He meditado a menudo sobre ello, últimamente después de leer el artículo sobre Palestrina de Mann en el Neuen Rundschau . Mann pertenece a aquellos escritores por los que siento avidez de sus escritos. También este artículo constituye un maravilloso manjar, que, sin embargo, y debido a la multitud de los « Salus’schen [8] » que nadan en él, mejor es admirarlo que comerlo.