El Mal es lo que distrae. El Mal sabe del Bien, pero el Bien no sabe del Mal. Sólo el Mal posee conocimiento de sí mismo. Uno de los recursos del Mal lo constituye la conversación.
El Mal es lo que distrae. El Mal sabe del Bien, pero el Bien no sabe del Mal. Sólo el Mal posee conocimiento de sí mismo. Uno de los recursos del Mal lo constituye la conversación.