Campo - Sementera

CAMPO - SEMENTERA

A Manuel Altolaguirre

El gañán

ve encender

la candela del cielo,

al amanecer.

Llega a la besana

y empieza a devanar

el ovillo de la tierra.

De vez en cuando canta.

Yunto. Yunto.

Al abrir el surco,

la tierra se besa

y se queda quieta.

Yunto. Yunto.

El gañán sigue devanando

su madeja,

pero nunca se acaba.

De vez en cuando canta.

Yunto. Yunto.

¡Pero nunca se acaba!

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