A uno su díscolo y malicioso hijo había estado martirizándolo tanto durante el día entero que al anochecer lo mató a golpes y, respirando aliviado, dijo al resto de la familia: «¡Bueno!, ¡ahora podemos dormir tranquilos!». ¿Qué sabemos de a qué podrían arrastrarnos las circunstancias?

¿De qué somos capaces?

2 Visualizaciones

Comentarios (0)

ShareOn Facebook WhatsApp X
Iniciar sesión para publicar un comentario.