Cuando Sopla El Norte Duro
Rosalía de Castro
1 min min de lectura
Cuando sopla el Norte duro
y arde en el hogar el fuego,
y ellos pasan por mi puerta
flacos, desnudos y hambrientos,
el frío hiela mi espíritu,
como debe helar su cuerpo,
y mi corazón se queda,
al verles ir sin consuelo,
cual ellos, opreso y triste,
desconsolado cual ellos.
Era niño y ya perdiera
la costumbre de llorar;
la miseria seca el alma
y los ojos además;
era niño y parecía
por sus hechos viejo ya.
Experiencia del mendigo,
era precoz como el mal,
implacable como el odio,
dura como la verdad.
y arde en el hogar el fuego,
y ellos pasan por mi puerta
flacos, desnudos y hambrientos,
el frío hiela mi espíritu,
como debe helar su cuerpo,
y mi corazón se queda,
al verles ir sin consuelo,
cual ellos, opreso y triste,
desconsolado cual ellos.
Era niño y ya perdiera
la costumbre de llorar;
la miseria seca el alma
y los ojos además;
era niño y parecía
por sus hechos viejo ya.
Experiencia del mendigo,
era precoz como el mal,
implacable como el odio,
dura como la verdad.
Comentarios (0)
Iniciar sesión
para publicar un comentario.
Aún no hay comentarios. Sé el primero en comentar.