Löwy: un rabino en el Talmud tenía el principio, en este caso tan grato a Dios, de no aceptar, ni siquiera una vez, un vaso de agua de otra persona. Así ocurrió que el rabino más grande de su época le quiso conocer y le invitó a comer. Rechazar la invitación de un hombre semejante no era posible. El primer rabino se puso en camino, por tanto, bastante triste. Pero como su principio era tan fuerte, una montaña se desplazó entre ambos rabinos.