Cuando vivimos solos no hablamos demasiado alto, tampoco escribimos demasiado alto, pues tenemos miedo a la resonancia vacía, a la crítica de la ninfa Eco. ¡Y en la soledad todas las voces suenan de manera diferente!
Cuando vivimos solos no hablamos demasiado alto, tampoco escribimos demasiado alto, pues tenemos miedo a la resonancia vacía, a la crítica de la ninfa Eco. ¡Y en la soledad todas las voces suenan de manera diferente!