Atribuyendo a la divinidad, como es demasiado comú — David Hume
Atribuyendo a la divinidad, como es demasiado común, las pasiones y flaquezas humanas, se la representa celosa y vengativa, caprichosa e injusta, como una persona perversa y tonta en todo sentido. Excepto en lo relativo a su poder y autoridad superiores
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