La voluntad no consiente que se juegue con ella, p — Arthur Schopenhauer
La voluntad no consiente que se juegue con ella, pues todo hábito se convierte en una necesidad y por ello sólo puede renunciarse a él con fastidio; no cabe disfrutar sin apegarse al goce; un perro no permanece indiferente cuando se le arrebata de la boca un trozo de carne asada y tampoco un sabio, si está hambriento; entre desear y renunciar no hay término medio.
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