reemplazable

Pensé que te amaría hasta la muerte
y dos o tres pasos más adelante,
y me rendí a un breve rapto.

Ahora que cierro los ojos
Escucho mi tranquila conciencia
y el himno de derrota que cantan las rocas.

Dame el coraje
Te daré la verdad
y al final todos seremos intercambiables.
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