Goethe retiene probablemente el desarrollo de la lengua alemana con el poder de sus obras. Aunque la prosa, durante el tiempo transcurrido, se ha alejado muy a menudo de él, finalmente, como acontece en el presente, ha regresado a Goethe con un anhelo renovado y se ha apropiado de giros antiguos que, aunque presentes en su obra, no guardan relación con él, para, así, alegrarse por la visión completa de su dependencia ilimitada.