Destino e Superação
Fernando Pessoa
Não mais pensada que a dos mudos brutos
Se fada a humana vida. Quem destina
Mais que os gados nos campos
O fim do seu destino?
Fernando Pessoa
Ininterrupto e unido guia o teu curso
Lídia, e sereno para o mar distante.
Teus manes não to param.
Interrompem-to apenas.
Mas conta tu as tuas próprias horas,
À tua espera dá-te incerta Naiade
Que a porta te não está
Tua segunda vida...
Condescendente p'ra contigo própria,
Deixa aos certos Letes de fugir
Vive com a verdade
No instante dos demónios
Que alhures a saber preso com deles
O céu do Fado, gozam a delícia
Altiva de viverem
Onde guardam suas vidas.
Jorge Luis Borges
Hengist quiere hombres (449 A. D.)
Acudirán de los confines de arena que se pierden en largos mares,
de chozas llenas de humo, de tierras pobres, de hondos bosques
de lobos, en cuyo centro indefinido está el Mal.
Los labradores dejarán el arado y los pescadores las redes.
Dejarán sus mujeres y sus hijos, porque el hombre sabe que en
cualquier lugar de la noche puede hallarlas y hacerlos.
Hengist el mercenario quiere hombres.
Los quiere para debelar una isla que todavía no se llama Inglaterra.
Le seguirán sumisos y crueles.
Saben que siempre fue el primero en la batalla de hombres.
Saben que una vez olvidó su deber de venganza y que le dieron
una espada desnuda y que la espada hizo su obra.
Atravesarán a remo los mares, sin brújula y sin mástil.
Traerán espadas y broqueles, yelmos con la forma del jabalí,
conjuros para que se multipliquen las mieses, vagas cosmogonías,
fábulas de los hunos y de los godos.
Conquistarán la tierra, pero nunca entrarán en las ciudades que Roma
abandonó, porque son cosas demasiado complejas para su mente
bárbara.
Hengist los quiere para la victoria, para el squeo, para la corrupción
de la carne y para el olvido.
Hengist los quiere (pero no lo sabe) para la fundación del mayor imperio,
para que canten Shakespeare y Whitman, para que dominen el mar
las naves de Nelson, para que Adán y Eva se alejen, tomados de la
mano y silenciosos, del Paraíso que han perdido.
Hengist los quiere (pero no lo sabrá) para que yo trace estas letras
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 374 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
António Ramos Rosa
Aqui Seria a Mancha Mais Clara
para um cavalo rosado ou cinza suave.
Aqui seria linear e ténue,
a vocação feliz de uma pequena nódoa.
As patas do cavalo vencem a inércia
de um princípio sem fim.
A fúria que eu invento é uma vontade
de dar à terra o seu cavalo fortíssimo.
E eu com ele soçobro ou me levanto.
Aqui seria… e é destino e força
o peso do animal que amo sobre mim.
Jorge Luis Borges
Browning resuelve ser poeta
descubro que he elegido
la más curiosa de las profesiones humanas,
salvo que todas, a su modo, lo son.
Como los alquimistas
que buscaron la piedra filosofar
en el azogue fugitivo,
haré que las comunes palabras
-naipes marcados del tahúr, moneda de la plebe-
rindan la magia que fue suya
cuando Thor era el numen y el estrépito,
el trueno y la plegaria.
En el dialecto de hoy
diré a mi vez las cosas eternas;
trataré de no ser indigno
del gran eco de Byron.
Este polvo que soy será invulnerable.
Si una mujer comparte mi amor
mi verso rozará la décima esfera de los cielos concéntricos;
si una mujer desdeña mi amor
haré de mi tristeza una música,
un alto río que siga resonando en el tiempo.
Viviré de olvidarme.
Seré la cara que entreveo y olvido,
seré Judas que acepta
la divina misión de ser traidor,
seré Calibán en la ciénaga,
seré un soldado mercenario que muere
sin temor y sin fe,
seré Polícrates que ve con espanto
el anillo devuelto por el destino,
seré el amigo que me odia.
El persa me dará el ruiseñor y Roma la espada.
Máscaras, agonías, resurrecciones,
destejerán y tejerán mi suerte
y alguna vez seré Robert Browning.
"La rosa profunda" (1975)
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", págs. 390 e 391 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
Fernando Pessoa
Se hás-de ser o que choras
Ter que ser, não o chores.
Se toda a mole imensa
Do mundo ser-te-á noite,
Aproveita este breve
Dia, e sem choro ou cura
Goza-o, contente por viveres
O pouco que te é dado.
Jorge Luis Borges
En memoria de Angélica
en esta pobre y diminuta muerte,
cuántas posibles vidas que la suerte
daría a la memoria o al olvido!
Cuando yo muera morirá un pasado;
con esta flor un porvenir ha muerto
en las aguas que ignoran, un abierto
porvenir por los astros arrasado.
Yo, como ella, muero de infinitos
destinos que el azar no me depara;
busca mi sombra los gastados mitos
de una patria que siempre dio la cara.
Un breve mármol cuida su memoria;
sobre nosotros crece, atroz, la historia.
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 419 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
Jorge Luis Borges
Simón Carbajal
mi padre lo trató. Quizá cambiaron
unas parcas palabras olvidadas.
No recordaba de él sino una cosa:
el dorso de la oscura mano izquierda
cruzado de zarpazos. En la estancia
cada uno cumplía su destino:
éste era domador, tropero el otro,
aquél tiraba como nadie el lazo
y Simón Carvajal era el tigrero.
Si un tigre depredaba las majadas
o lo oían bramar en la tiniebla,
Carvajal lo rastreaba por el monte.
Iba con el cuchillo y con los perros.
Al fin daba con él en la espesura.
Azuzaba a los perros. La amarilla
fiera se abalanzaba sobre el hombre
que agitaba en el brazo izquierdo el poncho,
que era escudo y señuelo. El blanco vientre
quedaba expuesto. El animal sentía
que el acero le entraba hasta la muerte.
El duelo era fatal y era infinito.
Siempre estaba matando al mismo tigre
inmortal. No te asombre demasiado
su destino. Es el tuyo y es el mío,
salvo que nuestro tigre tiene formas
que cambian sin parar. Se llama el odio,
el amor, el azar, cada momento.
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 403 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
Jorge Luis Borges
Otra versión de Proteo
mitad dios y mitad bestia marina,
ignoró la memoria, que se inclina
sobre el ayer y las perdidas cosas.
Otro tormento padeció Proteo
no menos cruel, saber lo que ya encierra
el porvenir: la puerta que se cierra
para siempre, el troyano y el aqueo.
Atrapado, asumía la inasible
forma del huracán o de la hoguera
o del tigre de oro o la pantera
o de agua que en el agua es invisible.
Tú también estás hecho de inconstantes
ayeres y mañanas. Mientras, antes...
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 407 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
Jorge Luis Borges
A un César
y a las larvas que hostigan a los muertos
han cuartelado en vano los abiertos
ámbitos de los astros tus augures.
Del toro yugulado en la penumbra
las vísceras en vano han indagado;
en vano el sol de esta mañana alumbra
la espada fiel del pretoriano armado.
En el palacio tu garganta espera temblorosa
el puñal. Ya los confines
del imperio que rigen tus clarines
presienten las plegarias y la hoguera.
De tus montañas el horror sagrado
el tigre de oro y sombra ha profanado
"La rosa profunda" (1975)
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 405 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
Jorge Luis Borges
A una moneda
Al doblar el Cerro,
tiré desde la cubierta más alta
una moneda que brilló y se anegó en las aguas barrosas,
una cosa de luz que arrebataron el tiempo y la tiniebla.
Tuve la sensación de haber cometido un acto irrevocable,
de agregar a la historia del planeta
dos series incesantes, paralelas, quizá infinitas:
mi destino, hecho de zozobra, de amor y de vanas vicisitudes,
y el de aquel disco de metal
que las aguas darían al blando abismo
o a los remotos mares que aún roen
despojos del sajón y del fenicio.
A cada instante de mi sueño o de mi vigilia
corresponde otro de la ciega moneda.
A veces he sentido remordimiento
y otras envidia,
de ti que estás, como nosotros, en el tiempo y su laberinto
y que no lo sabes.
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 248 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
Amália Bautista
Conheci um dia um homem tão estranho
Conheci um dia um homem tão estranho
que continuo a recordá-lo. Disse
que estava condenado para sempre
a suportar o peso de uma enorme
pedra sobre os seus ombros, e que nunca
a levaria até ao seu destino.
Contive a vontade de lhe dizer
“que achas que faço eu com estes fios?”
Jorge Luis Borges
Tamerlán (1336-1405)*
y cárceles y espadas ejecutan
la orden que no repito. Mi palabra
más ínfima es de hierro. Hasta el secreto
corazón de las gentes que no oyeron
nunca mi nombre en su confín lejano
es un instrumento dócil a mi arbitrio.
Yo, que fui un rabadán de la llanura,
he izado mis banderas en Persépolis
y he abrevado la sed de mis caballos
en las aguas del Ganges y del Oxus.
Cuando nací, cayó del firmamento
una espada con signos talismánicos;
yo soy, yo seré siempre aquella espada.
He derrotado al griego y al egipcio,
he devastado las infatigables
leguas de Rusia con mis duros tártaros,
he elevado pirámides de cráneos,
he uncido a mi carroza cuatro reyes
que no quisieron acatar mi cetro,
he arrojado a las llamas en Alepo
el Alcorán, El Libro de los Libros,
anterior a los días y a las noches.
Yo, el rojo Tamerlán, tuve en mi abrazo
a la blanca Zenócrate de Egipto,
casta como la nieve de las cumbres.
Recuerdo las pesadas caravanas
y las nubes de polvo del desierto,
pero también una ciudad de humo
y mecheros de gas en las tabernas.
Sé todo y puedo todo. Un ominoso
libro no escrito aún me ha revelado
que moriré como los otros mueren
y que, desde la pálida agonía,
ordenaré que mis arqueros lancen
flechas de hierro contra el cielo adverso
y embanderen de negro el firmamento
para que no haya un hombre sólo que no sepa
que los dioses han muerto. Soy los dioses.
Que otros acudan a la astrología
judiciaria, al compás y al astrolabio,
para saber qué son. Yo soy los astros.
En las albas inciertas me pregunto
por qué no salgo nunca de esta cámara,
por qué no condesciendo al homenaje
del clamoroso Oriente. Sueño a veces
con esclavos, con intrusos, que mancillan
a Tamerlán con temeraria mano
y le dicen que duerma y que no deje
de tomar cada noche las pastillas
mágicas de la paz y del silencio.
Busco la cimitarra y no la encuentro.
Busco mi cara en el espejo; es otra.
Por eso lo rompí y me castigaron.
¿Por qué no asisto a las ejecuciones,
por qué no veo el hacha y la cabeza?
Esas cosas me inquietan, pero nada
puede ocurrir si Tamerlán se opone
y Él, acaso, las quiere y no lo sabe.
Y yo soy Tamerlán. Rijo el Poniente
y el Oriente de oro, y sin embargo...
(*) Tamerlán. Mi pobre Tamerlán había leído, a fines del siglo diecinueve,
la tragedia de Christopher Marlowe y algún manual de historia.
"El Oro de los Tigres" (1972)
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", págs. 339 e 340 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
Jorge Luis Borges
Dos versiones de Ritter, Tod und Teufel
Bajo el yelmo quimérico el severo
perfil es cruel como la cruel espada
que aguarda. Por la selva despojada
cabalga imperturbable el caballero.
Torpe y furtiva, la caterva obscena
lo ha cercado: el Demonio de serviles
ojos, los laberínticos reptiles
y el blanco anciano del reloj de arena.
Caballero de hierro, quien te mira
sabe que en ti no mora la mentira
ni el pálido temor. Tu dura suerte
es mandar y ultrajar. Eres valiente
y no serás indigno ciertamente,
alemán, del Demonio y de la Muerte.
II
Los caminos son dos. El de aquel hombre
de hierro y de soberbia, y que cabalga,
firme en su fe, por la dudosa selva
del mundo, entre las befas y la danza
inmóvil del Demonio y de la Muerte,
y el otro, el breve, el mío. ¿En qué borrada
noche o mañana antigua descubrieron
mis ojos la fantástica epopeya,
el perdurable sueño de Durero,
el héroe y la caterva de sus sombras
que me buscan, me acechan y me encuentran?
A mí, no al paladín, exhorta el blanco
anciano coronado de sinuosas
serpientes. La clepsidra sucesiva
mide mi tiempo, no su eterno ahora.
Yo seré la ceniza y la tiniebla;
yo, que partí después, habré alcanzado
mi término mortal; tú, que no eres,
tú, caballero de la recta espada
y de la selva rígida, tu paso
proseguirás mientras los hombres duren.
Imperturbable, imaginario, eterno.
"Elogio de la sombra" (1969)
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", págs. 324 e 325| Debolsillo, 3ª. edição, 2016
Amália Bautista
Outra porta giratória
Temos que a vida não era só empurrar,
nem um jogo de miragens duvidosas.
Não era perder-nos, às voltas
numa porta giratória,
nem desconfiar de todos os reflexos,
nem crer qualquer coisa só porque
a imagem parecia verdadeira.
Havia que encontrar o ponto justo
onde acaso e destino são o mesmo,
o momento exacto em que a porta
giratória nos oferece uma saída.
Jorge Luis Borges
Laberinto
y el alcázar abarca el universo
y no tiene ni anverso ni reverso
ni externo muro ni secreto centro.
No esperes que el rigor de tu camino
que tercamente se bifurca en otro,
que tercamente se bifurca en otro,
tendrá fin. Es de hierro tu destino
como tu juez. No aguardes la embestida
del toro que es un hombre y cuya extraña
forma plural da horror a la maraña
de interminable piedra entretejida.
No existe. Nada esperes. Ni siquiera
en el negro crepúsculo la fiera.
"Elogio de la sombra" (1969)
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 307 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
Notívaga Noturna
Prazer
ardor.
arder.
atar.
foder.
fundir.
unir.
assar.
amassar.
doer.
morder.
libertar.
soltar:
a vida o espírito o corpo o tudo.
chorar.
sofrer.
desejar.
acreditar.
querer.
sonhar.
soltar:
o corpo o espírito a vida o tudo.
beijar,
beijar,
beijar:
um sorvete com caramelo, chocolate entremeado de beijar.
desaparecer aparecendo doce.
existir,
existir,
existir,
haverá afinal tanto pecado em apenas querer ser feliz?
tua pele,
no meu pêlo.
minha pele,
tocando a tua.
teus seios,
em meu singelo peito...
tua alma,
em meu pequeno coração...
minha boca,
em tua boca. louca.
minha alma. louca.
em tua alma. louca.
Será pecado ter este prazer de existir?
Se era pra ser assim,
Por quê antes não foi?
Por que não te encontrei enquanto navegando displicente na existência?
Precisava ser agora?
Quando tudo já parecia definido e travado...
Quando todo um destino já parecia ter sido selado?
Só não podia não ser, jamais.
A vida não teria tido sentido, nem alma.
A alma não teria tido uma vida, nem sentido.
A existência não teria tido vida, nem sentido, nem alma.
Jorge Luis Borges
El laberinto
de piedra que me cercan. He olvidado
los hombres que antes fui; sigo el odiado
camino de monótonas paredes
que es mi destino. Rectas galerías
que se curvan en círculos secretos
al cabo de los años. Parapetos
que ha agrietado la usura de los días.
En el pálido polvo he descifrado
rastros que temo. El aire me ha traído
en las cóncavas tardes un bramido
o el eco de un bramido desolado.
Sé que en la sombra hay Otro, cuya suerte
es fatigar las largas soledades
que tejen y destejen este Hades
y ansiar mi sangre y devorar mi muerte.
Nos buscamos los dos. Ojalá fuera
éste el último día de la espera.
"Elogio de la sombra"
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 306 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
António Ramos Rosa
Onde o Caminho
enrugado
sem o fogo do ar.
Que difícil acender uma folha!
Formar o braço
e o pulso do caminho.
Entre as ervas uma pedra branca.
Jorge Luis Borges
Israel
un hombre condenado a ser la serpiente
que guarda un oro infame,
un hombre condenado a ser Shylock
un hombre que se inclina sobre la tierra
y que sabe que estuvo en el Paraíso,
un hombre viejo y ciego que ha de romper
las columnas del templo,
un rostro condenado a ser una máscara,
un hombre que ha pesar de los nombres
es Spinoza y el Baal Shem y los cabalistas,
un hombre que es el Libro,
una boca que alaba desde el abismo
la justicia del firmamento,
un procurador o un dentista
que dialogó con Dios en una montaña,
un hombre condenado a ser el escarnio,
la abominación, el judío,
un hombre lapidado, incendiado
y ahogado en cámaras letales,
un hombre que se obstina en ser inmortal
y que ahora ha vuelto a su batalla,
a la violenta luz de la victoria,
hermoso como un león al mediodía.
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 314 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
Ivaldo Gomes
Velas ao mar
Quando o navegar me jogar no porto.
De que me adianta essas caravelas,
Se não sei pra onde vou!
Nenhum vento me ajudará...
Se não sei aonde ir...
Tanto faz...
Tanto fez...
Guardarei minhas velas...
Baixarei meus mastros.
Minhas galeras enfurnarão
Na anseada do meu desejo.
Mas por que não lutar?
Revoltar-me contra
O destino?
Desembainhar a espada,
Soltar a voz.
Içar a bandeira,
Atacar o teu porto.
Matar-te as saudades,
Afogar seus desejos.
Cobrar em dobro os beijos,
Escravizar-te de tesão.
Tornar-me senhor
Dos seus setes mares.
E reescrever o destino.
Transformar tudo em
Meu domínio.
Estabelecer a nossa paz.
E navegar será preciso.
Viver nem preciso seja.
Mas que seja mesmo assim.
Jorge Luis Borges
Los gauchos
Mestizos de la sangre del hombre blanco, lo tuvieron en poco, mestizos de la sangre del hombre rojo, fueron sus enemigos.
Muchos no habrán oído jamás la palabra gaucho, o la habrán oído como una injuria.
Aprendieron los caminos de las estrellas, los hábitos del aire y del pájaro, las profecías de las nubes del Sur y de la luna con un cerco.
Fueron pastores de la hacienda brava, firmes en el caballo del desierto que habían domado esa mañana, enlazadores, marcadores, troperos, capataces, hombres de la partida policial, alguna vez matreros; alguno, el escuchado, fue el payador.
Cantaba sin premura, porque el alba tarda en clarear, y no alzaba la voz.
Había peones tigreros; amparado en el poncho el brazo izquierdo, el derecho sumía el cuchillo en el vientre del animal, abalanzado y alto.
El diálogo pausado, el mate y el naipe fueron las formas de su tiempo.
A diferencia de otros campesinos, eran capaces de ironía.
Eran sufridos, castos y pobres. La hospitalidad fue su fiesta.
Alguna noche los perdió el pendenciero alcohol de los sábados.
Morían y mataban con inocencia.
No eran devotos, fuera de alguna oscura superstición, pero la dura vida les enseño el culto del coraje.
Hombres de la ciudad les fabricaron un dialecto y una poesía de metáforas rústicas.
Ciertamente no fueron aventureros, pero un arreo los llevaba muy lejos y más lejos las guerras.
No dieron a la historia un sólo caudillo. Fueron hombres de López, de Ramírez, de Artigas, de Quiroga, de Bustos, de Pedro Campbell, de Rosas, de Urquiza, de aquel Ricardo López Jordán que hizo matar a Urquiza, de Peñaloza y de Saravia.
No murieron por esa cosa abstracta, la patria, sino por un patrón casual, una ira o por la invitación de un peligro.
Su ceniza está perdida en remotas regiones del continente, en repúblicas de cuya historia nada supieron, en campos de batalla, hoy famosos.
Hilario Ascasubi los vio cantando y combatiendo.
Vivieron su destino como en un sueño, sin saber quienes eran o qué eran.
Tal vez lo mismo nos ocurre a nosotros.
"Elogio de la sombra" (1969)
Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", págs. 318 e 319 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
Pablo Neruda
Enigmas Para Intranquilos
encontrarei uma hora diferente,
uma hora de cabelos em catarata,
uma hora nunca mais transcorrida,
como se o tempo se rompesse ali
e abrisse uma janela: um buraco
por onde deslizar-nos até o fundo.
Bom, aquele dia com aquela hora
chegará e deixará tudo mudado:
não se saberá jamais se ontem foi-se
ou o que volta é o que não se passou.
Quando do relógio cair uma hora
ao solo, sem que ninguém a recolha,
e ao fim tenhamos amarrado o tempo,
ai! saberemos por fim onde começam
ou onde terminam os destinos,
porque no trecho morto ou apagado
veremos a matéria das horas
como se vê a pata de um inseto.
E disporemos de um poder satânico:
voltar atrás ou acelerar as horas,
chegar ao nascimento ou à morte
com um motor roubado ao infinito.
João Gulart de Souza Gomos
semi-ótica
tenho cruzado adagas
e cegado meus caminhos
o vento toca seu alaúde
estão trancados nossos sonhos
bem guardados no escuro
vermelhidão de mar
mortovivo, plasma de segredos
e os medos nossos
não sei bem se posso seguir
estes desígnios ou
minguar à fome
destes signos.
Goulart Gomes, Salvador, BA