Los buenos clientes de los médicos tienen a su cue — Arthur Schopenhauer
Los buenos clientes de los médicos tienen a su cuerpo como un reloj u otro tipo de máquina, de manera que, cuando en ella se produce un desajuste, sólo puede ser arreglada si el mecánico la repara. Mas no es así, pues el cuerpo es una máquina que se repara a sí misma: gran parte de los desajustes que en él tienen lugar, tanto los grandes como los pequeños, desaparecen por sí mismos tras un tiempo más o menos largo, gracias a la vis naturae medicatrix [fuerza curativa de la naturaleza].
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