La crítica, tanto la parcial e injusta como la razonable, procura tales deleites a quien la ejerce que el mundo debe gratitud a toda obra y a toda acción que incite mucho y a muchos a la crítica, pues tras la crítica se arrastra una resplandeciente cola de alegría, ingenio, admiración de sí mismo, orgullo, enseñanza, propósitos de enmienda. El dios de la alegría creó las cosas malas y mediocres por la misma razón por la que creó las cosas buenas.