Campo - Sementera

CAMPO - SEMENTERA

A Manuel Altolaguirre

El gañán

ve encender

la candela del cielo,

al amanecer.

Llega a la besana

y empieza a devanar

el ovillo de la tierra.

De vez en cuando canta.

Yunto. Yunto.

Al abrir el surco,

la tierra se besa

y se queda quieta.

Yunto. Yunto.

El gañán sigue devanando

su madeja,

pero nunca se acaba.

De vez en cuando canta.

Yunto. Yunto.

¡Pero nunca se acaba!

443 Visualizaciones

Comentarios (0)

Iniciar sesión para publicar un comentario.