Entonces habló el viejo y gris padre desierto 2 : — Arthur Schopenhauer
Entonces habló el viejo y gris padre desierto 2 : «Hijo mío, si no fuera así, si yo no fuera el triste y árido desierto, si fuera floreado, verde y animado, tú no serías un oasis, un lugar privilegiado al que incluso en la lejanía el caminante alaba; sino que serías sin más una pequeña parte de mí, diminuta e inadvertida. Por eso, soporta con paciencia lo que es condición de tu distinción y gloria».
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