Si reinase la justicia bastaría con haber construido nuestra casa y no se necesitaría otra protección que la del derecho público de propiedad. Pero, como lo que está a la orden del día es la injusticia, se exige que quien ha construido su casa esté también en condiciones de protegerla. De lo contrario, es incompleto su derecho a ella, y el agresor tiene derecho a la fuerza bruta