Quien renuncia al mundo debe amar a todos los hombres, pues renuncia también a su mundo. Comienza a vislumbrar, por tanto, al verdadero ser humano, que no puede ser más que amado, presuponiendo que se sea de su misma condición.
2 Visualizaciones

Comentarios (0)

ShareOn Facebook WhatsApp X
Iniciar sesión para publicar un comentario.