Algunas veces, cuando regreso de la fábrica a casa por la noche o por la mañana, en el caso de un turno de noche, creo expiar todos mis pecados pasados y futuros con el dolor de mis huesos. No soy lo suficientemente fuerte para ese trabajo. Lo sé desde hace tiempo y, sin embargo, no cambio nada.

(En: Cuadernos en octavo )

1 Visualizaciones

Comentarios (0)

ShareOn Facebook WhatsApp X
Iniciar sesión para publicar un comentario.