El convencionalismo no es moralidad. La justicia propia no es religión. Atacar al primero no es atacar al último. Estas cosas y los hechos están diametralmente opuestos. Son tan diferentes como lo es el vicio a la virtud. Los hombres no deberían confundirse: la apariencia no debe ser confundida con la verdad
1 Visualizaciones

Comentarios (0)

Iniciar sesión para publicar un comentario.