Al tratar del Estado debemos recordar que sus instituciones no son aborígenes, aunque existieran antes de que nosotros naciéramos. Que no son superiores al ciudadano. Que cada una de ellas ha sido el acto de un sólo hombre. Pues cada ley y cada costumbre ha sido particular; que todas ellas son imitables y alterables, y que nosotros las podemos hacer igualmente buenas o mejores
1 Visualizaciones

Comentarios (0)

Iniciar sesión para publicar un comentario.