Tras una desavenencia y altercado personales entre una mujer y un hombre, una de las partes sufre ante todo por la idea de haber causado daño a la otra; mientras que ésta sufre ante todo por la idea de no haber causado bastante daño a la primera, por lo cual se afana, con lágrimas, sollozos y rostro descompuesto, en apesadumbrarle todavía el corazón.