Cualquier ser situado en el tiempo es, también, un no-ser, ya que el tiempo es lo que hace que las cosas adquieran determinaciones contrapuestas: por eso, los fenómenos que se dan en el tiempo no regresan, pues lo que separa su comienzo y su final es, en sí, algo vaporoso, carente de firmeza, algo relativo, que recibe el nombre de duración.

MdSch, III

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