Probar una causa no es suficiente, es menester además seducir a los hombres a ella o elevarlos hasta ella. Por eso el sapiente debe aprender a decir su sabiduría, ¡y a menudo de tal manera que suene como una tontería!
Probar una causa no es suficiente, es menester además seducir a los hombres a ella o elevarlos hasta ella. Por eso el sapiente debe aprender a decir su sabiduría, ¡y a menudo de tal manera que suene como una tontería!