Después de la muerte de un ser humano irrumpe en la tierra, por un espacio de tiempo y en el ámbito del muerto, una tranquilidad especial y bienhechora. La fiebre terrenal ha cesado, no se ve más cómo continúa el morir, un error parece haber sido solventado, para los mismos vivientes constituye una oportunidad para respirar libremente, por lo que se abre la ventana de la habitación del muerto —hasta que todo se manifiesta como una apariencia y comienzan el dolor y los lamentos.

(En: Cuadernos en octavo )

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