Margarita
¡Silencio, los lebreles
de la jauría maldita!
No despertéis a la implacable fiera
que duerme silenciosa en su guarida.
¿No veis que de sus garras
penden gloria y honor, reposo y dicha?
Prosiguieron aullando los lebreles...
¡los malos pensamientos homicidas!
y despertaron la temible fiera...
¡la pasión que en el alma se adormía!
Y ¡adiós! en un momento,
¡adiós gloria y honor, reposo y dicha!
de la jauría maldita!
No despertéis a la implacable fiera
que duerme silenciosa en su guarida.
¿No veis que de sus garras
penden gloria y honor, reposo y dicha?
Prosiguieron aullando los lebreles...
¡los malos pensamientos homicidas!
y despertaron la temible fiera...
¡la pasión que en el alma se adormía!
Y ¡adiós! en un momento,
¡adiós gloria y honor, reposo y dicha!
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