mãos sangrentas o destino.
1 021
Maria do Carmo Lobato
Sina
Nasci
Com a predestinação
de ser uma mulher perdida
E cedo me perdi,
E fiquei perdida,
Virando e revirando
Um mundo muito mais
Perdido do que eu,
Exatamente por estar
Com a plena certeza
De me ter encontrado
E me prostituindo cada vez mais,
Na castidade postiça
E impingida,
Infinitamente mais,
Do que na minha
Devassidão inata.
E conheci a nata
Do Santo Meretrício
E conheci o amálgama
E a podridão
Do meretrício santificado
E purificado
E dei muito duro
Para ele me libertar
E me desacorrentar
E poder encontrar
O bordel da minha preferência,
O meu bordel,
Onde, na pontualidade
Da minha presença
Diária e determinada,
Pude encontrar
A minha ausência,
A ausência da minha castidade,
Que nunca existiu
E que me transpareceu
Na pureza da presença
Da minha própria prostituição
E do meu sentimento
Liberto e autêntico.
Com a predestinação
de ser uma mulher perdida
E cedo me perdi,
E fiquei perdida,
Virando e revirando
Um mundo muito mais
Perdido do que eu,
Exatamente por estar
Com a plena certeza
De me ter encontrado
E me prostituindo cada vez mais,
Na castidade postiça
E impingida,
Infinitamente mais,
Do que na minha
Devassidão inata.
E conheci a nata
Do Santo Meretrício
E conheci o amálgama
E a podridão
Do meretrício santificado
E purificado
E dei muito duro
Para ele me libertar
E me desacorrentar
E poder encontrar
O bordel da minha preferência,
O meu bordel,
Onde, na pontualidade
Da minha presença
Diária e determinada,
Pude encontrar
A minha ausência,
A ausência da minha castidade,
Que nunca existiu
E que me transpareceu
Na pureza da presença
Da minha própria prostituição
E do meu sentimento
Liberto e autêntico.
995
Pablo Neruda
Artigas
I.
Artigas crescia entre os matagais e foi tempestuoso seu passo
porque nas pradarias crescendo o galope de pedra ou sino
chegou a sacudir a inclemência do páramo como repetida centelha,
chegou a acumular a cor celestial estendendo os cascos sonoros
até que nasceu uma bandeira empapada no uruguaio orvalho.
II.
Uruguai, Uruguai, uruguaiam os cantos do rio uruguaio,
as aves turpiales17, a rola de voz malferida, a torre do trovão uruguaio
proclamam o grito celeste que diz Uruguai no vento
e se a cascata redobra e repete o galope dos cavaleiros amargos
que para a fronteira recolhem os últimos grãos de sua vitoriosa derrota
se estende o uníssono nome do pássaro puro,
a luz de violino que batiza a pátria violenta.
III.
Oh, Artigas, soldado do campo crescente, quando para toda a tropa bastava
teu poncho estrelado por constelações que tu conhecias,
até que o sangue corrompe e redime a aurora, e acordam teus homens
marchando atormentados pelas poeirentas ramagens do dia.
Oh pai constante do itinerário, caudilho do rumo, centauro da poeirada!
IV.
Passaram-se os dias de um século e se seguiram as horas atrás de teu exílio,
atrás da selva enredada por mil teias de aranha de ferro,
atrás do silêncio em que só caíam os frutos podres sobre os pântanos,
as folhas, a chuva desencadeada, a música do urutau,
os passos descalços dos paraguaios entrando e saindo no sol da sombra,
a trança do látego, os cepos, os corpos roídos por
escaravelhos:
um grave ferrolho se impôs apartando a cor da selva
e o arroxeado crepúsculo fechava com seus cinturões
os olhos de Artigas que buscam em sua desventura a luz uruguaia.
V.
“Amargo trabalho o exílio” escreveu aquele irmão de minha alma
e assim o entretanto da América caiu como pálpebra escura
sobre o olhar de Artigas, ginete do calafrio,
oprimido no imóvel olhar de vidro de um déspota, em um reino vazio.
VI.
Tua América tremia com penitenciais dores:
Oribes, Alveares, Carreras, nus corriam para o sacrifício;
morriam, nasciam, caíam; os olhos do cego matavam; a voz dos mudos
falava. Os mortos, por fim encontraram partido,
por fim conheceram seu bando patrício na morte.
E todos aqueles sangrentos souberam que pertenciam
à mesma fila: a terra não tem adversários.
VII.
Uruguai é palavra de pássaro, ou idioma da água,
é sílaba de uma cascata, é tormento de cristalaria,
Uruguai é a voz das frutas na primavera fragrante,
é um beijo fluvial dos bosques e a máscara azul do Atlântico.
Uruguai é a roupa estendida no ouro de um dia de vento,
é o pão na mesa da América, a pureza do pão na mesa.
VIII.
E se Pablo Neruda, o cronista de todas as coisas te devia, Uruguai, este canto,
este canto, este conto, esta migalha de espiga, este Artigas,
não faltei a meus deveres nem aceitei os escrúpulos do intransigente:
esperei uma hora quieta, espreitei uma hora inquieta, recolhi os herbários do rio,
submergi minha cabeça em tua areia e na prata dos
peixes-reis,
na clara amizade de teus filhos, em teus desmantelados mercados
acender-me-ei até sentir-me devedor de teu olor e de teu amor.
E talvez está escrito o rumor que teu amor e teu olor me outorgaram
nestas palavras escuras, que deixo em memória de teu capitão luminoso.
Artigas crescia entre os matagais e foi tempestuoso seu passo
porque nas pradarias crescendo o galope de pedra ou sino
chegou a sacudir a inclemência do páramo como repetida centelha,
chegou a acumular a cor celestial estendendo os cascos sonoros
até que nasceu uma bandeira empapada no uruguaio orvalho.
II.
Uruguai, Uruguai, uruguaiam os cantos do rio uruguaio,
as aves turpiales17, a rola de voz malferida, a torre do trovão uruguaio
proclamam o grito celeste que diz Uruguai no vento
e se a cascata redobra e repete o galope dos cavaleiros amargos
que para a fronteira recolhem os últimos grãos de sua vitoriosa derrota
se estende o uníssono nome do pássaro puro,
a luz de violino que batiza a pátria violenta.
III.
Oh, Artigas, soldado do campo crescente, quando para toda a tropa bastava
teu poncho estrelado por constelações que tu conhecias,
até que o sangue corrompe e redime a aurora, e acordam teus homens
marchando atormentados pelas poeirentas ramagens do dia.
Oh pai constante do itinerário, caudilho do rumo, centauro da poeirada!
IV.
Passaram-se os dias de um século e se seguiram as horas atrás de teu exílio,
atrás da selva enredada por mil teias de aranha de ferro,
atrás do silêncio em que só caíam os frutos podres sobre os pântanos,
as folhas, a chuva desencadeada, a música do urutau,
os passos descalços dos paraguaios entrando e saindo no sol da sombra,
a trança do látego, os cepos, os corpos roídos por
escaravelhos:
um grave ferrolho se impôs apartando a cor da selva
e o arroxeado crepúsculo fechava com seus cinturões
os olhos de Artigas que buscam em sua desventura a luz uruguaia.
V.
“Amargo trabalho o exílio” escreveu aquele irmão de minha alma
e assim o entretanto da América caiu como pálpebra escura
sobre o olhar de Artigas, ginete do calafrio,
oprimido no imóvel olhar de vidro de um déspota, em um reino vazio.
VI.
Tua América tremia com penitenciais dores:
Oribes, Alveares, Carreras, nus corriam para o sacrifício;
morriam, nasciam, caíam; os olhos do cego matavam; a voz dos mudos
falava. Os mortos, por fim encontraram partido,
por fim conheceram seu bando patrício na morte.
E todos aqueles sangrentos souberam que pertenciam
à mesma fila: a terra não tem adversários.
VII.
Uruguai é palavra de pássaro, ou idioma da água,
é sílaba de uma cascata, é tormento de cristalaria,
Uruguai é a voz das frutas na primavera fragrante,
é um beijo fluvial dos bosques e a máscara azul do Atlântico.
Uruguai é a roupa estendida no ouro de um dia de vento,
é o pão na mesa da América, a pureza do pão na mesa.
VIII.
E se Pablo Neruda, o cronista de todas as coisas te devia, Uruguai, este canto,
este canto, este conto, esta migalha de espiga, este Artigas,
não faltei a meus deveres nem aceitei os escrúpulos do intransigente:
esperei uma hora quieta, espreitei uma hora inquieta, recolhi os herbários do rio,
submergi minha cabeça em tua areia e na prata dos
peixes-reis,
na clara amizade de teus filhos, em teus desmantelados mercados
acender-me-ei até sentir-me devedor de teu olor e de teu amor.
E talvez está escrito o rumor que teu amor e teu olor me outorgaram
nestas palavras escuras, que deixo em memória de teu capitão luminoso.
1 114
Pablo Neruda
Fala a cabeça de Murieta
Ninguém me escuta, posso falar por fim,
um menino nas trevas é um morto.
Não sei por que tinha que morrer
para seguir sem rumo no deserto.
De tanto amar cheguei a tanta tristeza,
de tanto combater fui destruído
e agora entre as mãos de Tereza
dormirá a cabeça de um bandido.
Foi meu corpo primeiro separado,
degolado depois de ter caído,
não clamo pelo crime consumado,
só reclamo por meu amor perdido.
Minha morta me esperava e tenho chegado
pelo caminho duro que tenho seguido
para juntar-me com ela no estado
que matando e morrendo tenho conseguido.
Sou só uma cabeça dessangrada,
não se movem meus lábios com meu acento,
os mortos não deviam dizer nada
a não ser através da chuva e do vento.
Mas como saberão os que virão
entre a névoa, a verdade desnuda?
Daqui a cem anos, peço, companheiros,
que cante para mim Pablo Neruda.
Não pelo mal que tenha ou não tenha feito,
nem pelo bem, tampouco, que sustive,
mas porque a honra foi meu direito
quando perdi o único bem que tive.
E assim na inquebrantável primavera
passará o tempo e se saberá minha vida,
que em sendo amarga também é justiceira
não a dou por ganha nem perdida.
E como toda vida passageira
foi talvez como um sonho confundida.
Os violentos mataram minha quimera
e por herança deixo minhas feridas.
Piedade para sua sombra! Entreguemos a rosa que levam à sua amada adormecida,
a todo o amor e à dor e ao sangue vertido, e nas portas do ódio esperemos
que regresse à sua cova a escura violência e que suba a clara consciência
à altura madura do trigo e o ouro não seja testemunha de crime e fúria e o pão de amanhã na terra
não tenha o sabor do sangue do homem caído na guerra.
Já dorme o adormecido e repousa em sua fossa a rosa.
Já jaz o bandido acossado e caído: descansa na paz de sua esposa.
E sobe a lua escarlate pelas escadas do céu.
A noite engole quem mata e o morto e rolam por seu veludo
as estrelas frias, a sombra estrangeira se enche de espigas de prata
e aqui terminou minha cantata na paz da morte e da noite.
Não é meu o reproche por sua cavalgada de fogo e espanto.
Quem pode julgar seu quebranto? Foi um homem valente e perdido
e para estas almas ardentes não existe um caminho elegido:
o fogo os leva em seus dentes, os queima, os alça, os devolve a seu ninho
e se sustiveram voando na chama; seu fogo os tem consumido.
Murieta violento e rebelde regressa em meu canto ao
metal e às minas do Chile,
já seu juramento termina entre tanta vingança cumprida,
a pátria olvidou aquele espanto e sua pobre cabeça cortada e caída
é só a sombra do sonho distante e errante que foi sua romântica vida.
Regressa e descansa e galopa no ar para o Sul seu cavalo escarlate;
os rios natais o cantam com sua boca de prata e o canta também o poeta.
Foi amargo e violento o destino de Joaquín Murieta.
Desde esse minuto o Povo repete como um sino enterrado minha longa cantata de luto.
um menino nas trevas é um morto.
Não sei por que tinha que morrer
para seguir sem rumo no deserto.
De tanto amar cheguei a tanta tristeza,
de tanto combater fui destruído
e agora entre as mãos de Tereza
dormirá a cabeça de um bandido.
Foi meu corpo primeiro separado,
degolado depois de ter caído,
não clamo pelo crime consumado,
só reclamo por meu amor perdido.
Minha morta me esperava e tenho chegado
pelo caminho duro que tenho seguido
para juntar-me com ela no estado
que matando e morrendo tenho conseguido.
Sou só uma cabeça dessangrada,
não se movem meus lábios com meu acento,
os mortos não deviam dizer nada
a não ser através da chuva e do vento.
Mas como saberão os que virão
entre a névoa, a verdade desnuda?
Daqui a cem anos, peço, companheiros,
que cante para mim Pablo Neruda.
Não pelo mal que tenha ou não tenha feito,
nem pelo bem, tampouco, que sustive,
mas porque a honra foi meu direito
quando perdi o único bem que tive.
E assim na inquebrantável primavera
passará o tempo e se saberá minha vida,
que em sendo amarga também é justiceira
não a dou por ganha nem perdida.
E como toda vida passageira
foi talvez como um sonho confundida.
Os violentos mataram minha quimera
e por herança deixo minhas feridas.
Piedade para sua sombra! Entreguemos a rosa que levam à sua amada adormecida,
a todo o amor e à dor e ao sangue vertido, e nas portas do ódio esperemos
que regresse à sua cova a escura violência e que suba a clara consciência
à altura madura do trigo e o ouro não seja testemunha de crime e fúria e o pão de amanhã na terra
não tenha o sabor do sangue do homem caído na guerra.
Já dorme o adormecido e repousa em sua fossa a rosa.
Já jaz o bandido acossado e caído: descansa na paz de sua esposa.
E sobe a lua escarlate pelas escadas do céu.
A noite engole quem mata e o morto e rolam por seu veludo
as estrelas frias, a sombra estrangeira se enche de espigas de prata
e aqui terminou minha cantata na paz da morte e da noite.
Não é meu o reproche por sua cavalgada de fogo e espanto.
Quem pode julgar seu quebranto? Foi um homem valente e perdido
e para estas almas ardentes não existe um caminho elegido:
o fogo os leva em seus dentes, os queima, os alça, os devolve a seu ninho
e se sustiveram voando na chama; seu fogo os tem consumido.
Murieta violento e rebelde regressa em meu canto ao
metal e às minas do Chile,
já seu juramento termina entre tanta vingança cumprida,
a pátria olvidou aquele espanto e sua pobre cabeça cortada e caída
é só a sombra do sonho distante e errante que foi sua romântica vida.
Regressa e descansa e galopa no ar para o Sul seu cavalo escarlate;
os rios natais o cantam com sua boca de prata e o canta também o poeta.
Foi amargo e violento o destino de Joaquín Murieta.
Desde esse minuto o Povo repete como um sino enterrado minha longa cantata de luto.
1 083
Pablo Neruda
Regressando
Eu tenho tantas mortes de perfil
que por isso não morro,
sou incapaz de fazê-lo,
me buscam e não me acham
e saio com o que quero,
com meu pobre destino
de cavalo perdido
nos porteiros solitários
do sul do Sul da América
— sopra um vento de ferro,
as árvores se dobram
desde seu nascimento,
devem beijar a terra,
a planície —
chega depois a neve
feita de mil espadas
que nunca terminam.
Eu tenho regressado
de onde estarei,
desde amanhã Sexta,
eu regressei
com todos os meus sinos
e fiquei plantado
procurando a pradaria,
beijando terra amarga
como o arbusto dobrado.
Porque é obrigatório
obedecer ao inverno,
deixar crescer o vento
também dentro de ti,
até que cai a neve,
unem-se o hoje e o dia,
o vento .e o passado,
cai o frio,
ao fim estamos sozinhos,
por fim nos calaremos.
Obrigado.
que por isso não morro,
sou incapaz de fazê-lo,
me buscam e não me acham
e saio com o que quero,
com meu pobre destino
de cavalo perdido
nos porteiros solitários
do sul do Sul da América
— sopra um vento de ferro,
as árvores se dobram
desde seu nascimento,
devem beijar a terra,
a planície —
chega depois a neve
feita de mil espadas
que nunca terminam.
Eu tenho regressado
de onde estarei,
desde amanhã Sexta,
eu regressei
com todos os meus sinos
e fiquei plantado
procurando a pradaria,
beijando terra amarga
como o arbusto dobrado.
Porque é obrigatório
obedecer ao inverno,
deixar crescer o vento
também dentro de ti,
até que cai a neve,
unem-se o hoje e o dia,
o vento .e o passado,
cai o frio,
ao fim estamos sozinhos,
por fim nos calaremos.
Obrigado.
1 151
Fernando Pessoa
Aceita o universo
Aceita o universo
Como to deram os deuses.
Se os deuses te quisessem dar outro
Ter-to-iam dado.
Se há outras matérias e outros mundos
Haja.
Como to deram os deuses.
Se os deuses te quisessem dar outro
Ter-to-iam dado.
Se há outras matérias e outros mundos
Haja.
1 930
Pablo Neruda
Filosofia
Fica provada a certeza
da árvore verde na primavera
e do córtex terrestre
— alimentam-nos os planetas
apesar das erupções
e o mar nos oferece peixes
apesar de seus maremotos —
somos escravos da terra
que também é dona do ar.
Passeando por uma laranja
eu passei mais de uma vida
repetindo o globo terrestre
— a geografia e a ambrosia —
os jogos cor de jacinto
e um cheiro branco de mulher
como as flores da farinha.
Nada se consegue voando
para se escapar deste globo
que te aprisionou ao nascer.
E há que confessar esperando
que o amor e o entendimento
vêm de baixo, se levantam
e crescem dentro de nós
como cebolas, azinheiras,
como tartarugas ou flores,
como países, como raças,
como caminhos e destinos.
da árvore verde na primavera
e do córtex terrestre
— alimentam-nos os planetas
apesar das erupções
e o mar nos oferece peixes
apesar de seus maremotos —
somos escravos da terra
que também é dona do ar.
Passeando por uma laranja
eu passei mais de uma vida
repetindo o globo terrestre
— a geografia e a ambrosia —
os jogos cor de jacinto
e um cheiro branco de mulher
como as flores da farinha.
Nada se consegue voando
para se escapar deste globo
que te aprisionou ao nascer.
E há que confessar esperando
que o amor e o entendimento
vêm de baixo, se levantam
e crescem dentro de nós
como cebolas, azinheiras,
como tartarugas ou flores,
como países, como raças,
como caminhos e destinos.
1 153
Carlos Drummond de Andrade
O Chamado
Na rua escura o velho poeta
(lume de minha mocidade)
já não criava, simples criatura
exposta aos ventos da cidade.
Ao vê-lo curvo e desgarrado
na caótica noite urbana,
o que senti, não alegria,
era, talvez, carência humana.
E pergunto ao poeta, pergunto-lhe
(numa esperança que não digo)
para onde vai — a que angra serena,
a que Pasárgada, a que abrigo?
A palavra oscila no espaço
um momento. Eis que, sibilino,
entre as aparências sem rumo,
responde o poeta: Ao meu destino.
E foi-se para onde a intuição,
o amor, o risco desejado
o chamavam, sem que ninguém
pressentisse, em torno, o Chamado.
(lume de minha mocidade)
já não criava, simples criatura
exposta aos ventos da cidade.
Ao vê-lo curvo e desgarrado
na caótica noite urbana,
o que senti, não alegria,
era, talvez, carência humana.
E pergunto ao poeta, pergunto-lhe
(numa esperança que não digo)
para onde vai — a que angra serena,
a que Pasárgada, a que abrigo?
A palavra oscila no espaço
um momento. Eis que, sibilino,
entre as aparências sem rumo,
responde o poeta: Ao meu destino.
E foi-se para onde a intuição,
o amor, o risco desejado
o chamavam, sem que ninguém
pressentisse, em torno, o Chamado.
1 171
Fernando Pessoa
PERSEVERANCE
Say not that work is e'er ill‑spent,
Say not that effort fails or seems;
Say not that he o'er labour bent
Is one in the world's many dreams.
For not in vain with patient shocks,
With timely rush and quick'ning roar,
The ocean crashes on the rocks
And bounds on to the sounding shore.
They check, ‘tis true, his rolling rush,
His sturdy beat they seem to scorn,
His surging waves with force they crush
And turn in spray his billows torn.
But days and weeks and months and years
He strikes and strikes and strikes amain.
And dent on dent in them appears
That shows his weary, patient gain.
And years may pass or ages go,
Those eaten rocks will smaller stand;
Still he, with measured aim and slow
Shall bend his surging to the land.
Sure as the sun, and unperceived
As is the growing of a tree,
He works and works, nor is deceived
By sturdy from that men can see.
And when his object full he gains
With last and sounding, rending crash,
His mighty power he still sustains
And onward still his waters dash.
Say not that effort fails or seems;
Say not that he o'er labour bent
Is one in the world's many dreams.
For not in vain with patient shocks,
With timely rush and quick'ning roar,
The ocean crashes on the rocks
And bounds on to the sounding shore.
They check, ‘tis true, his rolling rush,
His sturdy beat they seem to scorn,
His surging waves with force they crush
And turn in spray his billows torn.
But days and weeks and months and years
He strikes and strikes and strikes amain.
And dent on dent in them appears
That shows his weary, patient gain.
And years may pass or ages go,
Those eaten rocks will smaller stand;
Still he, with measured aim and slow
Shall bend his surging to the land.
Sure as the sun, and unperceived
As is the growing of a tree,
He works and works, nor is deceived
By sturdy from that men can see.
And when his object full he gains
With last and sounding, rending crash,
His mighty power he still sustains
And onward still his waters dash.
1 645
Fernando Pessoa
Não sem lei, mas segundo leis diversas
Não sem lei, mas segundo leis diversas
Entre os homens reparte o fado e os deuses
Sem justiça ou injustiça
Prazeres, dores, gozos e perigos.
Bem ou mal, não terás o que mereces.
Querem os deuses a isto obrigar
Porque o Fado não tem
Leis nossas com que reja a sua lei.
Quem é rei hoje, amanhã escravo cruza
Com o escravo de ontem que é depois rei.
Sem razão um caiu,
Sem causa nele o outro ascenderá.
Não em nós, mas dos deuses no capricho
E nas sombras p'ra além do seu domínio
Está o que somos, e temos,
A vida e a morte do que somos nós.
Se te apraz mereceres, que te apraza
Por mereceres, não porque te o Fado
Dê o prémio ou a paga
De com constância haveres merecido.
Dúbia é a vida, inconstante o que a governa.
O que esperamos nem sempre acontece
Nem nos falece sempre,
Nem há com que a alma uma ou outra cousa espere.
Torna teu coração digno dos deuses
E deixa a vida incerta ser quem seja.
O que te acontecer
Aceita. Os deuses nunca se rebelam.
Nas mãos inevitáveis do destino
A roda rápida soterra hoje
Quem ontem viu o céu
Do transitório auge do seu giro.
Entre os homens reparte o fado e os deuses
Sem justiça ou injustiça
Prazeres, dores, gozos e perigos.
Bem ou mal, não terás o que mereces.
Querem os deuses a isto obrigar
Porque o Fado não tem
Leis nossas com que reja a sua lei.
Quem é rei hoje, amanhã escravo cruza
Com o escravo de ontem que é depois rei.
Sem razão um caiu,
Sem causa nele o outro ascenderá.
Não em nós, mas dos deuses no capricho
E nas sombras p'ra além do seu domínio
Está o que somos, e temos,
A vida e a morte do que somos nós.
Se te apraz mereceres, que te apraza
Por mereceres, não porque te o Fado
Dê o prémio ou a paga
De com constância haveres merecido.
Dúbia é a vida, inconstante o que a governa.
O que esperamos nem sempre acontece
Nem nos falece sempre,
Nem há com que a alma uma ou outra cousa espere.
Torna teu coração digno dos deuses
E deixa a vida incerta ser quem seja.
O que te acontecer
Aceita. Os deuses nunca se rebelam.
Nas mãos inevitáveis do destino
A roda rápida soterra hoje
Quem ontem viu o céu
Do transitório auge do seu giro.
1 271
Fernando Pessoa
Quem lavra julga que lavra
Quem lavra julga que lavra
Mas quem lavra é o que acontece...
Não me dás uma palavra
E a palavra não me esquece.
Mas quem lavra é o que acontece...
Não me dás uma palavra
E a palavra não me esquece.
1 184