El recién nacido se mueve incesantemente, alborota — Arthur Schopenhauer

El recién nacido se mueve incesantemente, alborota y grita: desea de un modo intenso, aunque todavía no sabe lo que desea, ya que el medio de los motivos, el intelecto, está aún sin desarrollar. La voluntad está a oscuras en el mundo externo, donde están sus objetos, y alborota como un preso contra las paredes y los barrotes de su celda. De modo paulatino, se hace la luz.

MVR, II, Cap. 19

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