La Estrofa Que Danza

LA ESTROFA QUE DANZA


A Antonia Mercé


Ya brotas de la escena cual guarismo

tornasol, y desfloras el mutismo

con los toques undívagos de tu planta certera

que fiera se amanera al marcar hechicera

las multánimes giros de una sola quimera.

Ya tus ojos entraron al combate

como dos uvas de un goloso uvate;

bajo tus castañuelas se rinden los destinos,

y se cuelgan de ti los sueños masculinos,

cual de la cuerda endeble de una lira, los trinos.

Ya te adula la orquesta con servil

dejo libidinoso de reptil,

y danzando lacónica, tu reojo me plagia,

y pisas mi entusiasmo con una cruel magia

como estrofa danzante que pisa una hemorragia.

Ya vuelas como un rito por los planos

limítrofes de todos los arcanos;

las almas que tu arrullo va limpiando de escoria

quisieran renunciar su futuro y su historia,

por dormirse en la tersa amnistía de tu gloria.

Guarismo, cuerda, y ejemplar figura:

tu rítmica y eurítmica cintura

nos roba a todos nuestra flama pura;

y tus talones tránsfugas, que se salen del mundo

por la tangente dócil de un celaje profundo,

se llevan mis holgorios el azul pudibundo.


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