19 de febrero de 1917. Hoy he leído Hermann y Dorothea , algo de las Memorias de Richter (…) y finalmente una escena del Griselda de Hauptmann. Para el instante de la hora siguiente soy un hombre nuevo. Todas las perspectivas, es cierto, nebulosas, como siempre, pero imágenes nebulosas transformadas. En las botas pesadas que por primera vez me he puesto hoy (estaban destinadas originariamente para el servicio militar) se planta un hombre nuevo.