Santoral
SANTORAL
El monje vive en la caverna, originada de
pretéritos asaltos del mar. El agua vehemente consiguió
practicar un portillo en la roca.
La costa retorcida, alba de tantas olas, es la orla
del manto de la noche cerrada.
La aspiración de las criaturas al infinito se
torna angustiosa bajo el peso de la sombra. Adivinan y sienten el cerco
de un cautiverio.
Seres informes se deslizan por el aire fluido. Son
agentes del mal, anteriores al nacimiento de la tierra, más
poderosos en el cambio de estación.
El monje está rodeado por las tentaciones del
miedo. Acude al oficio de la media noche, aprendido de una hermandad
sigilosa.
El socorro del cielo fuga las potencias enemigas de
la luz. Se manifiesta en el trueno hondo y espacioso, en el
relámpago entrecortado.
La faz del monje conserva para siempre el estupor de la noche del
prodigio.
El monje vive en la caverna, originada de
pretéritos asaltos del mar. El agua vehemente consiguió
practicar un portillo en la roca.
La costa retorcida, alba de tantas olas, es la orla
del manto de la noche cerrada.
La aspiración de las criaturas al infinito se
torna angustiosa bajo el peso de la sombra. Adivinan y sienten el cerco
de un cautiverio.
Seres informes se deslizan por el aire fluido. Son
agentes del mal, anteriores al nacimiento de la tierra, más
poderosos en el cambio de estación.
El monje está rodeado por las tentaciones del
miedo. Acude al oficio de la media noche, aprendido de una hermandad
sigilosa.
El socorro del cielo fuga las potencias enemigas de
la luz. Se manifiesta en el trueno hondo y espacioso, en el
relámpago entrecortado.
La faz del monje conserva para siempre el estupor de la noche del
prodigio.