Los patronos, al ser menos, pueden asociarse con más facilidad. Y la ley, además, autoriza o al menos no prohíbe sus asociaciones, pero sí prohíbe las de los trabajadores. No tenemos leyes del Parlamento contra las uniones que pretenden rebajar el precio del trabajo; pero hay muchas contra las uniones que aspiran a subirlo, Además, en todos estos conflictos los patronos pueden resistir durante mucho más tiempo