4 de mayo. Mejor estado de salud, porque he leído a Strindberg ( Discordia ). No le leo por leerle, sino para yacer sobre su pecho. Él me sostiene sobre su brazo izquierdo como si fuera un niño. Permanezco allí sentado como sobre una estatua. Hasta diez veces he corrido el peligro de resbalarme, pero en el undécimo intento me senté con fuerza, ahora tengo seguridad y una gran panorámica.