Escritas

Lista de Poemas

Explore os poemas da nossa coleção

Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

Los justos

Un hombre que cultiva su jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
El tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada.
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.


"La cifra", 1981



Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 562 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
3 280
1
1
Nuno Júdice

Nuno Júdice

Curso de retórica

Entra pelo portão da sintaxe, e atravessa
o bosque da gramática com as mãos do verbo,
rasgando o caminho que te irá conduzir à última
frase. Depois, recomeça tudo, embora o portão
esteja aberto, e não precises já de o empurrar
para descobrir um chão de pontos e de vírgulas,
fazendo ressoar os teus passos numa abóbada
de sinónimos. Apanha as palavras caídas, e
leva-as para o fundo do dicionário, onde
as irás juntar a um adubo de sílabas. Vê-las-ás
germinar na primavera do verso, e colherás
as suas flores no jardim da retórica, entre
estátuas de deuses e cascatas. Depois, regressa
à página de onde saíste, e fecha o portão.


Nuno Júdice | "A pura inscrição do amor", pág. 65 | Publicações Dom Quixote, 1ª. edição. Jan. 2018
1 048
1
Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

La trama

En el segundo patio
la canilla periódica gotea,
fatal como la muerte de César.
Las dos son piezas de la trama que abarca
el círculo sin principio ni fin,
el ancla del fenicio,
el primer lobo y el primer cordero,
la fecha de mi muerte
y el teorema perdido de Fermat.
A esa trama de hierro
los estoicos la pensaron de un fuego
que muere y que renace como el Fénix.
Es el gran árbol de las causas
y de los ramificados efectos;
en sus hojas están Roma y Caldea
y lo que ven las caras de Jano.
El universo es uno de sus nombres.
Nadie lo ha visto nunca
y ningún hombre puede ver otra cosa.




Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 546 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
2 739
1
Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

La larga busca

Anterior al tiempo o fuera del tiempo (ambas locuciones son vanas) o en un lugar que no es del espacio, hay un animal invisible, y acaso diáfano, que los hombres buscamos y que nos busca.Sabemos que no puede medirse. Sabemos que no puede contarse, porque las formas que lo suman son infinitas.
Hay quienes lo han buscado en un pájaro, que está hecho de pájaros; hay quienes lo han buscado en una palabra o en las letras de esa palabra; hay quienes lo han buscado, y lo buscan, en un libro anterior al árabe en que fue escrito, y aún a todas las cosas; hay quien lo busca en la sentencia Soy El Que Soy.
Como las formas universales de la escolástica o los arquetipos de Whitehead, suele descender fugazmente. Dicen que habita los espejos, y que quien se mira Lo mira. Hay quienes lo ven o entrevén en la hermosa memoria de una batalla o en cada paraíso perdido.
Se conjetura que su sangre late en tu sangre, que todos los seres lo engendran y fueron engendrados por él y que basta invertir una clepsidra para medir su eternidad.
Acecha en los crepúsculos de Turner, en la mirada de una mujer, en la antigua cadencia del hexámetro, en la ignorante aurora, en la luna del horizonte o de la metáfora.
Nos elude de segundo en segundo. La sentencia del romano se gasta, las noches roen el mármol.


"Los conjurados" (1985)


Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 621 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 151
1
Nuno Júdice

Nuno Júdice

Diz-me tudo

Há uma regra inflexível no amor: o seu horizonte
tem a vastidão do mar, para lá do qual outros
horizontes se abrem se o muro, ao longo da
praia, não impuser os seus limites a quem
deseja a viagem. O espírito, porém, seguindo
um rumo platónico, voa sobre as ondas,
afastando-se da apressada respiração das marés;
e é no alto, onde se confundem nuvens e
gaivotas, que o olhar descobre a imensidão
do oceano para que o sentimento o empurra,
se não houver pela sua frente um porto,
ou uma ilha, que ponham fim à navegação.

Mas estas são apenas as convenções que
obrigam a imaginação; porque se o amor se
libertar das palavras que o oprimem, dando
ao corpo a mesma plenitude que se encontra
neste mar, está aberto o caminho para o abismo
em que o ser se dilui no puro espaço, onde
só o azul existe. Então, os dedos tocam
o teclado do infinito, e ouvir-se-á a música
dos murmúrios que nenhum ouvido recebe
se os sons da terra o magoam. E é como
se o dia durasse, para além do tempo e
das coisas da vida, até ao fim do mundo.


Nuno Júdice | "A pura inscrição do amor", pág. 75 | Publicações Dom Quixote, 1ª. edição. Jan. 2018
1 188
1
Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

La espera

Antes que suene el presuroso timbre
y abran la puerta y entres, oh esperada
por la ansiedad, el universo tiene
que haber ejecutado una infinita
serie de actos concretos. Nadie puede
computar ese vértigo, la cifra
de lo que multiplican los espejos,
de sombras que se alargan y regresan,
de pasos que divergen y convergen.
La arena no sabría numerarlos.
(En mi pecho, el reloj de sangre mide
el temeroso tiempo de la espera.)

Antes que llegues,
un monje tiene que soñar con un ancla,
un tigre tiene que morir en Sumatra,
nueve hombres tienen que morir en Borneo.



Jorge Luis Borges | "Poesía Completa", pág. 503 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
10 049
1
Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

Alhambra

Grata la voz del agua
a quien abrumaron negras arenas,
grato a la mano cóncava
el mármol circular de la columna,
gratos los finos laberintos del agua
entre los limoneros,
grata la música del zéjel,
grato el amor y grata la plegaria
dirigida a un Dios que está solo,
grato el jazmín.

Vano el alfanje
ante las largas lanzas de los muchos,
vano ser el mejor.
Grato sentir o presentir, rey doliente,
que tus dulzuras son adioses,
que te será negada la llave,
que la cruz del infiel borrará la luna,
que la tarde que miras es la última.



Jorge Luis Borges | "Poesía Completa", pág. 477 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 751
1
Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

El espejo

Yo, de niño, temía que el espejo
Me mostrara otra cara o una ciega
Máscara impersonal que ocultaría
Algo sin duda atroz. Temí asimismo
Que el silencioso tiempo del espejo
Se desviara del curso cotidiano
De las horas del hombre y hospedara
En su vago confín imaginario
Seres y formas y colores nuevos.
(A nadie se lo dije; el niño es tímido.)
Yo temo ahora que el espejo encierre
El verdadero rostro de mi alma,
Lastimada de sombras y de culpas,
El que Dios ve y acaso ven los hombres.



Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 504 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
7 659
1
Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

De que nada se sabe

La luna ignora que es tranquila y clara
y ni siquiera sabe que es la luna;
la arena, que es la arena. No habrá una
cosa que sepa que su forma es rara.

Las piezas de marfil son tan ajenas
al abstracto ajedrez como la mano
que las rige. Quizá el destino humano
de breves dichas y de largas penas

es instrumento de otro. Lo ignoramos;
darle nombre de Dios no nos ayuda.
Vanos también son el temor, la duda

y la trunca plegaria que iniciamos.
¿Qué arco habrá arrojado esta saeta
que soy? ¿Qué cumbre puede ser la meta?



Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 410 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
2 001
1
Nuno Júdice

Nuno Júdice

Até ao fim

Mas é assim o poema: construído devagar,
palavra a palavra, e mesmo verso a verso,
até ao fim. O que não sei é
como acabá-lo; ou, até, se
o poema quer acabar. Então, peço-te ajuda:
puxo o teu corpo
para o meio dele, deito-o na cama
da estrofe, dispo-o de frases
e de adjectivos até te ver,
tu,
o mais nu dos pronomes. Ficamos
assim. Para trás, palavras e versos,
e tudo o que
não é preciso dizer:
eu e tu, chamando o amor
para que p poema acabe.


Nuno Júdice | "A pura inscrição do amor", pág. 29 | Publicações Dom Quixote, 1ª. edição. Jan. 2018
3 189
1
1
Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

El fin

El hijo viejo, el hombre sin historia,
El huérfano que pudo ser el muerto,
Agota en vano el caserón desierto.
(Fue de los dos y es hoy de la memoria.
Es de los dos.) Bajo la dura suerte
Busca perdido el hombre doloroso
La voz que fue su voz. Lo milagroso
No sería más raro que la muerte.
Lo acosarán interminablemente
Los recuerdos sagrados y triviales
Que son nuestro destino, esas mortales
Memorias vastas como un continente.
Dios o Tal Vez o Nadie, yo te pido
Su inagotable imagen, no el olvido.


"La moneda de hierro"


Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 452 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 205
1
Ruy Belo

Ruy Belo

Segunda infância

À tua palavra me acolho lá onde
o dia começa e o corpo nos renasce
Regresso recém-nascido ao teu regaço
minha mais funda infância meu paul
Voltam de novo as folhas para as árvores
e nunca as lágrimas deixaram os olhos
Nem houve céus forrados sobre as horas
nem míseras ideias de cotim
despovoaram alegres tardes de pássaros
O sol continua a ser o único
acontecimento importante da rua
Eu passo mas não peço às árvores
coração para além dos frutos
Tu és ainda o maior dos mares
e embrulho-me na voz com que desdobras
o inumerável número dos dias



Ruy Belo | "Obra Poética de Ruy Belo" - Vol. 1, pág. 29 | Editorial Presença Lda., 1984
1 620
1
Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

La joven noche

Ya las lustrales aguas de la noche me absuelven
de los muchos colores y de las muchas formas.
Ya en el jardín las aves y los astros exaltan
el regreso anhelado de las antiguas normas
del sueño y de la sombra. Ya la sombra ha sellado
los espejos que copian la ficción de las cosas.
Mejor lo dijo Goethe: Lo cercano se aleja.
Esas cuatro palabras cifran todo el crepúsculo.
En el jardín las rosas dejan de ser las rosas
y quieren ser la Rosa.


"Los Conjurados" (1984)


Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 593 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
2 096
1
Ruy Belo

Ruy Belo

À chegada dos dias grandes

Da luva lentamente aliviada
a minha mão procura a primavera
Nas pétalas não poisa já geada
e o dia é já maior que ontem era

Não temo mesmo aquilo que temera
se antes viesse: chuva ou trovoada
é este o Deus que o meu peito venera
Sinto-me ser eu que não era nada

A primavera é o meu país
Saio à rua sento-me no chão
e abro os braços e deito raiz

E dá flores até a minha mão
Sei que foi isto que sem querer quis
e reconheço a minha condição.



Ruy Belo | "Obra Poética de Ruy Belo" - Vol. 1, pág. 172 | Editorial Presença Lda., 1984
2 008
1
Ruy Belo

Ruy Belo

Aquele grande Rio Eufrates

"E o sexto anjo derramou a sua taça
sobre aquele grande rio Eufrates..."
Apocalipse XVI, 12

Somos verdadeiramente pessoas seguras de si
Longe de nós - que fará ele aqui? - o pensamento
de um dia deixarmos atrás de nós um corpo
lembranças nossas em alguém vazios os lugares onde estivemos
Quem nos dirá a nós que lá no mar as ondas
não venham ainda a precisar de serem vistas
para continuar a nascer e a rebentar?
Vamos ao ponto de dar nomes de mortos às ruas
como se os mortos não pudessem voltar a morrer
o que afinal a gente vê todos os dias
Escondemos-lhes os ossos. Algum de nós era digno
de saber o que resta do seu grande segredo?
Não queiras levantar agora a capa da terra
só para os veres dormir seu vasto sono horizontal
Trincamos tudo: o pão que nos pertence o pão alheio
e o mais que os nossos dentes encontrem à disposição
Nem nos perturba essa pesada dignidade
de recebermos de pé em plena face as estações
e de saudarmos à passagem os homens e o tempo
Precisámos que alguém nos ensinasse onde olhar as mulheres
de corpos excessivos para algumas pás de terra
e que lugar no coração lhes dar?
Olhai que bem nos fica andar na rua
pelo braço de alguma ideia respeitável
ousada sem excessos devidamente garantida
Dispomos de nomes para todas as coisas conhecemos
todos os cheiros todas as promessas
temos na vida uma situação privilegiada
É ver quem ao morrer põe mais anúncios no jornal
como se de outras tantas vidas dispusesse
ou pudesse morrer um pouco mais em cada uma delas
Se até há entre nós quem faça versos
com todas as licenças necessárias
Ao de cimo da pele - da pele sim minha senhora -
ainda temos bolsos e canetas nos bolsos
e muitos outros pequeninos objectos
e soluções nos bolsos para a vida e para a morte
Somos verdadeiramente pessoas seguras de si

Como vagas rebentam nesta vida as gerações
Por elas pelas palavras que não foram proferidas
pelos mortos na estrada pelo preto
que acaba de saltar dois metros ou mais em altura
por quem à despedida quis ouvir a nona sinfonia de beethoven
pelas mulheres de leopoldville pelos directores gerais interinos
pelo sexo que trouxe até nós que fomos no princípio
apenas dois
nossos primeiros pais
pelos excessos do estio que obrigam os poetas
a escrever em julho os poemas de natal
ou na páscoa seguinte aqueles que celebram o pai morto
imolando às imagens o que fora delas pereceu
por todo o sangue justo derramado na terra
depois de abei mesmo depois muito depois de zacarias
filho de baraquias morto entre o templo e o altar
oh como é digno de louvor o velho que regressa
na hora de partir aos seus gestos mais simples
ou as crianças que ainda se olham cheias de surpresa
no corpo recentemente adquirido
Oh como é doce para mim saudar-te
a certas horas quando a chuva cai
e me é dado adivinhar-te por trás das palavras
ditas apenas para orientar o coração
Vejo-te então
preparada e tensa como um arco
e a inclinação com que solícita me atendes acompanha
a forma leve e sinuosa do que temos a dizer
Tão fresco é o teu riso
que quase te direi recém-nascida
Enquanto eu mordo contra o muro a cúpula do riso
inclinas tanto os vagarosos braços
que a tarde desce sensivelmente por eles
até configurar-se em tuas mãos
E o teu olhar está tanto nos teus olhos
profundamente abertos neste vale de lágrimas
que em duas gotas negras ele cai
nas minhas faces mortais
Num sobressalto de pálpebras
abriu-se o céu de um poema

Dia a dia mal o sol subir pela manhã acima
e alcançar conveniente altura
escreverei em tua honra esse poema a que a tarde virá pôr
um ponto final tão rubro como um poente
e chamar-lhe-ei o poema de um dia

Todos os dias são poucos para chorar o homem
embora ele chame em seu auxílio as árvores
ou se descubra sempre que a tarde passar
O homem que depois do poema não diga
«agora já posso morrer tranquilo» nem deseje
ideias regulares como as horas de trabalho
na paz relativa das derrotas adiadas
Seja quem for que nunca peça
«depressa um carro o mais descapotável possível»

Deixará o poeta anónimas algumas
das palavras que deus lhe pôs na boca
ou esses longos versos onde cabe a emoção?
Quantas vezes nesse obscuro instinto de escrever
o poema terá sido para ele
mais que o lugar onde ia ver-se livre
das palavras que o sobrecarregavam?
Estará ele disposto a abandonar o requintado gosto
que têm as leituras junto ao vão da janela?

Senhores dos planos de urbanização
responsáveis pela paisagem
cuidado com o poeta na cidade
Não há nem pode crescer na rua
árvore mais inútil que a palavra do poeta

Há salas espaçosas em muitas das palavras
Quantos de nós não me dirão andam na vida
seriamente à procura de um nome?
O mal deve afinal estar em sermos
quem somos e não querermos sê-lo
Nascemos e morremos e nada acontece
da primeira à última palavra sempre que entre nós falamos
Não há ideia que não puxemos para de baixo do sol
esse sol que de muitos cresta a pele
nas exóticas praias das antilhas
entre palavras postas onde fora o coração
Por vezes nem coração nem palavras sequer
apenas mornos sentimentos como gatos
bons para nos levar a atravessar o dia
Alguém conseguirá ser mais prudente que nós?
Houve algum sábado em que não deixássemos
a bandeira da repartição a meia haste por aqueles
que haviam de morrer só no domingo?
Fazemos colecção de impulsos ternos
e a vida sobre a terra é uma questão de tempo
Demos outrora um nome a cada coisa
houvemo-las assim por nossas e opusemo-las
dentro de nós à natureza exterior
Em cada telefone levantámos uma esperança
Passámos nos vidros das montras das cidades
e o breve tempo que passámos ficámos
Quando o silêncio um dia nos unir
então seremos todos nós palavras
Ainda hoje há muitos que procuram paz
essa paz que se sente ao descer na estaçãozinha de província
curiosamente chamada emaús
Entremos nos correios ao domingo que talvez
certo postal nos leve a dar por ganho o dia
A verdade a verdade o que é a verdade?
Banhamo-nos às vezes num olhar
que faz lembrar aquele antigo rio
quando não era ainda o chão o necessário porto
onde vão dar as coisas os seres e as folhas
e o homem depois de morto
Mas permanentemente não nos é possível
(um dia outra vez o princípio
os telefones tocarão interminavelmente
e correrão sem fim todas as fontes
pelas imensas manhãs de amanhã)
ter a cidade de Jerusalém na frente
ó meu senhor da face persistente
Inútil nos seria buscar quem aquém do rio
de todo em nós jogasse aquela vida
que plenamente existe só na nossa voz
A verdade meu deus é a cidade
que nasce onde e porque os teus
olhos e os meus após chorar se olharam

E vejo-te mulher sair dos velhos dias
e ajoelhar numa nuvem de névoa com os teus joelhos puros
sobre a nossa miséria de homens de medos
e o nosso ser caído e pelo ferro corroído
erguê-lo à altura do teu filho
que nem sequer pode estender os braços
contra os nossos templos domésticos
e até lhe escondemos a face entre paredes
E procuras no túnel da grande cidade
esse teu filho perdido há já três dias
entre as minhas palavras
e não o podes encontrar porque elas têm
tantos ombros pelo menos como a multidão
e porque eu para ti até aqui não tinha mais
que algumas palavras primordiais
tontas palavras pedidas emprestadas
às modernas doutrinas estéticas

Dois braços dois olhos vinte dedos na melhor das hipóteses
eis os limites do sonho do homem
Sentado deitado de joelhos de pé
eis as suas possíveis atitudes
E em caso de necessidade
é o mesmo o local onde se irá sentar
Ah a grande solidariedade que nos vem da mesma carne
de termos iguais braços e de abrirmos
os mesmos olhos sobre os telhados e a vida
o mesmo ouvido para ouvirmos o trovão
na noite em que se isolam todas as palavras
O que nós temos é principalmente sono
Planetas sem luz própria ilumina-nos
pontualmente a aurora. Novos passos
levarão a nossa morte diária
vinte e quatro horas mais longe
Já na cidade começam os despertadores
a disputar o cântico harmónico dos galos
Ainda agora havíamos morrido
e já saltamos novos dos lençóis da aurora
Vai funcionário arranjado e composto inaugurar o teu dia
com prateleiras para todas as ideias
por estas ruas que começam a movimentar-se
Se vês passar a camioneta para a ericeira
vai mesmo assim para o emprego e não para a ericeira
e afasta a tentação de sempre seres outra coisa
porque é de deus este e qualquer outro dia
Somos do povo nós ó funcionário. Ainda bem
Sentimos sob os pés a terra
Eles lá nos ministérios porém
com tão ampla vista sobre o tejo
julgam ter deus mesmo à mão
E este o cais. Daqui modernos épicos
navegações verbais praticaremos
a bordo de um conceito ou de um perfume
e lentamente ingressaremos no dia e na neblina
A mulher que por nós passa tem cara todos nós
residentes e domiciliados num corpo temos cara
e ter cara é uma responsabilidade enorme
Entrarmos na garagem talvez diga alguma coisa
a quem mais que em si próprio encontra em nós
que assim vistos de costas só por fora somos
aquilo que no íntimo tanto foi que nunca o foi
Atenção meu amigo às modernas quadrigas
que o sol nascente manda pelas ruas
Olha uma raça assim de santos e heróis
em linha pelas ruas da cidade
a alimentar o ritmo regular do trânsito
Momentaneamente libertos da noite
armamo-nos de coração para o dia
que mesmo agora abriu em pássaros
Morreu antónio arroio e hoje
os meninos da escola antónio arroio
são tão estúpidos como todos os meninos
e esquecem-se que ali morreu um homem
Aqui estamos nós homens sujeitos ao tempo
Que lindos corpos temos com que graça
os libertamos do inverno e vamos por aí
Sabes dizer-me amigo que interesses
serve o riso que nasce nas faces das crianças?
Não terás quem te empreste um cego lastimável?
- o sábado é o dia em que saem para a rua -
talvez assim mereças piedade
Longe vai o tempo em que tu homem sem amanhã
trincavas à socapa o milho à porta da mercearia
na remota aldeia
E aí vamos nós cheios de música
nostálgicos de ausência ricos de horizontes
com o nível de vida expresso no olhar
Em quem tem carro dispensa-se a virtude
ele afasta de nós qualquer obstáculo
- pensam os intelectuais da venda de automóveis
olhando-se no espelho lívido do stand
Comamos e bebamos que amanhã morreremos
Diverte-te noite e dia gilgamesh
desfruta do espectáculo das crianças
mais atraente na verdade que o das sombras
quando atravessam o rio houbour
Oh as falas sem futuro de manhã no autocarro
um autocarro de reivindicações
Caminhamos para a morte sobre os pés
As novas casas vêm apagar em nós a memória das velhas
A quem darão estas faces anónimas que passam
- oh este homem de pé um homem velho
não no deixes perder senhor tu que o criaste -
pequenas alegrias ao chegar a casa?
Alegrias sem conto terá hoje a cidade
Deixai senhoras que passais para o mercado
cair o coração na esquina
junto à mulher que sofre entre folhas de outono
Ela merece muito mais que os velhos que ali estão
completamente ao sol quais crianças ou choupos
Somos a solidão onde a chuva acontece
e essa gota de água em nós é um acontecimento
Tão rápidas vieram as chuvas este ano
que conseguiram surpreender ainda pelas ruas
os braços das mulheres. Já entre as árvores cessou
a troca habitual dos pássaros
Santa teresa com desejos de comungar
e a chuva a não a deixar sair
O pecador já com um pé na direcção do mal
e a chuva a não o deixar sair
Amanhã passaremos sob a água
com um chapéu aberto e um cão pela trela
e insensivelmente meteremos
por paisagens de litografia inglesa
Dia de chuva e nós assim tão sós
no pórtico do templo há tantos anos:
mil, dois mil, novecentos e cinquenta e tantos?
A cem séculos de distância meto moedas no saco
Não tem nome o mistério do fogo
que lambe lábil como o pensamento
quem no outro inverno fomos
O tempo tem passado extraordinariamente
Agora que a aragem fria vem de novo quebrar
uma ânfora de memórias na linha dos umbrais
e roçar antigas asas contra a nossa pele
talvez possamos desfraldar as palavras necessárias
à sensibilidade do tempo que ao longo da avenida
certas tardes cai tão concentrado como uma pedra
a dois passos de nós. Alguém arrasta
periféricos véus sobre as searas e passa
mãos cheias de dedos pelo fumo das casas
Alguém passou por aqui
decerto alguém passou por aqui. Não vedes mortas
folhas que não há muito tinham coração
e manchado de sangue o caminho que leva
à cidade que há para além das montanhas
Eu sei que são inúteis
os nossos raciocínios e as propostas de caminhos rectos
E se ele passar por aqui (ou por outro sítio)
dentro de um mês ou de um ano
talvez veja em nós as mesmas faces orientadas
que insistem suavemente na direcção da cidade
Não deu o calceteiro a volta ao quarteirão
nem a flor da sacada emitiu catorze folhas
- só nove bastariam -
sem o inverno vir
Quando o tempo traz de novo às árvores o fruto
erguemos as cabeças dignamente A primavera sempre quando chega
estende sobre nós uma toalha de esperança
e o céu começa logo acima das cabeças
Não estamos sós
há vida sobre a terra
Bóia no ar da tarde um assobio
e o próprio vento não nos é desconhecido
Há um homem à sombra das árvores de junho
tem uma certa forma de olhos onde nasce deus
e é tão surpreendente tão desprevenido como uma criança
O ser que amamos nesses meses enche toda a rua
Se uma mão de calor nos mata de cansaço
e as planícies se lavam no nascer do sol
entregamos os corpos à ventura
Não és tu a minha estação ó verão instalado
Afastamos com água das árvores o outono
Já os dias começam a diminuir
ouve-se ao longe o búzio da azeitona
- deixa cair agora os gestos mais simples
com que te defendias de inimigos como
as plantas as crianças e os dias
Colheram as maçãs ainda não choveu
e o manto da inocência cobre como antes a criança
que ainda não quer ver o nome nos jornais:
o olhar é para ela só olhar
e não possível ponto de partida do poema
Iremos até onde as folhas caem
é possível que o outono seja lá
Que bem estamos em nós nem outrem nos sonhamos
são impossíveis qualquer passado ou futuro
Enfeitamos com trapos nossos símbolos os paus
e aproximamos o pássaro da rosa
enquanto fores mandando ao nosso encontro dias
e não chegar a hora de sairmos da história
como o sol sai agora por detrás do mar
E o mar sempre lá
no lugar onde está
fronteiro à face momentânea dos homens
Que mágicos não são prédios em construção
abandonados ao anoitecer
E outra vez nós temos sobretudo sono

Ah o movimento súbito dos carros rente à noite
e os amantes a medo preparando as novas mortes de cristo
pelos meios que a técnica lhes veio proporcionar
As nossas cidades ao cair da tarde
Talvez estas estradas consintam jesus cristo
um entre nós na nossa freguesia
mas dando ao mesmo tempo sentido a tudo isto
Tu és senhor um deus verdadeiramente ofendido
Andaste nestas regiões de terra para terra
é mentiroso todo aquele que te nega
o mundo passa é a última hora
É inútil repito. As ruas da cidade
de tão orientadas não vão dar ao coração
Os versos que erguemos ao longo dos passeios
coagularam em ilhas que a indiferença
rodeou de silêncio e ao roçar o asfalto
até adquiriram seguras cotações
nos mercados onde vendem as palavras
Os homens passam de mãos nos bolsos
com a despreocupação de quem escarra
poentes em bocas rubras comprometendo assim
uma esperança municipal em cada esquina
Não é possível quando o autocarro passa
configurar o sentimento
e atravessar com ele pela mão
e chamar-lhe mulher como se o fosse
Quantos de nós senhor exigimos mais espaço
- muito menos decerto bastaria
para estar à vontade no teu reino
a troco de uma renda razoável
Desses-nos tu somente o corpo indispensável
para sentir o vento quando passa
e para devolver-te o tempo que nos deste
Longe do dia definitivo poupamos gestos
(no fundo só as crianças os sabem perder)
demos a volta à cidade em tardes de domingo
todos tínhamos sítios precisos onde ir
Afasta-nos senhor do caminho e dos olhos essa cruz
lembra-te ao menos da nossa honesta cidade
onde todas as ruas têm um sentido
e os homens sabem bem aonde se dirigem
todos eles o sabem só tu não
Olha que acontecimentos nos esperam
ao fim da rua ou ao fim da semana
Vamos compondo hoje e amanhã a face
que havemos de mostrar aos outros
na nossa habitual órbita de astros
Tem cães e gatos tem espinhas o nosso dia:
ousaremos aproximá-lo de ti queimá-lo nesses lábios onde
todo o tempo tem oriente e poente nascimento e morte?
Terras de zabulon e de neftali mesmo cafarnaum
nalguma delas foste assim estrangeiro?
Triste destino o teu: morreres na minha boca
tu que és o responsável pelo vento
que tinhas os teus ombros sem regresso
prometidos ao céu sobre Jerusalém
És o mais singular dos meus amigos
oferecendo ao tempo a arca do teu peito quando ainda
limite algum de idade te atingira
Quererás tu recolher nossos dias iguais?
Olha a pressa com que os dias se sucedem uns aos outros
nesta terrível terra que uma vez
teus pés senhor pisaram e deixaram
Poucos são os que vêem ser vistos por ti
único olhar que não se cruza nestas ruas
onde todos nasceram e vão desaguar
Mas como aproximar-te nestes dias de vento
se a vista se nos prende a todos os joelhos
desde logo uma altura muito inferior aos teus olhos?
Baixássemos senhor o nosso pobre olhar
em vez de o deixarmos exceder
o nível médio das águas do mar

Como era o teu rosto?
Saberão muitos hoje os caminhos que a ele vão dar?
E quantos há que fogem a dobrar
diante de ti seu pobre joelho esfolado?
Todos fazem render estavelmente o rosto que lhes deste
ninguém te ama além do combinado
ou fora de um prudente horário de trabalho
Raros aqueles que feridos pelos homens
regressam findo o dia ao teu convívio
E atrás de nós um monstro - uma besta escarlate? - lentamente se elabora
também ele beberá do cálice da tua ira
Deixámos-te só senhor deixámos-te só
de braços estendidos contra os nossos dias
abolindo as mais sólidas paredes
- quem não for irmão dos meus irmãos nem mesmo é meu irmão
Fomos todos ao encontro de nós próprios
se olhamos para o céu é na expectativa do que nos possa trazer alguma lua nova
- já o santo o sabia nesse tempo
os homens sempre foram os mesmos
Não saberás de algum remédio convincente
para abalar um coração tristemente contente?
Terás no fim para nós uma morte tão funda
que nos separe de todo o mal que fizemos
e assim nos aproxime do bem que desejámos?
Quando vieres pela estrada de sião
então afastarás de nós a impiedade
Nós somos os das tendas aqueles para quem
não é possível a transfiguração
Só duvidam um pouco de si aqueles a quem
já tu senhor pediste alguma vez alguém
O nosso deus é um deus ofendido



Ruy Belo | "Obra Poética de Ruy Belo" - Vol. 1, págs. 58 a 69 | Editorial Presença Lda., 1984
2 364
1
Ruy Belo

Ruy Belo

A primeira palavra

Acompanhando a recente curvatura da terra
o primeiro olhar descreveu a sua órbita
sobre as oliveiras. Só mais tarde
a pomba roubaria o ramo
e iria de árvore em árvore propagar a primavera.
Foi então que os olhos se cruzaram
e estava dita a primeira palavra
a superfície do tempo.


Ruy Belo | "Obra Poética de Ruy Belo" - Vol. 1, pág. 22 | Editorial Presença Lda., 1984
1 428
1
Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

El remordimiento

He cometido el peor de los pecados
que un hombre puede cometer. No he sido
feliz. Que los glaciares del olvido
me arrastren y me pierdan, despiadados.
Mis padres me engendraron para el juego
arriesgado y hermoso de la vida,
para la tierra, el agua, el aire, el fuego.
Los defraudé. No fui feliz. Cumplida
no fue su joven voluntad. Mi mente
se aplicó a las simétricas porfías
del arte, que entreteje naderías.
Me legaron valor. No fui valiente.
No me abandona. Siempre está a mi lado
La sombra de haber sido un desdichado.



Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 455 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
2 311
1
Ruy Belo

Ruy Belo

Grandeza do homem

Somos a grande ilha do silêncio de deus
Chovam as estações soprem os ventos
jamais hão-de passar das margens
Caia mesmo uma bota cardada
no grande reduto de deus e não conseguirá
desvanecer a primitiva pegada
É esta a grande humildade a pequena
e pobre grandeza do homem



Ruy Belo | "Obra Poética de Ruy Belo" - Vol. 1, pág. 40 | Editorial Presença Lda., 1984
1 740
1
Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

Hengist Cyning

Epitafio del Rey

Bajo la piedra yace el cuerpo de Hengist
que fundó en estas islas el primer reino
de la estirpe de Odín
y sació el hambre de las águilas.


Habla el Rey

No sé qué runas habrá marcado el hierro en la piedra
pero mis palabras son éstas:
Bajo los cielos yo fui Hengist el mercenario.
Vendí mi fuerza y mi coraje a los reyes
de las regiones del ocaso que lindan
con el mar que se llama
El Guerrero Armado de Lanza,
pero la fuerza y el coraje no sufren
que las vendan los hombres
y así, después de haber acuchillado en el Norte
a los enemigos del rey britano,
le quité la luz y la vida.
Me place el reino que gané con la espada;
hay ríos para el remo y para la red
y largos veranos
y tierra para el arado y para la hacienda
y britanos para trabajarla
y ciudades de piedra que entregaremos
a la desolación,
porque las habitan los muertos.
Yo sé que a mis espaldas
me tildan de traidor los britanos,
pero yo he sido fiel a mi valentía
y no he confiado mi destino a los otros
y ningún hombre se animó a traicionarme.



"El Otro, el Mismo" (1964)


Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", págs. 212 e 213 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 241
1
Ruy Belo

Ruy Belo

Fundação de Roma

Grande te chamo cidade. Ainda há
o espaço em ti de um domingo
para as folhas caírem
Talvez até
com o gládio do espírito eu possa
rasgar à tua volta um areal de silêncio
onde o sol ilumine os cristais dos meus dias

Jerusalém é o teu nome de cidade





Ruy Belo | "Obra Poética de Ruy Belo" - Vol. 1, pág. 49 | Editorial Presença Lda., 1984
1 866
1
Ruy Belo

Ruy Belo

Do sono da desperta Grécia

Nenhuma voz em esparta nem no oriente
se dirigira ainda aos homens do futuro
quando da acrópole de atenas péricles hierático
falou: «ainda que o declínio as coisas
todas humanas ameace sabei vós ó vindouros
que nós aqui erguemos a mais célebre e feliz cidade»
Eram palavras novas sob a mesma
abóbada celeste outrora aberta em estrelas
sobre a cabeça do emissário de argos
que aguardava o sinal da rendição de tróia
e sobre o dramaturgo sófocles roubando
aos dias desse tempo intemporais conflitos
chegados até nós na força do teatro
Apoiada na sua longilínea lança
a deusa atenas pensa ainda para nós
Pela primeira vez o homem se interroga
sem livro algum sagrado sob a sua inteligência
e a tragédia a arte o pensamento
desvendam o destino a divindade o universo
Em busca da verdade o homem chega
às noções de justiça e liberdade
Após quatro milénios de uma sujeição servil
o homem olha os deuses face a face
e desafia a força do tirano
E nós ainda hoje nos interrogamos
a interrogação define a nossa livre condição
O desafio de antígona e de prometeu
é hoje ainda o nosso desafio
embora como um rio o tempo haja corrido
«Diz em lacedemónia ó estrangeiro
que morremos aqui para servir a lei»
«E se esta noite é uma noite do destino
bendita seja ela pois é condição da aurora»
Palavras seculares vivas ainda agora
Uma grécia secreta dorme em cada coração
na noite que precede a inevitável manhã



Ruy Belo | "Obra Poética de Ruy Belo" - Vol. 2, págs. 47 e 48 | Editorial Presença Lda., 1981
1 172
1
Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

El mar

El mar. El joven mar. El mar de Ulises
y el de aquel otro Ulises que la gente
del islam apodó famosamente
Es-Sindibad del Mar. El mar de grises
olas de Erico el Rojo, alto en su proa,
y el de aquel caballero que escribía
a la vez la epopeya y la elegía
de su patria, en la ciénaga de Goa.
El mar de Trafalgar. El que Inglaterra
cantó a lo largo de su larga historia,
el arduo mar que ensangrentó de gloria
en el diario ejercicio de la guerra.
El incesante mar que en la serena
mañana surca la infinita arena.


Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 364| Debolsillo, 3ª. edição, 2016
2 339
1
Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

A Francia

El frontispicio del castillo advertía:
Ya estabas aquí antes de entrar
y cuando salgas no sabrás que te quedas.
Diderot narra la parábola. En ella están mis días,
mis muchos días.
Me desviaron otros amores
y la erudición vagabunda,
pero no dejé nunca de estar en Francia
y estaré en Francia cuando la grata muerte me llame
en un lugar de Buenos Aires.
No diré la tarde y la luna: diré Verlaine.
No diré el mar y la cosmogonía; diré el nombre de Hugo.
No la amistad, sino Montaigne.
No diré el fuego; diré Juana,
y las sombras que evoco no disminuyen
una serie infinita.
¿Con qué verso entraste en mi vida
como aquel juglar del Bastardo
que entró cantando en la batalla,
que entro cantando la Chanson de Roland
y no vio el fin, pero presintió la victoria?
La firme voz rueda de siglo en siglo
y todas las espadas son Durendal.


"Historia de la noche"


Jorge Luis Borges | "Poesía Completa", pág. 505 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016


4 215
1
Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

Ein traum

Lo sabían los tres.
Ella era la compañera de Kafka.
Kafka la había soñado.
Lo sabían los tres.
Él era el amigo de Kafka.
Kafka lo había soñado.
Lo sabían los tres.
La mujer le dijo al amigo:
Quiero que esta noche me quieras.
Lo sabían los tres.
El hombre le contestó: Si pecamos,
Kafka dejará de soñarnos.
Uno lo supo.
No había nadie más en la tierra.
Kafka se dijo:
Ahora que se fueran los dos, he quedado solo.
Dejaré de soñarme.


"La moneda de hierro" (1975)


Jorge Luis Borges | "Poesía Completa", pág. 463 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 345
1