Esos dos de ahí tienen en el fondo el mismo mal gusto. El uno quisiera, sin embargo, convencerse a sí mismo y a nosotros de que su gusto es el mejor. Y el otro se avergüenza de su mal gusto y quisiera convencerse a sí mismo y a nosotros de que tiene otro gusto, un gusto mejor; el nuestro. Todos los cultifilisteos son de una de esas dos especies.