Un príncipe jamás predica otra cosa que concordia y buena fe. Y es enemigo acérrimo de ambas, ya que si las hubiese observado, habría perdido más de una vez la fama y las tierras
10 Visualizaciones
Compartir

Comentarios (0)

Iniciar sesión para publicar un comentario.

Aún no hay comentarios. Sé el primero en comentar.