El buen educador conoce casos en los que está orgulloso de que su educando permanezca fiel a sí mismo en contra de él, a saber: cuando al joven no le es lícito entender al adulto y entenderlo lo perjudicaría.
El buen educador conoce casos en los que está orgulloso de que su educando permanezca fiel a sí mismo en contra de él, a saber: cuando al joven no le es lícito entender al adulto y entenderlo lo perjudicaría.