Quien depende inevitablemente de un dueño debe tener algo con que inspirarle miedo y mantenerlo a raya, por ejemplo honestidad, o sinceridad, o mala lengua.
Quien depende inevitablemente de un dueño debe tener algo con que inspirarle miedo y mantenerlo a raya, por ejemplo honestidad, o sinceridad, o mala lengua.