Cada mañana al despertar la conciencia es como una tabula rasa que se llena con los principales recuerdos del día anterior y cuyos hilos quedan así anudados. En esto reside la salud del espíritu, a diferencia de la locura, que consiste en la existencia de grandes lagunas en el recuerdo.

Spicilegia, p. 7, 2

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