Teoría De La Construcción

TEORÍA DE LA CONSTRUCCIÓN

A vuestros materiales sometidos.
P. N.



Siento y me crezco y me recrezco oyendo

gemir la grúa, el compresor, la hormigonera

dentro de mí. Venía

tu material, oh pueblo, a punto.

Se levantaba el edificio

—jácenas y pilares, riostras y bovedillas—.

Iba creciendo la estructura,

los paramentos de ladrillo visto,

los enlucidos de tu yeso negro,

las manos empeñadas y rendidas

a vuestros materiales sometidos.


Yo me crecía al ver a las cuadrillas

los cercos recibir. Los oficiales

alicataban la pared. Yo hacía

como que no veía, pero abría

tu primer saco de cemento

y, oh pueblo, ¿para qué?

Contemplando me paso ese trajín

de los camiones que descargan áridos,

oigo también las cantos digitales

de las manos partidas y entregadas.

a vuestros materiales sometidos.


Más tarde —lo recuerdo— iba en aumento

la popular indignación. Tenemos

de común las baldosas, el forjado,

los tubos de la luz, la cal, la noble

carpintería de taller, quién sabe,

pero, pueblo, quién sabe la herramienta

que habrá que manejar. Si gimo,

si tú gimes, si él tiembla, si gemimos,

si vosotros gemís y si ellos tiemblan,

tarde o temprano habrá que abrir las puertas

a vuestros materiales sometidos.


Siento y me crezco y me recrezco oyendo

chirriar la grúa, el compresor, la hormigonera

dentro de mí. Y está,

tu voluntad, oh pueblo, apunto.

y el edificio crece

—jácenas y pilares, riostras y bovedillas—,

crece pausadamente, pero crece

e inevitablemente irá creciendo

hasta adquirir la forma de la estrella

que ha de prestarles dimensiones válidas

a vuestros materiales sometidos.

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